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| 7/18/2015 10:00:00 PM

La historia que se escribirá tras el acuerdo con Irán

El acuerdo con Irán para frenar el programa nuclear cambiará la geopolítica en Oriente Medio, creará mayor presión sobre el precio del petróleo y fortalecerá el legado histórico de Obama.

La imagen pasará a la historia. Una multitud colmó las calles de Teherán para celebrar la noticia del día. Irán había llegado a un acuerdo, hasta hace poco tiempo impensable, con seis potencias mundiales –Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania– para lograr el levantamiento de sanciones económicas en su contra a cambio del compromiso de echar para atrás el programa nuclear y su aspiración de fabricar una bomba atómica.

Después de 36 años de aislamiento se le abrían así las puertas a Irán para dejar de ser una nación paria y reincorporarse a la comunidad internacional y al sistema económico mundial. Este país, junto con Siria y Sudán, está en la lista de Estados Unidos como patrocinadores del terrorismo.

El acuerdo, histórico y a la vez controvertido, puede provocar grandes cambios en la geopolítica de Oriente Medio, una región convulsionada por las guerras en Irak, Siria o Libia, y por el resurgimiento de grupos extremistas como Estado Islámico (EI).

El anuncio también tendrá impacto en el sector energético porque Irán es el país con las cuartas mayores reservas de petróleo del planeta –158.000 millones de barriles– después de Venezuela, Arabia Saudita y Canadá. La entrada con fuerza de ese jugador implicará un aumento en la oferta cercana a un millón de barriles diarios, y se presenta en momentos en que el mercado todavía trata de asimilar el desplome de los precios del crudo.

Por esas razones el acuerdo puede tener implicaciones, para la historia de Irán, de la magnitud que tuvieron los cambios de 1979 cuando esta nación se constituyó en la República Islámica de Irán al derrocar al sha Reza Pahlevi para dar paso al régimen de los ayatolás (líderes religiosos). Meses después Estados Unidos rompió relaciones y le impuso drásticas sanciones económicas cuando un grupo de estudiantes iraníes retuvo a funcionarios de la embajada norteamericana.

El anuncio fue visto como un gran triunfo diplomático del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que al final de su mandato se anota un hit porque puede lograr un mayor acercamiento con Oriente Medio, que se suma al restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba. Una decisión que favorecerá la imagen de su gestión frente a la historia, aunque ha sido mejor recibido en la comunidad internacional que en los escenarios internos de la política estadounidense.

¿Qué viene?

Tras el júbilo inicial ahora la comunidad internacional espera que Irán cumpla los compromisos. El presidente Obama fue enfático en afirmar que el acuerdo “no está basado en la confianza sino en la verificación”. Dada la división que suscita el tema en su país, el mandatario prefirió defenderlo con un argumento de realpolitik: la salida diplomática es mejor opción que la guerra. “Sin un acuerdo nos arriesgamos a más guerra en Oriente Medio y otros países en la región se sentirían forzados a perseguir sus propios programas nucleares, amenazando con desatar una carrera de armas nucleares en la región más volátil del mundo”, dijo Obama en la Casa Blanca.

El presidente de Irán, Hasán Ruhaní, dijo que cumplirá con su parte siempre y cuando la otra también cumpla con sus promesas y agregó que se abre una nueva relación de la República Islámica con el mundo. En efecto, se espera que otros países que tenían planes armamentistas nucleares se desanimen porque ya no verán a Irán como un peligro. Este país no producirá uranio altamente enriquecido durante los próximos 15 años, con lo cual se frenarían sus posibles planes de construir una bomba atómica (ver recuadro).

Adicionalmente, Estados Unidos espera que se faciliten las conversaciones con esta nación en la búsqueda de una solución a la guerra civil en Siria, ya que Irán es un aliado de Bashar al Asad, presidente de esa nación. También se espera un mayor respaldo a la lucha contra Estado Islámico, una de las grandes amenazas mundiales.

Óscar Palma, experto en Irán y armas nucleares de la Universidad del Rosario, dice que este es apenas un primer paso y que lo más importante es que se puedan cumplir los compromisos, lo que dará tranquilidad a Israel –país que ha expresado graves reservas– y a los países árabes. En igual sentido coincide Luis Fernando Vargas, profesor de Relaciones Internacionales de Eafit, quien afirma que el acuerdo es apenas el comienzo de la distensión en Oriente Medio y que los resultados tardarán varios años.

Por el contrario, en el campo económico se avecinan cambios en el corto plazo. Irán es una potencia regional mediana y su vinculación a la economía global abre oportunidades de inversión en todos los sectores. Las grandes multinacionales tienen la mira puesta en este país de 80 millones de habitantes, cuya población es muy joven –cerca del 60 por ciento tiene menos de 35 años–. Alemania y España fueron los primeros en anunciar misiones comerciales en las próximas semanas.

Debido a las sanciones económicas que restringieron las inversiones e importaciones, el aparato productivo está muy rezagado, lo mismo que el sector energético. Se estima que el sector petrolero requiere inversiones por 250.000 millones de dólares. Antes de las sanciones Irán producía 4 millones de barriles diarios y hoy produce 2,8 millones. El ministro de Petróleo iraní, Bijan Namdar Zanganeh, asegura que su país puede aumentar las exportaciones en 500.000 barriles al día en cuanto se levanten las sanciones y otros 500.000 adicionales en los siguientes seis meses. Según el Bank of America esta nación dispone adicionalmente de 30 millones de barriles almacenados en buques tanque que podría embarcar con mayor rapidez.

Otros cambios son los relacionados con la reincorporación al sistema de transferencias bancarias porque, al ser excluidos, mantuvo a los iraníes aislados financieramente del mundo, ya que no podían hacer compras a través de tarjetas de crédito, ni transferir recursos al exterior.

Pero aunque se ha recorrido un largo camino después de casi dos años de negociaciones, el acuerdo debe sortear grandes obstáculos. Uno de ellos es la fuerte oposición de los republicanos en el Congreso de Estados Unidos donde debe ser aprobado. Obama anunció que si sufre un revés en el Congreso vetará una decisión negativa.

Países aliados de Estados Unidos también reaccionaron en contra. En primer lugar Israel, que ve a Irán como una gran amenaza. El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que es un “error histórico impresionante” porque, según él, Irán queda con el camino libre para desarrollar armas nucleares. Arabia Saudita también mira con recelo los anuncios. La nación árabe, cuya mayoría de población es sunita, tiene una enemistad legendaria con Irán, cuya población es chiita en más del 90 por ciento. Estas dos confesiones del islam han vivido en conflicto durante siglos y hoy son dos protagonistas de las guerras de Irak, Siria y Yemen. Ahora resta esperar si Irán cumple sus compromisos y abre rendijas para la reconciliación en una de las zonas con mayores conflictos del planeta.

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