Llegó la tan esperada época del año en la que el Reino Unido recibe una avalancha de apasionados del tenis, miembros de la realeza internacional y un desfile de celebridades comparable únicamente con la Met Gala o el Gran Premio de Fórmula 1.
Se trata del Campeonato de Wimbledon, que se celebra del 29 de junio al 12 de julio en el histórico All England Lawn Tennis and Croquet Club, en Londres. Además de ser el único Grand Slam que aún se disputa sobre césped, es el torneo de tenis más antiguo y prestigioso del mundo. Junto al Australian Open, que se juega en enero en Melbourne; Roland-Garros, entre mayo y junio en París; y el US Open, que se celebra entre agosto y septiembre en Nueva York, conforma los cuatro torneos más importantes del circuito profesional.
Sin embargo, Wimbledon no nació con la intención de convertirse en el torneo de tenis más importante del mundo. En realidad, el club fue fundado en 1868 como una institución dedicada al croquet. Nueve años después, cuando el tenis sobre césped comenzó a ganar popularidad entre la aristocracia británica, el club decidió incorporarlo y organizar un campeonato con un objetivo muy práctico: recaudar fondos para reparar un rodillo utilizado en el mantenimiento de las canchas.
Más allá de su importancia deportiva, Wimbledon representa la tradición británica en su máxima expresión. Es famoso por el estricto código de vestimenta blanca para los jugadores, la etiqueta y el protocolo que rodean el torneo, el histórico Centre Court, el exclusivo Royal Box y sus más de 145 años de historia, interrumpidos únicamente durante las dos guerras mundiales y la pandemia de COVID-19. Todo esto lo ha convertido en un fenómeno cultural que trasciende el deporte y forma parte de la identidad del Reino Unido.
La estrecha relación entre Wimbledon y la monarquía británica también tiene más de un siglo de historia. En 1907, el entonces príncipe de Gales —quien tres años más tarde se convertiría en el rey Jorge V— asistió al torneo invitado por un amigo cercano que se desempeñaba como secretario del All England Lawn Tennis and Croquet Club.
Tras asumir la corona, se convirtió en patrocinador del club, consolidando un vínculo que permanece hasta nuestros días. Actualmente, la patrona del All England Club es Kate Middleton, princesa de Gales, quien tiene la responsabilidad de entregar los trofeos a los campeones del torneo.

Kate Middleton, ícono de Wimbledon
La princesa de Gales ha demostrado en 12 ocasiones que domina el código de vestimenta de Wimbledon con elegantes looks inspirados en el tenis.
Desde 2011 se ha convertido en una presencia infaltable en el torneo. Año tras año se destaca por sus sofisticados vestidos de corte línea A y largo midi, incorporando elementos propios de la estética tenniscore como plisados, lunares y colores clásicos.
A lo largo de estos años su apuesta ha sido principalmente por diseñadores británicos, aunque también ha recurrido a firmas internacionales. En 2019, por ejemplo, asistió junto a su hermana Pippa Middleton y su cuñada Meghan Markle luciendo un vestido verde oscuro de Dolce & Gabbana. En 2023 sorprendió con un blazer verde menta de Balmain, mientras que el año pasado acudió junto al príncipe William y sus hijos, George y Charlotte, todos con looks en tonos azul marino, blanco y azul.
Kate lució un vestido midi azul de Roksanda, cuya silueta armonizaba con el vestido blanco de volantes de la princesa Charlotte, diseñado por Sarah Burton para Givenchy. Vale la pena recordar que Burton fue la creadora del inolvidable vestido de novia de Kate en 2011.

El evento favorito de socialités y celebridades
Los medios británicos y los expertos en cultura coinciden en que Wimbledon se ha consolidado como el gran evento social del verano británico. Forma parte de la denominada London Season, el exclusivo calendario de acontecimientos sociales del Reino Unido, junto a citas como Royal Ascot y el Chelsea Flower Show. Para la alta sociedad, asistir se ha convertido en una tradición donde convergen deporte, moda y lujo.
El torneo también funciona como una gran pasarela para las principales marcas de moda, relojería y joyería, que aprovechan el escenario para vestir a actores, modelos, músicos, empresarios y miembros de la realeza. Al mismo tiempo, es uno de los espacios de networking más exclusivos del verano europeo.
En los primeros días de la edición 2026 ya han desfilado más de 40 figuras del deporte, la realeza, el cine, la música, la moda y la televisión. Entre ellas se destacan David Beckham, acompañado por su madre, Sandra Beckham, y su hijo Romeo Beckham; Nicky Hilton; Lady Amelia Spencer y Lady Eliza Spencer; Isla Fisher; Jelena Djokovic, quien asistió junto a sus hijos, Tara y Stefan, para apoyar a su esposo, Novak Djokovic, durante su debut en el torneo; y Bad Bunny, quien fue visto acompañado por Gabriela Berlingeri, con quien mantuvo una relación entre 2017 y 2022.
Su aparición juntos durante el debut de Djokovic, el pasado 29 de junio, volvió a alimentar los rumores de una posible reconciliación, convirtiéndose en una de las imágenes más comentadas del inicio de Wimbledon 2026.
Es así como Wimbledon se convierte en una puesta en escena donde la tradición, el poder, la elegancia y la influencia se dan cita cada verano. Pocos eventos representan mejor el arte de pertenecer al círculo más exclusivo del mundo.
