Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2009/01/19 00:00

Adicto sin cura

Adicto sin cura

La parte más dura de ser Presidente, ha bromeado Barack Obama, es tener que desprenderse de su Blackberry. “Van a tener que arrancármelo de la mano”, asegura. El nuevo mandatario se confiesa adicto a su aparato, pero abogados y servicios secretos se lo han prohibido por considerarlo inseguro, pues puede ser atacado por piratas informáticos. Ya existe un posible reemplazo más seguro, el Sectéra Edge, que costaría unos 3.300 dólares. En cualquier caso, la devoción de Obama ha significado una publicidad invaluable para Blackberry. Es la imagen perfecta para la marca al punto de que, según un artículo de The New York Times, ese tipo de visibilidad les costaría entre 25 y 50 millones de dólares a los anunciantes.

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