Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/12/11 00:00

Cerró campaña presidencial chilena

Comentaristas locales consideran que Enríquez-Ominami ha sido la "revelación" de estos comicios.

Cerró campaña presidencial chilena
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BBC

Los candidatos a la presidencia de Chile cerraron este jueves sus campañas y la palabra más repetida en todos los casos pareció ser la misma: cambio.

Y es que, de acuerdo con virtualmente todas las encuestas, por primera vez desde el plebiscito de 1988 que puso fin al gobierno de Augusto Pinochet, la tendencia de centro derecha podría llegar al poder, cerrando un capítulo de 20 años de gobierno por parte de la alianza de partidos de centro izquierda, conocida como la Concertación de Partidos por la Democracia.

Pero incluso el candidato de la Concertación, Eduardo Frei, dijo que "Chile necesita más cambios". En su caso eso significa "seguir ampliando los derechos sociales" conquistados durante las pasadas dos décadas.

De acuerdo con observadores, Frei no ha logrado capitalizar el amplio respaldo que goza la actual presidenta, Michelle Bachelet, ni vencer la resistencia de quienes lo juzgan "aburrido" o consideran que representa el pasado.

Los últimos sondeos siguen dándole el segundo lugar.

Elecciones "internas"
De hecho, su elección como candidato provocó divisiones dentro de la alianza gubernamental que se tradujeron en el lanzamiento de otros dos candidatos: Marco Enríquez-Ominami y Jorge Arrate, por lo que algunos consideran que esta primera vuelta sería para la Concertación una especie de elección interna.

Cambio es precisamente lo que invocó este jueves el congresista de 36 años Enríquez-Ominami. En un acto "simbólico" en La Calera, en las cercanías de Santiago, dijo que la elección del domingo "será la última del pasado", por lo que convocó a los potenciales votantes de las otras lístas de centro-izquierda a darle su sufragio.

Comentaristas locales consideran que Enríquez-Ominami ha sido la "revelación" de estos comicios, al aglutinar cerca del 17% de las preferencias a fuerza de una imagen fresca.

Arrate, por su parte, congregó a una modesta muchedumbre en la Plaza de Armas de Santiago, la capital chilena, donde dijo creer en la posibilidad "emocionante" de pasar a la segunda vuelta si los electores se convencen de que su candidatura representa la verdadera posibilidad de hacer realidad reivindicaciones sociales de vieja data.

Llegó el "fin"
También en el centro de Santiago, el candidato que contaría con el mayor apoyo, el representante de la coalición de centro-derecha, Sebastián Piñera, hizo del cambio su bandera y consigna.

"El tiempo de la Concertación ya pasó, y ningún mea culpa, mucho menos de última hora, va a poder engañar a los chilenos que saben muy bien que hace mucho tiempo que la Concertación se agotó", declaró el candidato ante la multitud.

Así aludía a los intentos de su principal rival, Eduardo Frei, de superar las críticas de quienes apuntan a los errores u omisiones cometidos por la que ha sido la única tendencia gobernante que han conocido los chilenos desde que Pinochet salió del poder.

Según analistas locales, el principal obstáculo que afronta Piñera es, precisamente, el peso que las reminiscencias históricas ponen sobre los hombros de la derecha chilena.
Algunos de sus adversarios consideran que utilizar el "factor Pinochet" para generar temor a un posible gobierno de ideología derechista es una de las pocas estrategias que podrían revertir los pronósticos de las encuestas y garantizarle a la Concertación otros cuatro años en el palacio de La Moneda.

De todas maneras, se espera que este domingo ninguno de los candidatos obtenga más de la mitad de los votos, cifra necesaria para garantizar un triunfo en primera vuelta.
De haber segunda vuelta, estos nuevos comicios están fijados para el mes de enero.

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