Especial Cartagena y Bolívar

Esta empresa cartagenera lidera la expansión de la energía solar en el Caribe: exige reglas claras para crecer

EGAL pasó de construir el primer parque solar conectado a la red eléctrica nacional a convertirse en la mayor desarrolladora de energía renovable del Caribe entre todas las empresas registradas en la región. Sus apuestas serán clave para enfrentar fenómenos como El Niño.

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2 de junio de 2026 a las 11:00 a. m.
Hoy, EGAL cuenta con más de diez proyectos de generación conectados a la red, concentrados principalmente en Bolívar y Atlántico.
Hoy, EGAL cuenta con más de diez proyectos de generación conectados a la red, concentrados principalmente en Bolívar y Atlántico. Foto: EGAL - API

En 2015, cuando un grupo de empresarios cartageneros decidió apostar por la energía solar en Colombia, el sector apenas existía sobre el papel. No había precedentes ni red de proveedores consolidada, y la mayoría de los actores del sistema eléctrico miraba la iniciativa con escepticismo. Entonces, EGAL eligió un lote de 6,5 hectáreas en el corregimiento de Bayunca, al norte de Cartagena, y construyó lo que se convertiría en el primer parque solar conectado a la red eléctrica nacional en el país.

“Ese fue un hito muy importante para nosotros”, aseguró Iván Martínez, gerente general de EGAL. El parque, inaugurado durante el gobierno de Iván Duque y con una amplia cobertura nacional, fue la demostración de que la energía solar podía ser una realidad industrial en Colombia.

Desde ese primer proyecto, EGAL ha crecido de forma sostenida. Hoy tiene más de diez proyectos de generación conectados a la red, concentrados principalmente en el departamento de Bolívar —con énfasis en Cartagena— y en el departamento del Atlántico, específicamente en la zona de Malambo. A esto se suman decenas de proyectos de autogeneración para empresas privadas.

Una década de crecimiento

El salto entre Bayunca 1 y los proyectos actuales de EGAL ilustra la transformación del sector. Mientras el primer parque ocupó 6,5 hectáreas con una potencia de 3,6 MW, hoy la compañía desarrolla proyectos en lotes de entre 120 y 130 hectáreas, con capacidades de 65 y 70 MW.

EGAL - API
Iván Martínez, gerente general de EGAL. Foto: EGAL - API

El modelo de negocio parte siempre desde cero. La empresa identifica terrenos, evalúa condiciones técnicas, localiza puntos de conexión a la red eléctrica y estructura el financiamiento. Según el tamaño del proyecto, incorpora socios nacionales o internacionales, o asume el desarrollo con capital propio.

La elección de Bayunca, por ejemplo, respondió a esa lógica: la Zona Norte de Cartagena contaba con una subestación eléctrica con capacidad disponible, buena irradiación solar y proximidad al clúster petroquímico de Mamonal, donde operan empresas como la Refinería de Cartagena.

En paralelo a los grandes parques, EGAL también construye instalaciones para empresas que buscan generar su propia energía sin depender de la red. “Son proyectos más pequeños que tienen sus ventajas, pues vendemos la energía a un mejor precio porque el operador de red, la transmisión, la distribución no están involucrados”, explicó Martínez.

Asimismo, cabe destacar el papel que jugó EGAL en la consolidación de la Ley 2099 de 2021, que estableció un marco normativo fundamental y modernizado para la transición energética en el país.

El territorio ideal

Entre proyectos en operación y en desarrollo avanzado, la capacidad total de EGAL ronda los 200 MW. “Es la misma cantidad de energía que podría consumir el 15 o el 20 % de la población en Cartagena”, aseguró Martínez, y recordó que “el consumo per cápita en la Costa Caribe supera el promedio nacional por razones climáticas”.

EGAL - API
La apuesta de EGAL transforma los territorios. Foto: EGAL - API

Esta cifra ha posicionado a la empresa como la compañía de mayor escala en energía solar registrada en la costa Caribe, pues las firmas con mayor capacidad instalada en el país tienen domicilio corporativo en otras ciudades. “La empresa costeña que más genera energía solar somos nosotros”, recalcó el gerente, comparándolo con las demás empresas registradas en las cámaras de comercio del Caribe y que tienen su sede en la región.

