Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/02/24 00:00

Raúl Castro: un año de presidente

Raúl Castro: un año de presidente
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BBC

Hace 12 meses el parlamento cubano elegía a Raúl Castro como Presidente de Cuba, oficializándolo en un cargo que ostentaba de forma interina desde agosto del 2006, cuando su hermano, Fidel, le cediera el mando por razones de salud.
 
El segundo secretario del Partido Comunista fue electo con el apoyo de la casi totalidad de los diputados y se acompañó en el gobierno de hombres de su edad, la mayoría de ellos combatientes del frente de guerra que él dirigía en la Sierra Maestra.

Enseguida que asumió la presidencia, Raúl Castro inicio una serie de reformas en el área económica y en el ámbito internacional que, con mayor o menor efecto, han guiado su plan de gobierno hasta el presente.
 
Sin embargo, el nuevo presidente ha tenido que enfrentar situaciones adversas, como fueron los huracanes que arrasaron las cosechas, destruyeron cientos de miles de casas y las redes del tendido eléctrico, ocasionando pérdidas millonarias.

Con la vieja guardia

Raúl Castro concentró a su alrededor a sus viejos compañeros de la Sierra Maestra, como el primer vicepresidente, José R. Machado, y varios generales, entre los que destacan los ministros del Interior y de las Fuerzas Armadas.

Los líderes más jóvenes, como por ejemplo Carlos Lage - el hombre que dirigía la economía en la época de Fidel - pasaron a un segundo plano, sustituidos por personas más cercanas a Raúl y a la nueva política económica que este impulsa.
 
Esto ha sido una constante durante los dos últimos años, la mayor parte de los jóvenes - de 25 a 35 años - en los que se apoyaba Fidel Castro, han desaparecido de la escena política, incluyendo al jefe del Grupo de Apoyo de Fidel.

El problema que enfrenta ahora el gobierno de Raúl Castro es el de la continuidad, dado que la mayoría de las piezas claves del gobierno tienen más de 70 años, lo cual implica que la organización del relevo debería estar entre sus prioridades.

El plan de gobierno

El plan de gobierno de Raúl Castro perece contener cuatro grandes renglones: la reforma agraria, la apertura de un mercado interno, el aumento de los salarios y la diversificación de las relaciones internacionales.
 
Los cambios en la agricultura han avanzado lentamente, se repartieron terrenos a unas 50.000 familias, lo cual sólo abarca a una mínima porción de las tierras ociosas, la mayor parte de ellas en manos de las grandes granjas estatales.

El mercado interno creció a comienzos del 2008 con la venta de celulares, electrodomésticos, computadoras y motos a los cubanos, además de darles acceso a las instalaciones turísticas.

Sin embargo, desde entonces no se han producido nuevas aperturas.

La eliminación de los topes salariales, fue otra de las banderas del nuevo gobierno, dado que eso implica que los cubanos puedan ganar más si trabajan más, lo que se convierte en un aumento de salarios ligado a una mayor productividad.

Este último renglón es tal vez uno de los más esperados por una población que percibe ingresos totalmente insuficientes para vivir.

A pesar de esto, la burocracia estatal ha logrado posponer repetidamente su aplicación.

El desastre nacional
 
A la hora de valorar la gestión del nuevo gobierno no puede pasarse por alto el hecho de que el país fue arrasado desde una punta a la otra por tres huracanas con pérdidas cercanas a los US$10.000 millones y un altísimo costo social.

70.000 viviendas fueron destruidas completamente, 500.000 resultaron dañadas, miles de torres y postes eléctricos cayeron al piso y gran parte de las cosechas se perdieron, provocando una crisis social sin precedentes.
 
El gobierno actuó evacuando de forma masiva las zonas afectadas, reduciendo al mínimo la cantidad de víctimas fatales. Además llegaron a las zonas del desastre los camiones con tejas para techar y alimentos para los damnificados.

La situación sigue siendo grave en el tema de la vivienda, donde sólo se han podido reparar una quinta parte de los daños, sin embargo el sistema eléctrico nacional esta otra vez en pie y el abastecimiento de comida se estabilizó gradualmente.

La escasez de alimentos que se produjo después de los ciclones y los altos precios que estos alcanzaron, se normalizaron después de que el gobierno impusiera topes al valor de las producciones agrícolas que venden los campesinos.

Los derechos humanos

En el terreno de los derechos humanos las cosas no han cambiado mucho, aunque se redujo el número de presos políticos y la mayor parte de las detenciones a opositores fueron de corta duración, desde unas horas hasta un par de días.

La oposición sigue siendo tolerada pero no permitida, los disidentes se limitan a realizar actividades dentro de sus casas, donde en general no son molestados.
 
Sin embargo, esto les reduce enormemente su influencia social.

Cuba se adhirió a los pactos de las Naciones Unidas para la protección de los derechos sociales y políticos, aunque lo hizo con reservas, algunas de ellas marcadas por el propio Fidel Castro en una de sus reflexiones públicas.

En el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, La Habana presentó su informe sobre la situación en la isla y salió bastante airosa a pesar de las críticas y recomendaciones realizadas por algunos países, sobre todo europeos.

Cuba se abre al mundo

El mayor éxito que parece haber cosechado Raúl Castro durante su primer año de gobierno es en el plano internacional, de alguna manera logró diversificar sus relaciones comerciales y políticas, limitadas antes a Venezuela y China.

Durante el 2008 y lo que va del 2009, han visitado la isla más presidentes que en ningún otro periodo, Cuba se reintegró a América Latina a través del Grupo de Río, Europa levantó las sanciones y Rusia quiere recuperar a su antiguo aliado.
 
Raúl Castro, sin embargo, no parece conformarse ni despreciar a nadie, lo mismo visita Brasil y Rusia que a Argelia y Angola.

El objetivo parece ser estrechar las relaciones y ampliar la "colaboración internacionalista" al terreno económico y comercial.

Políticamente estas relaciones también implican un éxito indiscutible para el gobierno, todos los presidentes y personalidades que visitaron Cuba en estos últimos 12 meses criticaron el embargo económico de Estados Unidos y se negaron a conversar con los disidentes.
 
 

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