Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1992/05/11 00:00

VIVA LA GENTE

Con su programa Viva FM, Julio Sánche Cristo puso a hablar a la gente en Bogotá.

VIVA LA GENTE


EL NUMERO 264084 se está volviendc muy familiar para los bogotanos. Marcándolo, los radioescuchas se comunican con el programa radial Viva FM que ha introducido en el país una nueva modalidad de entrevista que está causando gran impacto en el medio: poner a la gente a hablar. Pero no a hablar de la guerrilla, del narcotráfico o la economía. Este programa radial pone sobre la mesa todos los días una pregunta que incita a la gente a pensar a opinar sobre los más variados temas de la vida cotidiana. La gama de preguntas cubre muchos flancos. Asuntos de la vida personal: ¿Ha sido víctima de acoso sexual? ¿Ha pensado alguna vez en suicidarse? ¿Ha sido infiel? ¿Aceptaría una cita a ciegas? ¿Saldría con alguien casado? Asuntos de la vida personal pero en detalle:. ¿Cuántas veces hace el amor a la semana? ¿Cierra los ojos al besar? ¿Se casaría con una mujer más alta que usted? También, a veces, se mete con la política, pero desde otro punto de vista: ¿Cuál es el ministro más sexy? ¿Qué opina del peluqueado del ministro de Defensa? A veces escudriña el sentir general con preguntas como ¿Confía en la Policía? ¿Es culpable el alcalde? O con temas genéricos como la prostitución, el sida, el racismo, la virginidad o la moda de las presentadoras de TV.
El caso es que este tipo de programas es muy común en Estados Unidos en donde la gente abre los corazones y suelta la lengua en unas dimensiones desconocidas para estos países recatados. Allí abundan los programas, tanto radiales como televisados, en los que se ventilan temas tabúes y la gente hace una impresionante exhibición de sus pensamientos más íntimos.
Aquí la fórmula es totalmente novedosa y ha dado unos resultados inesperados. La gente está más dispuesta a hablar de lo que se hubiera podido imaginar.
La línea abierta de Viva FM se satura todas las mañanas con llamadas de personas de distintas condiciones sociales y mentales que quieren participar en la polémica del día. Y como toda fórmula nueva, en el momento de aplicarla, tiene tanto de largo como de ancho. La gente realmente se extrovierte.

En una oportunidad en la que se puso el tema de la infidelidad, una señora llamó y confesó que estaba siendo infiel, pero que el motivo de la llamada era que sabía que el marido la estaba oyendo y quería dejarle bien claro que si no la atendia más, se ibá con otro. Ese mismo día otra mujer quiso participar pero sin dar el nombre del hombre con quien estaba siendo infiel, pero,sí la descripción: "Es un alto ejecutivo, que trabaja en la industria editorial, nos encontramos en una cafetería al lado de la oficina de él que queda en tal dirección... ".

Julio Sánchez Cristo es el director del programa, viejo canchero de micrófonos, tiene la flexibilidad anímica y la experiencia para capear la variedad de situaciones que se presenta con la gente demasiado comunicativa. Pero, claro, a veces le pasan fiascos. Alguna ponía a suicidarse. Un siquiatra conseguido de afán por el director logró por el teléfono tranquilizar a la dama. El otro fue el día que preguntó sobre ¿Con quién le gustaría irse a una isla perdida?, y una mujer (ellas son más comunicativas) confesó que su elección era un ministro del despacho (dio el nombre) y empezó a describir en sumo detalle su fantasía con él, tanto, que tocó ir a comerciales. A veces, también, quedan expuestas situaciones menos cándidas. En una oportunidad una secretaria contó la jugada que le habían hecho dos empresas judías. Un amigo de su jefe le ofreció subirle el sueldo y llevársela para su oficina. Su jefe le aconsejó que no perdiera la oportunidad. Ella se fue y al mes la botaron quedando los dos jefes libres de pago de prestaciones...

Esos son los casos difíciles, pero en general la gente y el director se divierten con esta exposición diaria de opiniones personales. Con el tema de los celos un señor versado en retórica, tuvo a la audiencia detenida en una crónica sobre el montaje que había hecho para saber si su mujer le ponía los cuernos, sólo para descubrir que se estaba sometiendo a un tratamiento de depilación definitiva y lo hacía a escondidas por pudor. También aquella que contó que el primer día del apagón había pasado las tres horas conversando con el marido y que, desde entonces, ninguna de los dos se aparece por la casa en horas de racionamiento... Claro que después de oírlos a todos se concluyó que durante el apagón hay más dosis de sexo que de conversacion. El programa también ha sondeado que a los negros sólo los contratan de meseros y de mensajeros; que hay un inmenso porcentaje de mujeres treintañeras vírgenes; y que los colombianos son realmente recursivos cuando se trata de piropos.

Total, el programa está creando una audiencia tanto pasiva como activa. Los que no llaman, se privan de las carcajadas en la casa, el carro, la ducha o la oficina.

Es, además, un paso nuevo en la vida profesional de Julio Sánchez Cristo, quien empezó con los micrófonos hace 14 años. Su debut en el mundo de las hoticias lo hizo en 6 a.m. 9 a.m. con Yamid Amat, y en él aplicó en toda su dimensión la magia del teléfono. Si el papá (Sánchez Vanegas) transmite desde cualquier lugar del mundo, no hay rincón en la tierra con el que Julio hijo no se comunique. Esa fórmula resultó bastante exitosa en el programa, pues consiguió hablar con Nelson Mandela el día de su liberación, con el alcalde de Nueva York el día que propuso bombardear a Medellin, con Benazhir Buttho el día que se posesionó, con presidentes, estrellas y personalidades en todos los idiomas. La fórmula la sigue aplicando en su programa Viva FM y este mes se hizo la chiva del mes, al conseguir hablar con el presidente Carlos Andrés Pérez desde el Palacio de Miraflores en el mismo momento en que se producía el golpe de Estado.

Y aunque en el programa también lee los titulares de la prensa nacional e internacional, da condiciones del tiempo y del tránsito, costo de vida, de los carros y pone música, lo que está resultando todo un fenómeno son sus sondeos de opinión sobre la vida real y cotidiana de la gente. En un país en donde no se está acostumbrado a oir hablar a la gente y menos de esos temas, la conclusión es que la población no es recatáda, timida o mojigata, sino más bien, que nunca le habian preguntado mucho.

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