Martínez fue enfático en que la geografía no es un detalle menor, es el argumento central para concentrar los esfuerzos de energía solar en el norte del país. Un mismo panel fotovoltaico instalado en La Guajira o en Bolívar puede generar más energía que el mismo panel puesto en otras regiones como Bogotá o Boyacá.

“El panel te cuesta lo mismo si lo pones en Bogotá o si lo pones en La Guajira, pero ese mismo panel en La Guajira te va a generar de pronto un 30 o un 40 % más de energía. Por lo tanto, vas a poder pagar ese panel más rápido”, comentó Martínez.

Por eso su llamado a municipios y empresas que todavía dudan es directo: “La energía solar es la de mayor crecimiento en el mundo. Es un negocio muy bueno para todos”, advirtió.

Reglas de juego claras

Pese al panorama de crecimiento, el país cuenta solo con una fracción de la energía solar que podría tener. Según Martínez, la causa principal es “la inestabilidad regulatoria en torno a los puntos de conexión a la red eléctrica, que son el requisito indispensable para que un parque pueda entregar su energía al sistema”, indicó.

El gerente aseguró que el problema radica en “una disputa de competencias que durante años enfrentó al operador de la red con la UPME (Unidad de Planeación Minero Energética)”. Las reglas cambiaron varias veces, y los proyectos que avanzaron bajo una regulación quedaron atrapados cuando esta cambió.

“Lo que ha sucedido es que el operador de red te dice ‘sí’ y después, ‘no’. Nos asigna un proyecto según la regulación vigente y de pronto dice: ‘Para mejorar las cosas vamos a cambiar los trámites y lo que pasó atrás no va, borrón y cuenta nueva’”, denunció Martínez.

Para quienes quedaron en ese limbo, reiniciar el proceso de conexión implica entre tres y cuatro años adicionales. “Si yo cuando arranqué el trámite supiese que quien me iba a responder era la UPME, no arranco. Lo hice porque había unas reglas, un camino que recorrer y lo tenía claro. Sabiendo esto hice mis inversiones. Pero no me pueden cambiar en la mitad del camino las reglas de juego”, declaró el gerente.

Esa incertidumbre, según Martínez, es la principal razón por la que los inversionistas europeos que financian proyectos de EGAL revisan con cautela el riesgo país. A pesar de ello, su lectura de largo plazo no cambia: “Nosotros lo vemos excelente. Aquí hay un potencial increíble, especialmente en la costa Caribe, y estamos haciendo inversiones muy importantes porque creemos que vienen cosas muy buenas a futuro”.

¿Qué pasará con El Niño?

Martínez aseguró que la radiación solar se disparará. “Cuando tú no tienes lluvia, el cielo se te despeja de una manera increíble y la radiación solar aumenta muchísimo”, explicó, subrayando que los parques solares “podrán alcanzar su máxima generación justo cuando la hidráulica esté en su punto más bajo”.

La complementariedad entre ambas fuentes es, para Martínez, el argumento más sólido a favor de la expansión solar. “Si tuviéramos bastante energía solar podríamos apagar las reservas de agua en el día, generar con sol y, en la noche, generar con agua y cuidar ese recurso que tenemos en los embalses”, señaló. En su visión, un sistema energético con mayor participación solar sería un sistema más resiliente frente a los efectos del cambio climático.

EGAL ha desarrollado un perfil ambiental clave en sus parques. La operación no produce emisiones de gases, residuos sólidos, líquidos ni ruido. Los proyectos se instalan en su mayoría sobre predios donde antes se cultivaban cereales o había ganadería, sin necesidad de arrasar con bosques ni talar grandes cantidades de árboles. “Puedes estar con un parque solar al lado de un parque de niños sin ningún problema. No emitimos ningún tipo de contaminación electromagnética de ninguna índole”, concluyó.

Así, la huella de carbono del proceso de fabricación de los paneles también se reduce progresivamente: las grandes plantas productoras cubren sus techos y terrenos con paneles propios, y consumen cada vez más energía limpia en su producción.

*Contenido elaborado con el apoyo de EGAL.