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| 12/23/1985 12:00:00 AM

ACUERDO EN EL CASTILLO

La Thatcher firma documento con Fitzgerald sobre el Ulster.

El acuerdo entre Londres y Dublín sobre Irlanda del Norte, suscrito a mediados de mes entre Margaret Thatcher y Garret Fitzgerald en el castillo de Hillsborough, cerca de Belfast, abre un camino, según los analistas, hacia la solución del problema del Ulster. En las capitales europeas, en especial de los países miembros de la Comunidad Económica, la satisfacción es evidente. Para ellas se trata de un paso firme en la superación de los sangrientos antagonismos que durante los últimos 64 años ha venido suscitando la partición en dos pedazos de Irlanda, a manos del imperio británico.
El acuerdo, el primero en su género en la historia del diferendo, otorga al gobierno de Dublín, capital de Irlanda del Sur, un papel consultivo en la administración de Irlanda del Norte, provincia que permanece bajo dominio británico desde diciembre de 1921. En esa fecha, Londres concedió la independencia a los 26 condados irlandeses del sur, tras tres largos años de guerra separatista, y ratificó su hegemonía sobre los restantes seis condados del norte, donde la mayoría de la población responde al credo protestante.
El documento de 22 páginas, lacónicamente titulado "Acuerdo angloirlandés 1985", establece la creación de una Conferencia Intergubernamental que sólo funcionará en Belfast, y la instauración de unos "tribunales mixtos" para juzgar cierto tipo de delitos. La primera institución tendrá una presidencia dual. Tom King, secretario británico en Irlanda del Norte, funcionará junto con Peter Barry, ministro de Asuntos Exteriores de Dublín. Sus inmediatos asesores provendrán de un secretariado de funcionarios de los dos países.
Tratando de apaciguar la cólera de los partidarios del dominio inglés sobre Irlanda del Norte, movilizados por los lideres de los dos principales partidos unionistas, James Molineaux e Ian Paisley, la Primera Ministra británica exclamó, una vez estampó su firma en el acuerdo: "Yo soy unionista y realista, el Primer Ministro irlandés es nacionalista republicano". La aclaración apuntaba contra los grupos de exaltados que, afuera del castillo donde tenía lugar la ceremonia, gritaban "traición, traición", mientras agitaban pancartas en las que se proclamaba el carácter británico de Irlanda del Norte. Para los protestantes, lo efectuado por Margaret Thatcher constituía ni más ni menos, un "acto de abandono" de la provincia por parte del Reino Unido.
"Usted es británico", era la inscripción que muchos vecinos del castillo de Hillsborough estamparon en las ventanas de sus casas al lado de la bandera británica, izada para la ocasión. Otros habitantes fueron más allá y se tomaron la alcaldía de la pequeña localidad. Ahí quemaron una bandera tricolor de la República de Irlanda, mientras el reverendo Paisley se rasgaba las vestiduras pronosticando que el acuerdo, declarado "histórico" por Thatcher y Fitzgerald, "fracasará como todos los anteriores". No faltaron las amenazas directas. Un grupo extremista protestante hizo saber que "liquidará" a los funcionarios de los dos países que acepten hacer parte del "secretariado" previsto en el acuerdo.
Desde el campo contrario tambien llovieron las criticas y los desafueros. El Sinn Feinn, ala política del Ejército Republicano Irlandés (IRA), proclamo que se negará a acepta cualquier tipo de acuerdo que no proponga lisa y llanamente la salida efectiva de los británicos de las seis provincias de Irlanda del Norte y la reunificación plena de Irlanda. El IRA mismo, reivindicó el estallido de una bomba que mató a un policía y dejó herido a otro en la frontera, en el momento de la llegada de Fitzgerald al aeropuerto de Belfast.
Sin embargo, la prensa de Dublin se muestra de acuerdo con el paso dado en Hillsborough. El Irish Times, dijo, por ejemplo, que el acuerdo es un trato razonable. "No es la solución, sino el comienzo. Debe ser acogido", agregó. Charles Haughey, líder opositor en el Dail, Parlamento irlandés, se opone, en cambio, al acuerdo. Sus argumentos son simples y claros: Dublin resultará asumiendo responsabilidades de seguridad, sin que el acuerdo le conceda ningún poder, ya que Irlanda del Norte seguirá siendo gobernada por Inglaterra.
La verdad es que el trato suscrito descansa sobre importantes concesiones de ambas partes en el terreno constitucional. Si bien Londres reconoce por primera vez la identidad de la minoría católica en Irlanda de Norte y se compromete a apoyar en el Parlamento británico la legislación necesaria para obtener la unidad de Irlanda, Dublin acepta que sólo hasta que la mayoría de los habitantes de Ulster decida renunciar a la Gran Bretaña, Irlanda del Norte podrá dejar de ser parte del gobierno de Londres. Tal reconocimiento del status de Irlanda del Norte, como parte integral del Reino Unido, "es un severo golpe para la unidad irlandesa y para el nacionalismo irlandés", declaró Haughey.
Como el documento suscrito deberá ser sometido a ratificación de los parlamentos de los dos países, se espera que en Dublin el debate sea candente. Fitzgerald cuenta con el apoyo del Fine Gael, su partido, y con el del Partido Laborista. Entre las dos formaciones reúnen 86 escaños, contra los 75 del partido Fianna Fail, de Charles Haughey. La Thatcher también tendrá problemas.
"Yo creo que el cambio de política sobre Irlanda del Norte, que incluye la participación de un gobierno extranjero a nivel consultivo en la administración de la provincia, prolongará, no disminuirá, la agonía del Ulster", escribió en su carta de renuncia Ian Gow, un asistente del ministro del Tesoro, ex miembro conservador del comité parlamentario sobre Irlanda del Norte. Por otra parte, el furibundo Ian Paisley, quien no deja de calificar ahora a la Thatcher de "conspiradora" y "traidora", acaba de amenazar con renunciar al Parlamento británico, junto con los 14 protestantes seguidores de él allí, si Londres no organiza un referéndum en Irlanda del Norte ya mismo, sobre el acuerdo suscrito. "Si Inglaterra se rehusa, ellos habrán escogido la anarquía, no nosotros", dijo. Es una advertencia grave. Detrás de Paisley están los grupos terroristas protestantes, equivalentes simétricos del IRA.
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