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| 4/11/2011 12:00:00 AM

A 50 años del primer viaje espacial

Cómo ha cambiado la preparación de los astronautas desde los tiempos de Yuri Gagarin, el primer hombre en salir al espacio.

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BBC

 
 
Con sangre fría e imperturbables: las primeras personas que viajaron al espacio eran las más rigurosamente entrenadas del planeta.

Para comprobarlo, basta con leer el párrafo introductorio del Perfil del Programa de Entrenamiento de Astronautas de la NASA, de 1959: "La función primaria del astronauta es contribuir a la fiabilidad del sistema, ejerciendo funciones de emergencia en caso de que falle el procedimiento automático".

El documento describía a los primeros viajeros espaciales como poco más que parte de la carga de las naves, aunque con la habilidad de apretar un botón rápidamente en caso de urgencia.

Incluso cuando Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en salir al espacio, tuvo que ingresar un código secreto en un teclado para tomar control de su nave, aunque parcialmente. Cuentan que esta medida fue tomada porque nadie sabía a ciencia cierta si los viajes orbitales podían enloquecer a los seres humanos.

Pero, ¿qué tipo de entrenamiento tuvieron los astronautas del programa Mercury 7 y los 20 compañeros de Gagarin? ¿Cómo se preparaban para los rigores, completamente inexplorados, de una travesía espacial?

Incógnitas

"En los momentos previos al envío de seres humanos al espacio, tanto los estadounidenses como los rusos lidiaban con incógnitas", le explica a la BBC el astronauta de la NASA de origen británico Piers Sellers.

"Tenían que contemplar las eventualidades, pero unos y otros lo hicieron de una forma un poco diferente", señala.

En ambos casos se seleccionaron los mejores pilotos del país (o por lo menos los de más baja estatura para que pudieran caber en una nave pequeña).

Pero para los estadounidenses el viaje espacial era una cuestión de máquinas extremas, mientras que para los soviéticos era una cuestión de ambientes extremos.

"Los rusos recurrieron a un grupo que había realizado muchas investigaciones de las grandes alturas durante la guerra", recuerda Cathleen Lewis, historiadora del Museo Nacional del Aire y del Espacio, en Washington.

"Habían estudiado la fisiología en altitud, algo para lo que creían que debían prepararse".

Pero Sellers afirma que también se trataba de pura fortaleza.

"Gagarin y sus colegas pasaban mucho tiempo sometiéndose a un entrenamiento muy exigente para mejorar su resistencia corporal", dice.

"Pensaban que mandar a un hombre al espacio iba a ser absolutamente miserable y odioso, así que pasaban bastante tiempo en brutales centrifugadoras, en ambientes con poco oxígeno y cosas por el estilo... En general los torturaban".

Uñas sucias
 
Lo que parece ser evidente es que el programa de entrenamiento estadounidense parecía preparar a los candidatos a astronautas para una variedad más amplia de situaciones inesperadas.

Por ejemplo, desde el principio se los entrenaba para que sus cápsulas cayeran en el mar abierto. Por eso, buena parte del entrenamiento de los postulantes tenía lugar en el agua.

Éste no sólo implicaba salir rápidamente de la nave, sino también sobrevivir en el océano en caso de que la caída fuera lejos de donde se esperaba.

¿Y qué pasaba si aterrizaban en tierra firme? Los astronautas de la NASA también estaban preparados para sobrevivir en el desierto y en la selva.

A mediados de la década de los años 70, Morgan Smith estuvo a cargo del entrenamiento de la agencia espacial estadounidense para subsistir en la jungla. En una entrevista realizada en 2002, Smith dijo que esta preparación tenía incluso un beneficio más terrenal en términos de supervivencia.

"Cuando ya habías gastado millones de dólares en el entrenamiento de un hombre con toda esa tecnología, él se merecía un poco de práctica, el tipo de preparación que te deja las uñas sucias".

En el caso del programa espacial soviético, los reportes detallados sobre el adiestramiento de los cosmonautas son raros y poco fiables. Pero en lo referente al aterrizaje en un ambiente hostil, sabemos que Gagarin tenía, por lo menos, una pistola en el kit de emergencia de la nave Vostok. 

 
 
Problema pesado
 
Conforme los viajes espaciales se volvieron menos novedosos, el cuerpo de astronautas empezó a estar formado más por académicos que por duros pilotos de prueba.

