Martes, 24 de enero de 2017

| 2008/12/16 00:00

Megacumbre en medio de desacuerdos

A partir de este martes un alud de mandatarios de América Latina llegan a Brasil para participar en varias cumbres, incluida Unasur. ¿Podrán ponerse de acuerdo en algo?

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, no asistió a la cumbre argumentando que lo ocupa prioritariamente las emergencias causadas por el invierno en su país. Foto: Foto: AP
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BBC

Y es que, en una decisión inédita, cuatro de las principales agrupaciones que unen a los países del subcontinente decidieron aprovechar el momento para llevar a cabo sus cumbres presidenciales.

Así, la reunión entre América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), coincidirá con los encuentros del Grupo de Río, del Mercado Común del Sur (Mercosur), y de la más reciente Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

La coincidencia habla de la necesidad de alcanzar acuerdos y mostrar unidad ante el enorme flagelo que significa para la región la crisis económica mundial.

Sin embargo, los encuentros también se producen en momentos en que América Latina atraviesa una serie de desacuerdos internos, que amenazan con aguar cualquier intento de mostrar un frente unido.

Brasil en la mira

El anfitrión de esta llamada "megacumbre", Brasil, es el eje sobre el que giran la mayoría de las discordias regionales.

El país mantiene un diferendo con Ecuador, que anunció que impugnará la deuda que tiene con el brasileño Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) por US$243 millones para la construcción de una hidroeléctrica.

Otra nación que reclama a Brasil por una hidroeléctrica es Paraguay, que quiere replantear la deuda que paga cada país por la represa binacional Itaipú.

El gobierno de Fernando Lugo propone dividir la deuda de US$19.600 millones de forma proporcional a la energía que usa cada parte, que en este caso significaría que Brasil pague el 97% y Paraguay el restante 3%.

La propuesta ya fue considerada "irrealista" por parte de la cancillería brasileña.

Los medios de Brasil también especulan con la posibilidad de que Bolivia -que reclama un mejor precio para su gas- y Venezuela se sumen al accionar de Ecuador y Paraguay, y cuestionen su deuda con el BNDES.

Estos países, al igual que Argentina, que chocó con la postura brasileña durante la frustrada Ronda de Doha para la liberalización del comercio internacional, cuestionan el papel de líder que se adjudica Brasil, la principal economía de América Latina.

Más fisuras

Los desacuerdos con Brasil no son el único signo de fragmentación dentro de los grupos del Cono Sur.

El lunes, los países del Mercosur fracasaron en sus negociaciones para eliminar el doble arancel sobre los productos de terceros países que ingresan al bloque y pasan de un miembro al otro.

Y el recientemente creado Unasur, que nació con el fin de resolver las crisis que puedan surgir en Sudamérica, ya podría perder a uno de sus miembros luego de que Uruguay amenazara con abandonar el grupo si Argentina insiste en nombrar como presidente del bloque al ex mandatario Néstor Kirchner, marido de la actual presidenta Argentina Cristina Fernández.

Argentina y Uruguay mantienen una disputa de más de dos años por la instalación de una planta de celulosa en terreno uruguayo, que se profundizó durante el mandato de Néstor Kirchner y llevó al cierre por parte de manifestantes argentinos de uno de los principales puentes que une a ambos países.

Cuba

Quizás en una de las pocas cosas que estén de acuerdo la mayoría de la treintena de jefes de Estado que participarán en la megacumbre de Costa de Sauípe es en dar la bienvenida a Raúl Castro.

El mandatario cubano realiza en Brasil su segunda visita internacional tras su paso por Venezuela, y se espera que asista a la ceremonia de ingreso de su país al Grupo de Río, el foro que integra todo el resto de Latinoamérica, con excepción de su país.

Según el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal Fluminense, William Gonçalves, la visita de Castro da una fuerte señal de unidad regional.

"El gesto es muy importante porque significa independencia en relación con las políticas de Estados Unidos. Significa que tenemos nuestros propios proyectos y estos proyectos no se confunden con los intereses nacionales de Estados Unidos", señaló a BBC Mundo.

Gonçalves resalta la importancia de alcanzar un acuerdo en los encuentros de esta semana.

"Es muy importante que salga un consenso que muestre la unidad porque la tendencia de toda crisis económica internacional es el proteccionismo, y nosotros no podemos seguir la tentación del proteccionismo. Tenemos que crear mecanismos para enfrentar la crisis unidos", reflexionó el experto.

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