Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2015/08/21 18:22

Wagner Moura, el Pablo Escobar de Netflix

El actor brasileño tuvo que subir 20 kilos para poder personificar al narco más determinante de la historia colombiana.

Wagner Moura, el Pablo Escobar de Netflix Foto: archivo particular.
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AFP

Al recibir el papel, lo primero que pensó fue: "¡Estoy jodido!", dijo entre risas el conocido capitán Nascimento, el policía honesto de las películas "Tropa de Élite", en una entrevista.

El actor brasileño no hablaba español y poco conocía del mayor narco de la historia.

"Recuerdo haber visto en televisión las bombas en Bogotá, recuerdo mucho las imágenes de Pablo muerto en el tejado de la casa porque es una imagen muy fuerte para un niño, un tipo gordo en un tejado. Sabía prácticamente nada, lo que aprendí sobre Pablo vino cuando resolví hacer el personaje", explicó este actor brasileño de 39 años.

Sin saber si recibiría el papel, Moura se internó seis meses en Medellín para estudiar el idioma y recorrer sus calles, buscando recoger la visión que aún había de 'El Patrón'.

Y el rústico acento paisa que allí adoptó se ha 'portunholizado' ahora que no tiene más los bigotes o el cabello peinado como Escobar, aunque aún lucha por perder los 20 kilos que ganó para el papel.

Después de evocar este duro capítulo de la llamada guerra contra las drogas, no tiene dudas de que "las drogas deben ser legalizadas", dijo, recordando que el capo también pensaba así.

La serie se llama 'Narcos' y en una semana comenzará a ser transmitida por la plataforma de videos por streaming.

De capitán Nascimento a Pablo Escobar, dos historias muy diferentes, pero ambas sobre narcotráfico. ¿Cómo se relacionan estos dos personajes?

Son bien diferentes. No consigo ver desde la perspectiva de un narcotraficante y la de un policía. Para mí son dos tipos, cada uno con su universo, con su humanidad.

¿Y encontró la de Escobar?

Pablo era un tipo malo, pero era una persona, tenía hijos, una esposa, amigos, ese es el material que usé para recrear el personaje. Incluso Pablo murió por eso, porque estaba hablando con su hijo en el teléfono, sabía que la llamada podía ser interceptada por los americanos y aún así siguió hablando.

Hay incluso quien lo llamara 'Robin Hood'...

Si vas al barrio Pablo Escobar en la periferia de Medellín, que es el barrio donde construyó casas para las personas, en las paredes encuentras fotos con la cara de Pablo y al lado la del niño Jesús. En Colombia hay un antes y un después de Pablo, y hoy los colombianos tienen una visión muy crítica, pero también hay muchos que lo veneran.

¿Qué fue lo primero que pensó cuando supo que sería Escobar?

¡Estoy jodido! [risas]. No, lo que hice fue ir a Colombia, ya había comenzado a tomar clases en Rio porque no hablaba nada de español, pero era con un profesor argentino, entonces hablaba algo tipo: "sho soy Pablo Escobar, sho hablo español".

¿Y cuánto antes de la filmación se fue a Medellín?

Seis meses antes. Me matriculé en la Universidad Bolivariana y me quedé tomando clases de español en la mañana y en la tarde. Leía mucho además sobre Pablo, hay una bibliografía extensa. Todo esto lo hice incluso antes de que Netflix me contratara. Pensé que si decidían contratar a un colombiano al menos aprendería otro idioma.

¿Es una historia sobre Colombia contada con ojo extranjero?

El narcotráfico es una realidad para todos los países latinoamericanos, que sufrimos con la política dominante de la lucha antidrogas que viene de Estados Unidos, y la serie cuenta precisamente cómo eso comenzó, cómo se involucraron en esa guerra antidrogas, la financiaron, la convirtieron con los años en una guerra equivocada, especialmente para nosotros porque aquí es donde la gente está muriendo.

¿Cómo debe ser encarado entonces el problema?

Yo creo que las drogas deben ser legalizadas, es mi opinión. ¿Cómo deberían ser legalizadas? ¿De qué forma? No lo sé. No se trata de liberar, de ir a la farmacia y comprar heroína. Los diferentes tipos de droga deben ser tratados como casos diferentes, pero ese es un proceso indetenible. La Corte Suprema de Brasil vota el consumo de marihuana; Uruguay ya dio un paso gigante.

¿Después de Escobar, ha habido otro igual?

Aún en la época de Pablo, era una persona diferente, no era el típico narcotraficante que trabaja en las sombras. Quería ser amado, aceptado, era una personalidad compleja. Incluso Pablo decía que las drogas serían legalizadas, que sería un proceso de 40 o 50 años, y los narcos se convertirían en empresarios.

¿Sintió en estos 10 capítulos algo de ese poder del 'Patrón'?

¡Un poquito!

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