La ciencia detrás de la mentalidad ganadora de los colombianos en Río

Figueroa superó dificultades y mantuvo su optimismo. EFE

El trabajo de la psicología suma para darle un factor favorable a los deportistas nacionales en los Juegos Olímpicos.

La mentalidad ganadora es más que un tema de simple orgullo, tradición o mera casualidad. Colombia entendió eso y desde el 2013 Coldeportes intensificó el trabajo psicológico en los deportistas desde el área de neurociencia, para entrenar la mente de los atletas de manera más científica con el propósito de lograr cada vez mejores resultados. La confianza de nuestros representantes en Río 2016, demostrada en medallas, es una prueba de esto.

El área de neurociencias en el Centro de Ciencias del Deporte puede parecer la menos llamativa, pero esos detalles son los que en muchas ocasiones dan la puntada final de un triunfo. “Es un trabajo invisible a los ojos de la cámara pero sabemos que hacen efecto en los deportistas”, afirma Angela Valero, psicóloga de ese centro, en la especialidad del deporte de Talento Reserva de ese lugar. 

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“Somos una ciencia que para este ciclo olímpico hemos tenido la fortuna de contar con profesionales de psicología en los diferentes eventos del ciclo olímpico”, asegura Valero acerca del seguimiento a los atletas en Juegos Olímpicos, con expertos en el área psicosocial, en la psicología del deporte y en la neuropsicología. Así mismo, el apoyo de psicología del deporte viene integrado con los profesionales de los entes regionales: sin ellos no podría haber muchas veces un seguimiento de los deportistas y un trabajo que surta mejor desempeño.

El trabajo mental es mucho más profundo y científico de lo que se podría percibir en principio. Entre algunos de los que se hacen se manejan equipos de biometría y retroalimentación que ayudan a identificar con profesionales y deportistas qué tanto influyen los pensamientos en sus respuestas fisiológicas. Todo esto implica entrenamientos psicológicos con diferentes estímulos para evitarse sorpresas.

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La especialista explica que, por ejemplo, cuando se tiene miedo las respuestas que más se afectan son la temperatura periférica y la respiración. Si se altera la respiración más rápido y se hace más corta no se tiene un ciclo de oxigenación hacia los músculos, que puede afectar la toma de decisiones y la concentración pues este oxígeno es vital para nuestro funcionamiento como humanos. De no tenerlo, no respondemos con la mayor exigencia. Todo eso puede servir para identificar qué tan nervioso o relajado está el atleta.

Es así como se trabajan en repeticiones para ver cómo los afectan ciertas situaciones y la evolución de las habilidades puestas en práctica para manejar todas esas respuestas en su beneficio. “Sabemos que los trabajos hacen efecto en los deportistas. Se ven mejores puestos con los deportistas, pues con la psicología del deporte estamos creciendo, siendo equipo y en eso tienen mucha responsabilidad colegas de amplia experiencia con un trabajo de mucho profesionalismo para que cada vez se note más”, asegura Valero.

De igual manera, se realiza un trabajo constante en el llamado entrenamiento invisible, que corresponde a una buena calidad de vida, con buena alimentación, con hábitos correctos de recuperación, con adecuadas cargas de entrenamiento para reducir de paso riesgos de lesión y con ‘higiene mental’ para que no solo se concentren en su disciplina si no que piensen en otras cosas que ayuden a distensionar, regenerar y reparar al deportista para su jornada.

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La especialista advierte el valor de la labor psicosocial, en donde se orienta a desarrollar habilidades y estrategias y se les da un apoyo a los deportistas en las diferentes transiciones de su proyecto de vida como adolescencia, colegio, universidad, manejo del tiempo y en el caso de los más adultos se les enseña cómo adaptarse a una inserción laboral con miras a su retiro deportivo y se les da ofrece orientación de salud y otras prestaciones para cuando el atleta no está en campo entrenando. Así mismo, advierte la admiración que le generan los olímpicos colombianos, quienes son personas con una alta capacidad de resiliencia frente a la realidad social de la que provienen.

“Los que han pasado por esas dificultades convierten las adversidades en oportunidades. Lo que veo en ellos son posibilidades de trabajo. Esas situaciones les entrega mucha más fuerza para seguir trabajando a nivel deportivo y profesional”, cuenta. Señala que los atletas colombianos tienen madurez, responsabilidad y conciencia de autocuidado con disciplina y constancia para lograr sus objetivos, no solo de su entrenamiento si no de más áreas como la psicológica.

“Con nuestros equipos obtenemos medidas y evaluaciones, nos vamos dando cuenta de los cambios, tienen datos cuantificables con el proceso de práctica y entrenamiento”, dice la especialista.

Es así, como de la manera más científica, de a poco la mentalidad ganadora de los colombianos se convierte en una realidad a punta de trabajo psicológico, como lo demuestra el mejor rendimiento de los atletas en los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro.

ÓSKAR ANTONIO ORTIZ ECHEVERRÍA
Colaborador de SEMANA.COM