Domingo, 23 de noviembre de 2014

| 2010/04/07 00:00

Armamentismo en América Latina: más allá de Chávez

La venta de armas rusas por 5.000 millones de dólares al gobierno de Venezuela encendió las alarmas, pero ese es apenas uno de los casos de una carrera desenfrenada y costosa en la región.

En los últimos diez años, el gasto militar en América del Sur ha aumentado en un 50 por ciento.

Mientras la pobreza y el hambre acosan a América del Sur, el presupuesto del gasto militar ha aumentado en 50 por ciento durante los últimos diez años. Los ojos están puestos sobre la “revolución bolivariana” de Hugo Chávez, pero son varios los países que innegablemente están en una carrera armamentista.

Venezuela compra armas a Rusia; Brasil anunció que obtendrá aviones de combate a Francia; Ecuador y Chile fortalecen su flota aérea y de radares; Bolivia tiene planes para adquirir aviones y helicópteros franceses y rusos; Perú comprará tanques de guerra a China; y Colombia, con el apoyo de Estados Unidos, permite el ingreso de tropas norteamericanas a siete bases militares.

Una vez se conoció la compra de armas rusas por el parte del gobierno venezolano por 5.000 millones de dólares, llovieron críticas y preocupaciones desde gobiernos y organizaciones que asisten en Cartagena al Foro Económico Mundial, al tiempo que el presidente Hugo Chávez trató de justificar las adquisiciones de armas en la necesidad de defender la soberanía de su país.

El secretario general de Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se declaró preocupado por la carrera armamentista de varios países de América Latina y el impacto que puede tener para la paz y la seguridad regional, además denunció que algunos países disfrazan el gasto militar y otros lo ocultan por completo.

El presidente peruano, Alan García, llamó a abordar el tema de la adquisición de armas en la próxima asamblea de la OEA y sugirió un pacto de no agresión, mientras que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, denunció que una carrera armamentista es “inmensamente dañina” para la región, pero afirmó que “tenemos que cumplir con el deber de enfrentar el terrorismo”.

Hace pocos días, el portavoz del departamento de Estado norteamericano, Philip Crowley, expresó una “gran preocupación de Washington” por el anuncio de Moscú de que venderá unos 5.000 millones de dólares en armamento militar a Venezuela y ante la posibilidad de que alguna de esas armas puedan parar en otras manos, en una referencia indirecta a las denuncias sobre supuestas simpatías del gobierno venezolano con la guerrilla de las Farc. Afirmación que fue calificada por el presidente Chávez como "cínica" porque “ellos gastan en armamento más que todo el resto del mundo”.

Sin embargo el secretario adjunto del departamento de Estado de Estados Unidos para América Latina, Arturo Valenzuela, reconoció el derecho “soberano” de los países a renovar su armamento, pero pidió disminuir los gastos militares en la región. También el diario estadounidense “The Washington Post”, en un editorial, le pidió a Obama que no ignore los avances armamentistas de Venezuela y que se pronuncie.

América Latina, buen mercado para las armas rusas

América Latina se ha convertido en el principal nuevo mercado para exportaciones de armas rusas, que en el último año aumentó sus ventas gracias sobre todo a Venezuela, estimó el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).

La tendencia de crecimiento de las ventas a esta región “parece encaminada a continuar”, afirmó el IISS en su Balance Militar 2010, un informe anual sobre la capacidad militar y los gastos de defensa que incluye a 170 países del mundo.

En total, los gastos de defensa en la región latinoamericana y el Caribe aumentaron hasta los 58.048 millones de dólares durante el 2009 (1,35% del producto interno bruto –PIB– de la región), frente a 39.073 millones de dólares en 2008.

El informe señala que Rusia firmó contratos con Venezuela, Perú, Brasil, México y Colombia, y negocia otros acuerdos con Bolivia, Uruguay y Ecuador

¿Por qué se arman?

Cuando alguien se rearma genera celos en el vecino. Y esto adquiere un sabor especial en Sudamérica donde varios países mantienen conflictos históricos, luchan por el liderazgo, tienen líderes en las antípodas ideológicas y una carga de mutua desconfianza.

El discurso antiimperialista del presidente venezolano Hugo Chávez sobre una supuesta invasión de Estados Unidos es la excusa para armarse y defender la soberanía nacional, configurando un sentido nacionalista en defensa del territorio bajo una amenaza que se cimienta sobre las diferencias ideológicas.

El episodio del bombardeo colombiano al campamento del guerrillero Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano, se incluye en el discurso del presidente Hugo Chávez, quien no duda en mandar tropas a la frontera, en cualquier episodio de conflicto diplomático.

Chávez afirma que su creciente arsenal está destinado a contrarrestar un planeado incremento de las fuerzas militares estadounidenses en Colombia, el aliado más cercano de Washington en Latinoamérica, por eso, dice, quiere reforzar al Ejército con misiles, tanques y submarinos rusos, con el objetivo es resistir a lo que denomina el imperialismo estadounidense en América Latina.

Colombia, que ostenta el segundo gasto militar más grande de América Latina con el 4 por ciento del Producto Interno Bruto, argumenta sus armas en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y las guerrillas, para lo que cuenta con el apoyo económico y militar de su aliado, Estados Unidos, y por eso pactó un acuerdo de ingreso de tropas norteamericanas en siete bases colombianas, decisión que despertó la furia del gobierno venezolano y obligó al congelamiento de las relaciones diplomáticas.

Brasil se erige como el líder de la región y en su consolidación como potencia quiere acrecentar su poder militar. Por ello se está acercando en negociaciones con Estados Unidos y en la compra de armamento a otros países, entre ellos Rusia.

Expertos afirman que Chile tiene las Fuerzas Armadas más avanzadas de América Latina y que cuenta con cazabombarderos holandeses y fragatas británicas. Su constante compra de armamento se justifica bajo la excusa de la modernización, lo que preocupa a Perú, su rival histórico. No es gratuito entonces que el gobierno peruano quiera ahora comprar tanques de guerra a China y armas británicas, entre aviones y misiles.

Para el IISS, en los últimos cinco años los países que más han incrementado el presupuesto de Defensa han sido Venezuela, Colombia, Brasil y Chile.
 
¿Para qué quieren las armas? Esa es la discusión que debería darse en escenarios como Unasur. Cada gobierno tiene sus intenciones políticas y estratégicas, lo que hace una importante diferencia en la percepción de la carrera armamentista. Ahora bien, más allá de los tenores o simpatías que despiertan algunos mandatarios, como sucede con Chávez o Lula, la pregunta es si la preocupación debe ser, antes que particular, general, porque casi sin excepción todos están armados hasta los dientes.

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