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Un siglo de historia

Foto: Guillermo Torres / Guillermo Torres
A partir de marzo y durante el resto del año, el parque San Agustín celebrará el centenario de las primeras excavaciones arqueológicas con una programación especial. Esta incluye desde conferencias y nuevas obras de infraestructura, hasta una muestra en el Museo Nacional con piezas originales y un concierto de música sinfónica en el Alto de Lavapatas.

El parque se sitúa en el valle alto del río Magdalena, al sur del Huila. El viaje en carro desde Bogotá comprende 570 kilómetros y puede tardar cerca de 10 horas.

Se cree que una sociedad agrícola talló las estatuas que adornan las tumbas hace más de 1.000 años, pero todavía no se sabe a ciencia cierta por qué desapareció.

Las esculturas pueden medir hasta siete metros y pesar dos toneladas. Como casi todas estaban sepultadas junto a los difuntos, los arqueólogos y los campesinos de la región tuvieron que recurrir a ingeniosos métodos para desenterrarlas.

Gracias a los estudios y excavaciones del antioqueño Luis Duque Gómez, San Agustín pasó de ser un punto olvidado del Macizo Colombiano, a un sitio de interés arqueológico.

Las tumbas están distribuidas en un área aproximada de 3.000 kilómetros cuadrados. Los restos humanos que se encontraron en las primeras excavaciones estaban muy deteriorados y hoy algunos están en las bodegas de la casa-museo Luis Duque Gómez.

Las estatuas representan seres mitológicos con rasgos antropomorfos y se cree que fueron esculpidas para rendirle culto a la muerte.

En un templete funerario se enterraban varias generaciones de una misma familia.

Este es un montículo funerario de la Mesita B del parque San Agustín, donde se encontraron más de 60 figuras.

Cuando los primeros arqueólogos llegaron a la zona, encontraron que varias tumbas habían sido saqueadas y destruidas. 63 de los monumentos que aún seguían allí fueron reubicados en el Bosque de las Estatuas.

Los indígenas fabricaron las esculturas con toba volcánica. La talla demandaba mucho trabajo, pues usaban piedra contra piedra.

Impresiona que todas las figuras son simétricas y tienen un alto grado de detalle.

Muchos lugareños se refieren a las estatuas como “momias” o “chinas”, pues algunas tienen los ojos rasgados.

La Fuente de Lavapatas es un complejo de canales y estanques, donde los indígenas tallaron figuras humanas, anfibios y reptiles.

La Fuente fue descubierta en 1937. Desde hace cuatro años el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) adelanta un programa de conservación para identificar las causas de su deterioro, pues con el paso del tiempo las figuras se han venido desdibujando.

En el Alto de Lavapatas hay 11 tumbas pequeñas y por eso algunos creen que fue un cementerio infantil. Allí termina el recorrido por la sed principal del parque, donde los guías aprovechan para realizar actividades lúdicas con los visitantes.

En el municipio de Isnos, a 30 kilómetros de San Agustín, se encuentran el Alto de los Ídolos y el Alto de las Piedras, donde también se pueden apreciar varios monolitos.

Las estatuas de lagartos sugiere que los habitantes posiblemente tuvieron contacto con el Amazonas, pues en la región no hay presencia de estos animales.

La Chaquira es otro punto arqueológico donde se puede contemplar el Valle del Magdalena en toda su magnitud.

El año pasado visitaron el parque 70.000 turistas. El Icanh quiere aprovechar el centenario para convertir San Agustín e Isnos en una atracción turística de talla mundial.






