Publicado: 04/01/2013

La escandalosa rumba en la embajada de Honduras

La escandalosa rumba en la embajada de Honduras

La fiesta terminó con robo y se asegura que hasta hicieron las necesidades fisiológicas en la oficina del embajador.

“La embajada de Honduras en Bogotá, Colombia, fue saqueada la noche del 20 de diciembre reciente, luego de que un empleado de confianza del embajador montó en la sede diplomática una tremenda borrachera con amigos y prostitutas”. De esta manera inicia la nota de periódico El Heraldo de Honduras, que reveló este viernes el episodio.

Según el diario, con sede en Tegucigalpa, antes de la fecha de Navidad se organizó una fiesta inusual en la que no sólo se presentaron actos que califica de "depravación", también se pusieron en peligro documentos de seguridad nacional relacionados a la estrategia contra el narcotráfico.

"La francachela fue realizada por un hondureño de nombre Jorge Mendoza -según se conoció-, empleado personal del embajador Carlos Humberto Rodríguez”, señala la nota del periódico. Además, asegura El Heraldo: “Los amigos y las servidoras de sexo que Mendoza introdujo a la sede que representa al Estado de Honduras no sólo se robaron lo que pudieron, sino que hasta hicieron sus necesidades fisiológicas en las oficinas del propio embajador y del agregado militar".

La versión de El Heraldo además revela que los funcionarios de la embajada se llevaron "tremendo susto" cuando llegaron el 21 de diciembre al “ver el desorden que había quedado en la sede, en varias de las oficinas y más al verificar que hacían falta computadoras, así como varios teléfonos móviles y otros equipos”.

"Las diferentes oficinas estaban abiertas de par en par, había latas de cerveza, papeles regados por todos lados y evidencias de la práctica de una orgía. Incluso en el sótano yacía un colombiano que todavía estaba borracho, mientras en una habitación en el área de lavandería dormía plácidamente Mendoza, el responsable del desastre", anota el diario.

"A pesar de que es prohibido dormir o vivir en la embajada, el embajador Rodríguez había instalado a Mendoza en una habitación ubicada en el área de la lavandería. Por ser hombre de su confianza, hasta le había dado las llaves de la sede diplomática", según conoció El Heraldo, que no revela la fuente. 

El tema no es de poca monta, pues se trata un episodio escandaloso de una sede diplomática situada en un exclusivo sector de Bogotá y en la cual, al parecer, hay colombianos implicados.            
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