Giulia llegó a Colombia por casualidad; Michael, con el propósito de afianzar durante tres meses su español, y Silvia, por los rumores que había escuchado de un país espléndido, lleno de color y paisajes inimaginables. Aunque ajenas entre sí, las historias de estos tres influenciadores europeos se cruzaron en Colombia. Desde Italia, Suiza y España, cada uno de ellos aterrizó sin muchas expectativas: hacer una pequeña parada, visitar un par de lugares y luego emprender rumbo. Pero tal fue su asombro con estas tierras que su vida no volvió a ser la misma.
En tiempos de redes sociales y videos de TikTok, sus historias no quedaron como simples recuerdos. Probando la gastronomía local, recorriendo los municipios más apartados y bellos, o derribando los prejuicios que persisten sobre Colombia, sus experiencias comenzaron a alimentar sus cuentas y los seguidores empezaron a subir.
En las redes, la gente quería conocer de primera mano el veredicto de la madre de Giulia sobre el chocolate con queso o el arroz con huevo; cómo Michael había logrado recuperar su billetera gracias a la gentileza y honestidad de un paisa, o la historia detrás de los diseñadores de moda colombianos que Silvia publicaba y encantaban por su brillantez.
Bastó eso y un poco más para que Giulia, Michael y Silvia encontraran en el país una oportunidad para crecer. Y a medida que las reproducciones de sus videos aumentaban, estos europeos revelaban ante el mundo un destino nuevo, alejado de los prejuicios. Se convirtieron, sin saberlo, en los mejores embajadores del país.
La italiana que no planeó quedarse
Giulia Goes Nomad llegó a Colombia por una decisión logística, no por convicción turística. En 2022, atrapada por las restricciones de visado en México, buscó el vuelo más barato para salir del país antes de que venciera su permiso. Medellín resultó más cálido que Bogotá y esa diferencia de temperatura terminó definiendo cuatro años de su vida. “Yo, la verdad, no decidí viajar a Colombia, solo sucedió”, cuenta la creadora italiana, hoy radicada en República Dominicana tras dejar el país hace tres semanas.
Su recorrido incluyó Antioquia, el Eje Cafetero, la costa Caribe y San Andrés, pero el episodio que más la marcó ocurrió en Capurganá, donde vivió mes y medio en un pequeño hotel casi vacío. Allí fue testigo del tránsito migratorio hacia el Darién. “Había gente hasta de China, de India: eso fue algo que me sorprendió, porque es una realidad muy distinta de la que uno puede vivir en Europa”, relató.
Giulia documenta hoy ese contraste para una audiencia italiana que aún asocia a Colombia con el narcotráfico y las series de Netflix. Sus videos sobre el viaje de tres semanas que hizo con su madre por el país generaron buena parte del interés de sus seguidores. Aun así, reconoce que el boom turístico tiene un costo: “Los precios en Medellín ya no son los de hace cuatro años”.
En Instagram, donde se presenta como “Vita Nomade” ante cerca de 10 mil seguidores, su contenido combina el formato de viajera digital con videos en los que muestra a su madre probando distintas comidas colombianas como el arroz con huevo o el chocolate con almojábana y queso. Giulia, además, lleva la batuta de su proyecto más reciente: una guía escrita en italiano sobre Colombia, pensada para sus compatriotas que le escriben antes de viajar.
Un suizo sin miedos
Michael Gerber, conocido como El Suizo Latino, llegó a Colombia en 2019 con un plan de tres meses para aprender español. La pandemia lo dejó varado y, seis años después, sigue radicado en Ibagué. Antes de pisar el país, admite, cargaba el mismo temor que hoy combate en sus redes: pensaba que caminar por la calle con el celular en la mano terminaría en un robo.
La desconfianza se desmontó el primer día, cuando olvidó su billetera en una mesa de un parque en Medellín. Media hora después, un hombre se la había guardado intacta. “Volví y había un señor que guardó mi billetera: fue mi primera impresión de los colombianos, una impresión muy positiva”, recordó.
La anécdota se convirtió en la semilla de un formato que hoy repite en sus videos, apelando a la comparación con su país de origen: “Imagínate vivir en Suiza y perderte esto”.
Con seis años recorriendo el territorio, Michael dice haber visitado 20 departamentos, aunque sus lugares favoritos escapan al circuito convencional: Murillo y Toche, en el Tolima, donde encontró frailejones y la mayor concentración de palmas de cera del mundo. Paisajes de otro planeta.
Más allá de los videos de viaje, Michael, que en Instagram suma ya 78.700 seguidores, se hizo conocido en 2024 por defender públicamente a Colombia. Respondió en TikTok a comentarios que comparaban al país con Venezuela en un video que se volvió viral y fue replicado por distintos medios de comunicación.
Para un itinerario corto, recomienda combinar Bogotá, Ibagué, el Eje Cafetero, Medellín y Santa Marta, aunque insiste en que la oferta cambia según el gusto de cada viajero.
España presente
Silvia Rodríguez, personal shopper y creadora digital detrás de El Blog de Silvia —especializada en moda, belleza, lifestyle y viajes que son los temas sobre los que publica y con los que despierta el interés general en Instagram, en donde ya suma 252.000 seguidores—, llegó a Colombia por los relatos de su marido, quien trabajó varios años en el país.
La gastronomía fue lo primero que la conquistó: en Bogotá visitó el restaurante Leo, que describe como un espectáculo, y en Cali encontró una escena culinaria que no dejaba de superarse plato tras plato.
Su sorpresa mayor no llegó por la mesa sino por las vitrinas: “El nivel tan alto en moda es algo que no me esperaba en un país de Latinoamérica”, afirmó, refiriéndose a diseñadores colombianos y ropa con presencia internacional, algunos con tienda propia en España.
Esta experiencia la motivó a producir en Colombia su propia línea de trajes de baño, bajo la marca Pintini, con colecciones que apuestan por looks monocolor que “formen parte del fondo de armario de mujeres activas, dinámicas e independientes”, detallaron desde la marca.
Cartagena y sus islas ocupan un lugar central en su relato, con una facilidad para moverse entre la ciudad y los beach clubs cercanos que destaca especialmente. En Cali, la lección fue de cuerpo: una clase de salsa en la que admite no logró bailar con soltura.
Para un primer viaje, Silvia recomienda combinar justamente esas dos ciudades con una agenda gastronómica en Bogotá, y cerrar con una parada obligada: “Yo creo que el Andrés Carne de Res es una visita super obligada si vas a Colombia”.