Durante el reclutamiento de la NASA en 1967, el número promedio de años que había estudiado un astronauta en la universidad había aumentado de poco más de cuatro en 1959 a 8,3.

Así fue como ganó terreno el perfil del astronauta-científico-civil. El papel definido en 1959 ya era un recuerdo distante.

Los pilotos con sangre fría también tenían algo para decir: mientras se ponían a prueba en los simuladores de cápsulas espaciales y ensayaban cada paso de la misión, proponían nuevos diseños e ideas a los ingenieros.

Y los entrenadores también les daban feedback a los astronautas. Por ejemplo, cuando se volvió evidente que la navegación por el espacio sería más fiable si se guiaban por las estrellas, los miembros de la misión Mercury retomaron las clases de astronomía.

Así, la NASA instaló un simulador de la cápsula en el Planetario Morehead de Carolina del Norte. Allí se probaron vuelos enteros con el telón de fondo de aquello que los astronautas verían en el espacio.

Sin embargo, una cosa que no pudo ser simulada fue la falta de gravedad. La tripulación del Mercury ensayó en vuelos parabólicos que permitían menos de un minuto de caída libre para simular la ingravidez.

Durante el periodo de la misiones Apollo se diseñó un sistema de cables y poleas sobre un plano inclinado para permitir que quienes se entrenaban sintieran un sexto de la gravedad de la Tierra, es decir, la misma sensación que tendrían sobre la superficie lunar.

Piscina gigante

Pero lo que realmente les ha servido a legiones de astronautas es la piscina interior más grande del mundo: el Laboratorio Flotabilidad Neutra del Centro Espacial Johnson de la NASA, en Texas.

A los astronautas completamente uniformados se les añaden pesas para que no floten ni se hundan en el agua. Ésta es la mejor aproximación a la falta de gravedad del espacio lograda en la Tierra.

La piscina tiene espacio suficiente como para contener un simulador del trasbordador espacial e incluso módulos de la Estación Espacial Internacional.

Con el incremento del poder de la informática de la mano de los programas espaciales se logró otro avance en el entrenamiento.

El astronauta de la NASA Piers Sellers comenta que muchas personas se sorprenden cuando se enteran de que actualmente gran parte de la preparación de los astronautas se basa en la realidad virtual, particularmente para tareas difíciles como las caminatas espaciales, que hoy son rutina y utilizan cada vez más la robótica.

"Sin duda, el entrenamiento y las tareas han cambiado mucho desde que se hizo el primer vuelo", dice Sellers. "En lugar de pilotar una cápsula orbitando la Tierra, hoy tenemos un sistema de naves espaciales muy, muy complejo".

"Incluso el rol del piloto cambió radicalmente con el advenimiento de los trasbordadores", añade.

"Esta nave se comporta como un cohete en pleno lanzamiento, como una cápsula espacial en órbita y como un planeador muy sofisticado en el momento del aterrizaje. Entonces hay mucho para aprender".

Estar en forma

Suni Williams, la mujer que más tiempo ha estado en el espacio, acota que no sólo se ha aprendido a entrenar mejor a los astronautas para un viaje, sino que también se ha aprendido más sobre cómo pueden mantenerse en forma al pasar periodos cada vez prolongados en órbita.

"Cuando te estás preparando para volar, probablemente estés en la mejor condición física de tu vida, pero el regreso es otra historia", le dice Williams a la BBC. "Cuando te encuentras en el espacio, la densidad de tus huesos y tu masa muscular se va reduciendo porque no las necesitas".

"Cada día tienes que intentar que tu cuerpo vuelva al estado en el que se hallaba cuando partiste", agrega.

Programas de ejercicios e incluso aparatos que simulan la fuerza de la gravedad se han vuelto comunes en la Estación Espacial Internacional.

Pero algunas de las cosas no han cambiado mucho, como la centrifugadora gigante, que ha sido uno de los elementos básicos durante el entrenamiento de los astronautas.

Este aparato columpia a los pasajeros desde el extremo de un largo brazo diseñado para simular el la fuerza gravitacional (o G) durante un despegue.

"Si estas volando por primera vez, antes de un lanzamiento vas a la centrifugadora para que sepas cómo va a ser el 'perfil G' al regreso".

"Yo no diría que es muy divertido. Te colocan una cámara encima para que puedas observar cómo te ves cuando estás soportando mucha gravedad… pero es buen entrenamiento".


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