Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/12/07 00:00

Morales repite en Bolivia

Con el 60 por ciento del apoyo de los bolivianos, Evo Morales será el mandatario de este país por cinco años más.

Millones de seguidores lo ovacionaron cuando los resultados le daban una enorme ventaja sobre los otros candidatos.

Tras conseguir un apoyo abrumador de la ciudadanía en las urnas, el presidente de Bolivia, Evo Morales, se adjudicó el triunfo en las elecciones generales del domingo y seguirá rigiendo los destinos políticos de su país por cinco años más.

El mandatario y candidato del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) obtuvo más del 60 por ciento de los votos y, tal como habían anticipado las encuestas, fue reelegido para un segundo mandato, desde 2010 a 2015.

Aunque los resultados oficiales no se conocerán hasta la tarde del lunes, todos los sondeos a boca de urna muestran una diferencia insuperable entre el ganador y sus seguidores. Así, Morales se impuso en primera vuelta y sin sobresaltos ante una oposición con fórmulas cuestionadas y, si se atiende a los guarismos, con un limitado poder de convocatoria en la Bolivia de hoy.

El ex militar Manfred Reyes Villa, al frente del Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN), se embanderó con la crítica más radical al gobierno de Morales y cosechó entre 23 por ciento y 25 por ciento de los sufragios. Al reconocer su derrota, prometió trabajar en “una oposición constructiva”.

Tercero, con 6 por ciento a 7 por ciento, resultó el empresario Samuel Doria Medina, dueño de una corporación cementera, quien concentró su campaña en la oferta de empleo y congregó a los opositores más moderados.

“Nuevamente el pueblo boliviano hace historia gracias a su conciencia y demuestra que es posible cambiar Bolivia en base al voto. Esto es una revolución democrática-cultural al servicio del pueblo”, declaró el candidato triunfador, hablándole a una multitud desde el balcón la casa de gobierno en La Paz, junto a su vicepresidente, Álvaro García Linera.

También el Senado
El conteo rápido de votos también permite proyectar un triunfo absoluto de Morales en el Senado, donde el MAS -seguro de antemano de la victoria de sus hombres para el Ejecutivo- libraba su batalla crucial.

Aunque aún resta la confirmación oficial, el oficialismo habría conseguido los 24 senadores departamentales que necesita para controlar de la cámara alta, que tiene un total de 36 escaños (4 por cada una de las 9 regiones del país).

El análisis por regiones indica que Morales consolidó su convocatoria en los departamentos de occidente que le son tradicionalmente fieles, y mejoró su desempeño en los orientales, incluso en la radicalmente opositora Santa Cruz.

En tanto, la mayoría en la cámara Baja de la flamante Asamblea Plurinacional, el órgano legislativo que reemplazará al actual Congreso, ya estaba garantizada, tal como ocurrió durante el primer mandato del líder cocalero.

Misión cumplida
Así, el gobierno logró el objetivo que se había impuesto para poder profundizar su “revolución democrática” ahora que ha concluido la fase de debate constitucional que ocupó la mayor parte de su primera gestión.

Fue el mismo Morales quien hizo el anuncio a la multitud.

“Que obtengamos más de dos tercios de los diputados y los senadores nos obliga, me obliga, hermanas y hermanos, a acelerar este proceso de cambio”, proclamó.
Recibió como respuesta una única ovación: “Socialismo, socialismo, socialismo”, corearon sus seguidores.

La Plaza Murillo, en el centro de la ciudad de La Paz, fue escenario de una fiesta azul y blanca, de banderas multicolor de los pueblos indígenas y de insignias del Che, carteles contra el imperialismo y retratos de Tupac Katari, el líder aymara que pasó a la historia por encabezar un levantamiento contra las autoridades coloniales del Alto Perú.

Morales, aymara como Katari, agradeció a sus votantes fieles: los movimientos de base, los campesinos, las comunidades originarias. Aquellos que, en definitiva, le cumplieron el sueño reeleccionista al primer presidente indígena de Bolivia.

Hitos y récords
Aunque el resultado de los comicios no sorprendió a nadie, el hecho de que Morales haya conseguido un segundo mandato es ciertamente significativo en un país que ha visto pocas reelecciones. La última fue en 1964, a manos del nacionalista Víctor Paz Estenssoro, y Morales pudo hacer realidad la suya después de promover una reforma constitucional.

“Queda claro que la democracia boliviana en los últimos años ha pasado de ser una democracia representativa una democracia plebiscitaria, donde la gente vota favor o en contra de personas. El que votó, votó por o contra Evo Morales, en una dinámica que ha impulsado tanto el gobierno como la oposición”, opina el analista Mario Galindo Soza, del Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios (Cebem), en diálogo con BBC Mundo.

En este sentido, los analistas coinciden en señalar que los índices de popularidad de Morales marcaron récords en la historia política boliviana, en donde se inscribió el 54% de la primera elección en 2005, y el 67 por ciento conseguido en el referendo revocatorio de agosto de 2008.

“Estos resultados contradicen algo que se creía era estructural de la democracia boliviana: el hecho de que las elecciones presidenciales nunca se dirimieran por un caudal tan grande de votos, sino que resultara más bien un reparto. Pasamos de una democracia de pactos a una democracia personalista”, explica a BBC Mundo Guido Riveros Franck, director de Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria (FBDM).

En sintonía con el pueblo
Para muchos, este cambio de conductas políticas se explica por el carácter del partido gobernante: el MAS es un movimiento que continúa con un “impulso histórico” nacido a finales de la década del ’90 y basado en un reclamo de lucha contra la exclusión y, asociado a éste, de reconocimiento de las comunidades indígenas.

“Ese reclamo sigue siendo el motor de la candidatura de Evo Morales. Ese pedido, y las respuestas discursivas o reales que se dan a ese pedido, son la base de la popularidad del presidente. Por contraposición, a la oposición le sigue faltando la sintonía con ese sentimiento de muchos millones de bolivianos que hoy es ineludible”, opina Riveros Franck.

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