La serie de La Vorágine marcó un hito en las producciones audiovisuales en Colombia. Nunca antes una serie nacional había sido tan ambiciosa: una inversión que supera los 8.000 millones de pesos, locaciones reales, actores de talla internacional y un guión fiel a la obra literaria. Todos estos elementos fueron determinantes para el éxito de la serie, que estuvo entre las 10 más vistas en la plataforma HBO Max, fue transmitida en ocho canales nacionales y se destacó como la producción con más nominaciones en la última edición de los Premios India Catalina, en Cartagena, donde se llevó seis estatuillas, entre ellas la de Producción de Ficción Favorita del Público.
Pero llevar a la pantalla esta historia no fue sencillo. La novela de José Eustasio Rivera se considera una de las obras más importantes de la literatura colombiana. El escritor huilense fue arriesgado en su narración, en la que exploró temas como el amor, la poesía y el infierno que se vivió durante la explotación del caucho en la Amazonia a principios del siglo XX.
También utilizó una serie de recursos narrativos que parecían imposibles de traducir en un formato audiovisual, pero los responsables de la serie demostraron todo lo contrario. El director colombiano Luis Alberto Restrepo, ganador en la categoría a Mejor Dirección en los India Catalina 2026, y José Lombana, su showrunner, hablan del proceso de concepción de la serie, el respeto por la obra y el éxito que hoy abraza a esta producción en las plataformas de streaming.

SEMANA: ¿Cómo fue el proceso de adaptación de esta obra literaria que tiene más de 100 años?
Luis Alberto Restrepo (L.A.R): Nosotros respetamos el lenguaje de la obra e incluso la poesía de José Eustasio Rivera formó parte del libreto. Fue un riesgo grande porque se hablaba un español distinto al de ahora, pero desde el libreto hasta la puesta en escena el carácter poético de La Vorágine se mantuvo. Estos factores hicieron que tuviera un toque distinto, pues las series tienen un lenguaje que se ha codificado, nosotros lo rompimos y funcionó.
José Lombana (J.L): Esta versión de La Vorágine que construimos tenía el reto de hacer que las audiencias jóvenes también se sintieran identificadas y llegamos a la reflexión de que si el libro es denso, la serie tenía que ser densa, porque lo que estamos mostrando es algo demasiado profundo. Pero nos dimos el permiso de que las mujeres estuvieran presentes. El libro desaparece a las protagonistas, Griselda y Alicia, casi que el 70% de la historia y vuelven a aparecer al final. Nosotros rescatamos ese valor de la mujer en la historia.
Otro de los objetivos fue atraer a los más jóvenes por medio del concepto musical. Se crearon piezas originales donde se mostraba a los personajes como western y utilizamos instrumentos del joropo.
La Vorágine también reunió a profesionales que son líderes en su área, esto se ha traducido en premios. Los galardones que ganaron gracias a su trabajo en la serie también celebran toda su experiencia en múltiples producciones audiovisuales en las que han trabajado.
SEMANA: Ustedes fueron fieles a la naturaleza de La Vorágine: “A la selva no le gana nadie”. ¿Cómo fue la experiencia de rodar en locaciones reales?
L.A.R: Fue determinante para el éxito de la serie. No era nada fácil llevar a un equipo tan grande a ese tipo de locaciones, porque en Colombia desgraciadamente siempre se tiene que tener en cuenta el orden público. Fue todo un proceso que al final logramos consolidar: en San José del Guaviare encontramos una zona muy bonita que conserva el espíritu de las haciendas antiguas del Llano que nos permitió insertar a los actores en el mundo de la selva.

SEMANA: La obra mantuvo casi todos los detalles, incluso los acentos que José Eustasio Rivera plasmó memorablemente en la novela…
L.A.R: Exacto. La Vorágine es una obra dramática que tiene una fuerza y una universalidad impresionante. Contiene una profundidad dramática, hay una multitud de personajes que José Eustasio en dos o tres líneas logra definir de una manera impresionante. Es tan maravillosa que realmente el reto era no salirnos de la novela, sino tratar de acercarnos lo mejor posible.
El asunto con los acentos es que los actores y actrices tienen una habilidad innata: un oído maravilloso que les permite realmente entender cómo habla la gente, cómo entona, cómo utiliza las palabras. Entonces, todos construyeron y todos aportaron. Y esto fue posible gracias a que estuvimos en los lugares correctos.
SEMANA: El final de la serie muestra algo de esperanza en medio de una historia tan cruda, ¿por qué?
L.A.R: El final de la historia es muy duro: se los devoró la selva, como dice la frase de José Eustasio. Pero al final incluimos a la indígena mapiripana y eso no está en la novela. Este es un mito que habla de la selva y de su importancia, y ese es el tipo de mensaje que queríamos dar con el final.
J.L: La indiecita mapiripana representa toda esta leyenda, costumbres e historias de la pachamama, ejemplifica cómo la madre naturaleza los devoró porque eran unos extraños en lo ajeno y le hacían daño.
Este contenido está sustentado en dos capítulos especiales documentales, la serie cuenta con un contenido transmedia bastante poderoso, ahí también nos arriesgamos para estar con las nuevas audiencias y atraer gente a que conociera La Vorágine y no pensara que es un libro de viejitos que habla de historia. Otro de los mecanismos que usamos para atraer nuevas audiencias fue incluir música original cantada por el Llane y el Cholo Valderrama.
SEMANA: Ganaron el premio India Catalina en la categoría Producción Favorita del Público, pero también estuvieron en el ranking de las series más vistas en HBO Max e incluso hubo un repunte en las ventas de la novela. ¿Por qué esta historia sigue cautivando al público?
L.A.R: La Vorágine lleva 100 años siendo leída. Es un texto obligatorio en los colegios y ha generado una cantidad de literatura: libros, estudios y textos universitarios creados en torno a esta emblemática obra.
La Vorágine es una novela con una universalidad en su historia, que sigue vigente en fenómenos actuales como el de la deforestación en el Amazonas, que tiene mucho que ver con la minería ilegal, los cultivos ilícitos, la ganadería que se está haciendo de una manera muy parecida al negocio del caucho hace 120 años. Todo eso ha influido en su vigencia.
La revista Rolling Stone la catalogó como la séptima serie en español más importante del mundo y aportó unos comentarios muy favorables. Es una historia que no muere y ese es el sello de los grandes clásicos.