Publicado: 03/08/2009

Indígenas caucanos viven pesadilla por pretender autonomía

Indígenas caucanos viven pesadilla por pretender autonomía

Desde cuando indígenas del municipio de Caloto crearon el cabildo indígena de López Adentro, aparecieron amenazas y hombre armados y encapuchados que ya empezaron a hacer reales sus sentencias de muerte. Ayer denunciaron la muerte de otro líder.

Casi seis meses llevan los indígenas de la comunidad de López Adentro, en Caloto (Cauca), viviendo rodeados de hombres que los están matando.

El asesinato más reciente ocurrió el pasado viernes 31 de julio, cuando José Wilson Ramón Vivas, de 42 años, estaba en su casa. Hacia las 7 y media de la noche, cinco hombres encapuchados llegaron hasta allí. Amenazaron a su esposa, Mariela Guejia, y a sus dos hijos. Después, le dispararon a Wilson hasta matarlo ahí, delante de toda su familia.

Este lamentable episodio se suma a otros tantos que han venido ocurriendo desde comienzos de este año, cuando se creó el Cabildo Indígena de López Adentro. Estas comunidades nativas crean cabildos, que son gobiernos autónomos, cuando sienten la necesidad de organizarse para defender sus derechos y defenderse de personas que quieran hacerles daño.

Allá, en López Adentro, vienen ocurriendo ambas cosas. Por un lado, los indígenas sentían que debían defender sus derechos a la consulta sobre el uso de sus tierras. Desde hace rato la región viene cautivando los intereses inversionistas que saben que allí pueden encontrar bastantes riquezas para explotar, como oro, agua y madera.

Pero en convenios internacionales ratificados por leyes colombianas dice muy bien que cuando vayan a desarrollarse actividades económicas en territorios donde viven indígenas, hay que concertar con ellos. Cualquier intervención debe ser producto de un acuerdo y eso es lo que están reclamando desde el cabildo de López Adentro.

Además, los cultivos de coca para uso ilícito han invadido sus tierras. Lo más grave es que siempre hay hombres armados custodiando los sembrados y exigiéndoles a los indígenas que ni se asomen por donde hay cocinas porque los toman como informantes y los matan.

De tal suerte que la solución de los nativos fue organizarse. Desde finales del año pasado empezaron a crear su cabildo y para comienzos de este año, la organización ya estaba marchando, con guardia indígena y gobernador posesionado.

Según le explicó a Semana.com Rafael Coicué, uno de los comuneros de López Adentro, ese gobierno indígena tiene cobertura sobre cuatro comunidades que suman 2.080 habitantes.

Pero, como suele ocurrir, hay a quienes no les gusta la idea de que exista una autoridad autónoma local que esté defendiendo su territorio, que se opongan a quienes quieren metreles la droga maldita a la fuerza e impedirles que caminen libremente.

Entonces desde comienzos de este año, se iniciaron las amenazas. Hombres encapuchados aparecieron de la nada, empezaron a hacer realidad las sentencias de muerte y han hecho que los últimos dos meses sean una verdadera pesadilla para esta comunidad indígena.

El 23 de junio, dos hombres con la cara cubierta se acercaron en una motocicleta a donde estaba Marino Mestizo, en la vereda Santa Rita, de Caloto, y lo mataron.

Apenas había pasado un mes cuando, el 26 de julio, otros encapuchados en moto mataron a Arnulfo Palacios Conda, en López Adentro. Ese mismo día, fueron secuestrados Jesús Darío Fernández y su esposa Yuri Romero en la vía que de Corinto lleva a Santander de Quilichao. Todavía no se sabe nada de ellos.

Finalmente, ocurrió el de José Wilson Ramón Vivas el pasado fin de semana. Y parece que la situación no va a cambiar en el corto plazo. Al contrario, cada vez es más frecuente ver encapuchados andando por ahí, en motos o en carros, sin saberse qué quieren hacer o quién será su próxima víctima.

Y pensar que hace apenas 15 días estos indígenas marcharon por el Cauca pidiendo que los dejaran tranquilos, pero el efecto fue el contrario. En las dos últimas semanas ha habido más violencia. Precisamente, las personas que mataron participaron de las movilizaciones y reuniones que organiza el cabildo para discutir asuntos de autonomía y defensa. Pero ninguno era líder.

Según Coicué, eran agricultores muy participativos, pero que no desarrollaban tareas puntuales dentro de la organización ni ejercían ningún protagonismo político. 

El gobierno no  ha podido cumplir con la recomendación del relator de Naciones Unidas para los pueblos indígenas de proteger debidamente la vida y los derechos de estos pueblos vulnerables, más cuando ellos más que nadie están resistiendo en forma pacífica la violencia y el narcotráfico y defediendo sus derechos.
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