Lecciones para Colombia tras los Juegos Olímpicos de Río-2016

Caterine Ibargüen es una muestra del crecimiento del atletismo colombiano. AFP

Qué deben aprender deportistas, directivos y hasta los propios fanáticos luego de la mejor actuación del país en las justas, al ocupar el puesto 23.

Desde el proceso del ciclo olímpico, las situaciones individuales de los deportistas y dirigentes hasta los mismos fanáticos pueden llevarse algunos aprendizajes valiosos no solo para las próximas justas sino en general para las competencias en las que está involucrada el país y sus deportistas.

Procesos constantes. Dos de los deportistas ganadores de oro por Colombia son la respuesta a todo un proceso de trabajo desde la etapa juvenil, tanto en ciclos olímpicos como su llegada a las propias justas. Estos procesos deben mantenerse con los nuevos talentos, con seguimientos y con trabajos juiciosos de sus federaciones correspondientes de la mano de Comité Olímpico Colombiano y Coldeportes para proyectar cada vez más medallas.

Más talentos en escolares. Colombia solo tiene una versión de los Juegos Intercolegiados, a diferencia de países como Brasil o Estados Unidos en donde se realizan más competencias, se tiene un trabajo mejor en educación física para formación de estudiantes atletas y llegan con un mayor fogueo a una etapa superior. Esa aún es una labor por consolidar para el desarrollo de los deportistas desde su primera etapa.

Talentos en más regiones. Antioquia llevó más de un 46 por ciento de los atletas presentes y no es raro ver que los tres oros provengan de esa región (a pesar de que Óscar Figueroa tuvo su crecimiento deportivo en el Valle). El asunto gira a que zonas como el Chocó, Cauca, los Llanos Orientales o La Guajira tienen talentos en biotipo y capacidad desaprovechados por la poca posibilidad de crecimiento en esas regiones. Se debe hacer una proyección para buscar la evolución deportiva en esas zonas y para hacer un reclutamiento de talentos para potenciarlos.

El camino del atletismo. El ‘deporte rey‘ tiene cada vez un mayor crecimiento en Colombia con atletas que se abren paso no solo para participar, sino para ganar. Caterine Ibargüen es un ejemplo de que el deportista colombiano tiene un biotipo para ser protagonista siempre y cuando tenga un trabajo cada vez más específico para proyectar sus talentos. No es una casualidad que el país sea cada vez más protagonista en la región.

El rugby como ejemplo. La Federación Colombiana de Rugby ni siquiera tiene presencia en los Juegos Nacionales de Colombia ni en los escolares y apenas existe desde hace cuatro años legalmente. Sin embargo, a diferencia de otros deportes de conjunto tuvo metas claras, con autogestión capaz y con un proyecto gerencial que resulta un duro llamado de atención a otros deportes de conjunto en el país. La empresa privada puede ver hacia deportes colectivos como el baloncesto, más populares en el país, si se trabaja de manera organizada con proyectos claros.

Triunfalismo y derrotismo. Los seguidores colombianos suelen ser como velas movidas por el viento, pero en este caso por los primeros resultados. Con lo sucedido en el ciclismo de ruta y algunas derrotas en otros deportes, el lunes para muchos el balance era negativo (con solo dos días de competencia desde la inauguración). Como dijo Mariana Pajón, todos los deportistas en Juegos fueron campeones y es clave darles el apoyo siempre a los colombianos.