Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/02/16 00:00

Obama quiere energía nuclear

Los ambientalistas y detractores de las plantas nucleares temen una tragedia como la de Chernobyl en 1986.

Obama quiere energía nuclear
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BBC

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el otorgamiento de un préstamo por US$8.200 millones a una empresa de generación eléctrica para la construcción de dos reactores nucleares, los primeros que se iniciarán en EE.UU. en casi treinta años.

"Es sólo el comienzo. Mi presupuesto propone triplicar las garantías para préstamos para ayudar a financiar instalaciones nucleares limpias y seguras", aseguró Obama en un breve discurso ofrecido desde la planta nuclear de Lanham, en Maryland, estado vecino a Washington.

Obama reconoció el polémico potencial de la decisión de su gobierno de impulsar el desarrollo de la energía nuclear, como parte de su plan para recortar la dependencia estadounidense del petróleo importado.

Es una apuesta de la Casa Blanca para simultáneamente reducir la dependencia del petróleo importado y destrabar la legislación sobre energía y cambio climático que considera el Congreso, pero que podría molestar a muchos ambientalistas.

Según datos del Departamento de Energía, el 20% de la electricidad que se produce en EE.UU. es de fuente nuclear. Para mantener esa proporción la industria estima que se debería construir un reactor por año entre el 2016 y el 2035.

Nuevos paradigmas
La empresa Southern solicitó en marzo del 2008 autorización a la Comisión de Regulación Nuclear (NRC, por sus siglas en inglés) para levantar dos nuevos generadores en su planta de Vogtle, Georgia, donde opera ya dos reactores.

Con el cambio de filosofía sobre el sector que prevalece en la Casa Blanca, la empresa confía en recibir el visto bueno a principios del próximo año para ampliar esas instalaciones, ubicadas a unos 300 kilómetros de Atlanta.

La solicitud de Southern marca una diferencia, porque aunque en estas tres décadas se han producido actualizaciones y expansiones en instalaciones existentes, no se habían presentado solicitudes para nuevos reactores nucleares.

Además, con este empujón a la industria nuclear la Casa Blanca busca también destrabar la legislación sobre energía y cambio climático que desde hace meses consideran en el Congreso.

"En un tema que afecta nuestra economía, nuestra seguridad y el futuro de nuestro planeta no podemos estancarnos en el mismo viejo debate entre derecha e izquierda, entre ambientalistas y empresarios", dijo Obama, quien pidió a los legisladores actualizar el marco legal para el desarrollo nuclear.

Carol Browner, asesora presidencial para asuntos climáticos, le dijo a la agencia de noticias Reuters que espera que "los republicanos y otros que apoyan la energía nuclear noten que el gobierno está preparado para ejercer el liderazgo en asuntos que son importantes para resolver nuestro futuro energético".

Mala prensa
Los promotores de la energía nuclear destacan que es una fuente menos contaminante que las plantas que generan electricidad a partir de combustibles sólidos o menos agresiva con el ambiente que las instalaciones hidroeléctricas.

Pero es una fuente con muy "mala prensa" que levanta polémica en casi todo el mundo por el peligro que reviste el manejo de los desechos que generan las plantas y algunos accidentes, sobre todo el ocurrido en Chernobyl en 1986 en la entonces República Socialista Soviética de Ucrania.

"A principios de los años 70 el sector eléctrico tenía proyecciones para construir varias docenas de plantas nucleares, pero vino el embargo petrolero y las proyecciones cayeron debido a la reducción del consumo. Se enfrentaron a alta inflación y altos costos financieros que restaron interés en el sector ", explicó a BBC Mundo Scott Burnell, portavoz de la NRC.

Eso se unió al accidente ocurrido en marzo de 1979 en la Isla Tres Millas, en Pensilvania, cuando el reactor de la planta dejó escapar una pequeña cantidad de gases radiactivos.

Aunque la crisis fue controlada, la energía nuclear sufrió un duro revés en el frente de la opinión pública, que justificó políticamente el virtual congelamiento de la industria, aunque Burnell aseguró que nunca ha existido una "veda oficial" para el desarrollo nuclear.

"Todo esto llevó a un desinterés en permisos para construir nuevas plantas. Pero hay que tener en cuenta que de los 104 reactores que actualmente hay en operación en EE.UU. la mitad de ellos fueron completados despues del accidente de la Isla Tres Millas", dijo Burnell.

Según Burnell la industria había ya solicitado los permisos necesarios para su futuro desarrollo, aunque no opinó sobre la percepción que tienen algunos en el sector —y a la que se refirió el presidente Obama este martes— de que el país "está rezagado" en el desarrollo de la energía nuclear frente a Francia, Rusia o China.



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