Las ocho medallas de Colombia obtenidas en Río-2016 son casi un 30 por ciento de las obtenidas en toda la historia del país.

El regreso sin medallas de Atlanta-96 para la delegación de Colombia trajo consigo un fuerte viento de cambio en Coldeportes. El Gobierno destituyó a Diego Barragán (en ese momento se tomó como una represalia política) como director de la entidad deportiva y se planteó un proyecto para fortalecer la búsqueda de talentos a través de los Juegos Intercolegiados. En 1998, ya con nuevo mandato gubernamental, llegaría Diego Palacios Gutiérrez, hombre que tuvo una notable carrera en la vida gerencial deportiva. Clave fue la llegada de Andrés Botero a la dirección del Comité Olímpico Colombiano (COC), para conformar una llave de conocedores del deporte.

En Sidney 2000, con 44 deportistas clasificados en 13 deportes, el país contaba con la fortuna de la inclusión del levantamiento de pesas femenino en los Juegos, con lo que María Isabel Urrutia tenía una oportunidad de pelear por el podio al ser de las mejores del mundo en su categoría. Por ello, la llegada del entrenador búlgaro Gantcho Karouskov sirvió como respaldo para que con la vallecaucana Colombia obtuviera su primera medalla de oro y quedara de 49 en el medallero.

Con Botero aún en el COC, llegó Antonio Pretelt Emiliani a la dirección de Coldeportes, un año reemplazado por un Daniel García que duraría hasta 2006 tras ser salir en medio de polémicas por ejercer el cargo sin cumplir los requisitos. Sin embargo, el proceso olímpico seguía rindiendo sus frutos y el número de participantes creció a 59 en 14 deportes. Así mismo, el rendimiento numérico crecía con dos medallas de bronce en pesas (de nuevo) con Mabel Mosquera y en ciclismo en pista con María Luisa Calle. 

La llegada de Everth Bustamante a Coldeportes en 2006 traería consigo un avance importante, con un título en los Juegos Centroamericanos y en los Juegos Suramericanos en 2010. La presencia de atletas en Pekín-2008 crecía a 69 deportistas en 15 deportes y la participación dejaba una plata de Diego Salazar en pesas y un bronce de Jackeline Rentería le daban continuidad y cada vez más nombre al país en el mundo deportivo: en la halterofilia donde se lograba el tercer metal seguido y en un deporte como la lucha donde antes no había figuración. Santiago Botero sería séptimo en la prueba de ciclismo de ruta. El país fue 65 en el medallero.

Jairo Clopatofsky, tras no ser reelecto como congresista, fue designado por Juan Manuel Santos como nueva cabeza de Coldeportes, en medio de un ciclo olímpico que ya iba encaminado para mejores resultados. Durante la gestión de casi dos años del político y desde enero de 2012, cuando llegó Andrés Botero a la dirección, los resultados tenían precedentes de los anteriores Juegos y nuevas figuras a nivel mundial como Mariana Pajón y Caterine Ibargüen, que emergieron a los ojos del mundo. No obstante, no eran casualidades en medio de un proceso que tenía a 104 colombianos en 17 deportes.

Londres-2012 superaría por primera vez en 50 años el registro de tres preseas obtenidas en Munich-72 y lo haría con una nueva gloria dorada con Pajón: serían un oro, dos platas y cuatro bronces para quedar de 38 en el medallero, como el tercer mejor latinoamericano solo abajo de Cuba y Brasil y superando a Argentina y Venezuela. Desde allí, Andrés Botero, que fue presidente del Comité Olímpico desde 1997 hasta 2009 y que acompañó todo el crecimiento durante estos años asumiría el reto de ya superar la que de hecho era la mejor actuación histórica de Colombia.

Las 20 medallas en 20 años llegarían en Brasil. A pocos meses de la salida de Botero y de la llegada de Clara Luz Roldán como nueva directora, el proceso rendiría sus frutos: tres medallas de oro, dos medallas de plata y tres medallas de bronce superaban en el brillo de los metales lo hecho incluso antes de Atlanta-96, con lo que se plantea un crecimiento más grande para la nueva gestión. 

Tokio-2020, en medio de un trabajo de más de 20 años cada vez más exitoso, es la nueva responsabilidad de Roldán como directora y del propio gobierno para demostrar que lo hecho más que producto de la casualidad es la respuesta de una estructura. Fueron 20 medallas en dos décadas de los 84 años de participación que dan ejemplo de que con el trabajo adecuado se puede lograr mucho.