Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/04/18 00:00

Voces de esperanza

Varios ex guerrilleros y ex paramilitares cantarán en un concierto histórico en Montes de María para demostrar que la reconciliación y la paz son posibles.

Brayan Gaviria, Cecilio Valdez, Lida Cortés, Ferley López, Aníbal Agamez, Julio Tabares, Sonia Delgado, Néstor Escobar, Sara Morales, Luis Castaño, José Lemus y Daner Martínez grabaron un disco con sus canciones

La voz fuerte de Sara se mezcla con la cadencia de la de Daner y la alegría de la de Néstor. Los tres vibran durante sus presentaciones y no pueden ocultar su entusiasmo al tomarse las manos. Desde hace más de dos meses comparten el escenario de la música, pero años atrás también compartieron el de la guerra.

Mucho ha cambiado en sus vidas desde cuando, en 2002, sus caminos se cruzaron en el cañón de la Llorona, un corredor estratégico entre Dabeiba y Mutatá, Antioquia. Entonces Néstor era un soldado profesional, Sara era guerrillera de las Farc y Daner, un paramilitar del Bloque Central Bolívar.

"Mi trinchera quise cambiar por una tarima para cantar / y aquel fusil que tanto me acompañó lo cambié por mi guitarra / y con ella hice esta canción", recita este último. Es la letra de Saca la guerra de tu corazón, un vallenato que empezó a componer en una noche de guardia en la selva cuando pensaba en alejarse del conflicto. La escribió en una caja de cigarrillos en un lenguaje que él mismo inventó para que nadie pudiera entender lo que de verdad sentía.

Pero el miedo ya quedó atrás y el 25 de abril en los Montes de María, Daner entonará esta melodía en un concierto que hace parte del proyecto Canta conmigo, coordinado por la Alta Consejería para la Reintegración. Allí ocho desmovilizados y cuatro jóvenes de comunidades que han acogido a quienes han decidido decirle no a la ilegalidad, demostrarán que la guerra se puede dejar atrás, que es posible volver a soñar y además transmitir un mensaje de perdón y reconciliación.

Los 12 integrantes del grupo fueron seleccionados en audiciones en todo el país y desde febrero conviven en una 'casa-estudio' , donde realizan un diplomado avalado por la Universidad Santiago de Cali, que incluye clases de técnica vocal, manejo del escenario, expresión corporal, entre otras, para capacitarse como artistas. "Muchos de ellos se vieron forzados a hacer parte del conflicto y ahora cuando decidieron ponerle fin a esa vida, la sociedad debe ofrecerles una oportunidad para que se queden con nosotros", opina Paula Andrea González, directora musical del proyecto.

Los rencores se esfuman con cada canto. "Aquí tenemos problemas como en cualquier familia, porque eso es lo que somos", continúa Néstor Escobar, quien hace parte del grupo de comunidades, para explicar que nunca discuten por el pasado. Esto es lo que ha llamado la atención de agencias internacionales de noticias que los han visitado.

La música siempre ha sido la pasión de Sara Morales, tanto, que cuando a los 12 años ingresó a una columna guerrillera en el sur de Santander, se bautizó 'Selena' como la cantante texana. "Pero sólo me ponían a cantar música revolucionaria", protesta la joven con aire inocente, quizá porque apenas ahora, con 24 años y tres hijos, está viviendo los sueños de esa niñez robada. Cuenta que cuando vivía en Barrancabermeja, guerrilleros de las Farc asesinaron a varios familiares y la amenazaron para que se fuera con ellos. "Acababa de entrar cuando, cansada de un entrenamiento, me recosté y un comandante me puso su bota en la cara contra el suelo mientras me decía que estaban formando hombres para la guerra y no monjas para un convento". Tiempo después, por su facilidad de expresión, se convirtió en locutora de la emisora Voz de la Resistencia, "la voz insurgente del pueblo colombiano", recita. Eso le valió la simpatía de algunos de sus jefes, que le perdonaron la vida cuando quedó embarazada. "Querían que abortara y luego me dejaron tener a mi niña porque iban a dársela a una pareja de extranjeros, pero yo se la entregué a unos campesinos para que se la llevaran a mis papás. Ellos la criaron y sólo me reencontré con ella hace dos años, cuando deserté". Curiosamente, lo hizo un 20 de julio, fecha a la que llama el día de su independencia.

Se presentó a la audición de Canta Conmigo y enamoró al jurado por su emotividad al cantar De repente, de la fallecida Soraya. "Es que me da mucha tristeza cantarla y siempre pienso: 'Diosito, por qué te llevaste una voz tan linda. Mejor me hubieras llevado a mí que no he sido tan buena'", dice con desparpajo. "Sólo quiero que la música me ayude a enmendarme, a expresar lo que hoy siento", dice.

Para Daner Martínez lo más importante es "dar la cara, porque ha habido muchas víctimas y uno no puede hacerse el de la vista gorda". Con su guitarra, a la que llama 'mi niña', toca un vallenato que es la síntesis de su vida: "Yo soy aquel aventurero y soñador/ yo nací en medio del amor/ pero un día me atrapó el conflicto (...) /y fui también ese que allá mismo encontró la equivocada solución...". A sus 33 años, Daner conoce mejor que nadie las caras "de la guerra", como dice. Fue soldado profesional, su familia fue desplazada, cultivó coca en una zona de la guerrilla donde fue acusado de ser informante paramilitar. Luego las AUC lo iban a fusilar por guerrillero, pero él prefirió decirles que quería ser uno de los suyos... y ahí se quedó. Consciente de que tuvo una nueva oportunidad, con la capacitación que ha recibido espera abrir su escuela de formación musical en Valledupar, porque quiere que otros también tengan opciones.

Un camino similar siguió Luis Castaño, cuyas canciones norteñas reflejan su transformación. En sus épocas de paramilitar de las Autodefensas campesinas del Magdalena Medio fue escolta del cabecilla Ramón Isaza, y de su hijo alias 'Terror', a quien compuso una canción para ganarse su confianza. Ahora con la misma música, pero con una nueva letra, invita a quienes están en la selva a que cambien su rumbo: "Hace un tiempo me fui a las montañas / iba en busca de un gran porvenir, los comandos decían tú eres bueno, tienes porte para este fusil./ Me ofrecieron poder y riqueza y un futuro para mi país. / Las promesas jamás se cumplieron. y me dije me largo de aquí".

Quizá los más prevenidos eran los jóvenes que hacen parte del proyecto y que no son desmovilizados. "Antes exigía que nos mencionaran por separado: los reinsertados y los de comunidades", comenta José Ángel Lemus. "Ahora me encanta cuando algún profesor nos dice los 12 apóstoles, los de la esperanza". Y esperan que los demás colombianos, al igual que ellos, entiendan lo mismo.

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