A pesar de la tristeza momentánea luego de las derrotas de Yuberjen Martínez y de Yuri Alvear en las finales de boxeo y judo, sus actuaciones traen orgullo y un buen ejemplo al país.

El sueño dorado para Yuri Alvear se fue cuando no pudo impedir que la japonesa Haruka Tachimoto la dominara en la final de la categoría de 70 kilogramos femenino. El de Yuberjen Martínez se escapó en una buena defensa del uzbeco Hasanboy Dusmatov en la pelea definitiva en la categoría minimosca 46-49 kilogramos de boxeo masculino. Ambos salieron envueltos en lágrimas, en una frustración que resulta difícil de restaurar en ese momento, en esa tristeza al ver irse la oportunidad de observar desde lo más alto del podio.

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Sin embargo, a pesar de su propia tristeza, sus medallas de plata valen oro. Tanto Yuri como Yuberjen marcan un camino glorioso en sus respectivos deportes y se convierten en hitos en el deporte nacional. Martínez le dio por primera vez una final olímpica al boxeo colombiano y de hecho superó los bronces de otros ya llamados históricos como Clemente Rojas, Alfonso Pérez y Eliecer Julio Rocha. Sin duda, el nombre del antioqueño de 24 años queda en los libros y empieza a ser un ejemplo más en el deporte de las narices ‘chatas‘.

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Por su parte, lo de Alvear tiene un valor gigante pues ella se ha convertido en la precursora de las victorias a nivel mundial del judo colombiano. Precedida por tres títulos mundiales, la propia deportista sabe que lo que hace resulta histórico y que sus actuaciones marcan un camino para el futuro. Ni siquiera la derrota en la final en Río-2016 le roba el protagonismo que se ha ganado, incluso desde su obtención del bronce en Londres 2012.

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Yuri y Yuberjen: ustedes son ídolos para Colombia. El país no dejará de mencionar sus nombres para ponerlos como ejemplo, para tenerlos como un referente de gloria olímpica. Incluso, en la memoria del propio boxeador tendrá que quedar el escuchar el himno nacional cuando recibió su medalla de plata, no porque lo hayan puesto como parte de la ceremonia, sino porque asistentes de la delegación nacional lo entonaron a todo pulmón por el orgullo que generó el antioqueño. Ese mismo orgullo por sus medallas de plata valen oro para los colombianos.

ÓSKAR ANTONIO ORTIZ ECHEVERRÍA
Colaborador en SEMANA.COM