Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2001/10/08 00:00

Agentes tropicales

El arresto de una pareja de cubanos acusados de espionaje en Miami plantea una controversia sobre la seguridad nacional de Estados Unidos.

Agentes tropicales

Cuando George y Marisol Gari recibieron la plata en un restaurante al norte del condado Miami-Dade se sentían en la gloria. Los 600 dólares no eran mucho pero ese dinero era un regalo del cielo. Un momento típico para una familia inmigrante. Pero los Gari no eran la familia típica. Según el FBI los Gari son la última pieza de una red de espías cubanos que venían trabajando por años en Miami y sus alrededores.

Para el gobierno de Estados Unidos la denominada Red Avispa, a la cual supuestamente pertenecían los Gari, era una amenaza a la seguridad nacional. Para los cubanos de la Florida es la prueba de que Fidel Castro todavía está encarnizado con ellos. Pero para el gobierno cubano la red era un mecanismo de defensa para protegerse de organizaciones exiliadas a las cuales acusa de terroristas.

Las autoridades alegan que las misión del matrimonio por La Habana era infiltrarse en el Comando Sur y en el seno de la Fundación Nacional Cubano Americana, el grupo anticastrista de mayor perfil en Miami. Según el FBI los Gari estaban en el restaurante con su ‘manejador’.

Sin embargo los documentos pintan una comunidad de espías cubanos en constantes necesidades económicas. Los subsidios que les mandaban de La Habana no eran suficientes y les tocaba tener dos trabajos para sobrevivir. Jack Blummenfeld, abogado de Antonio Guerrero, uno de los cinco espías condenados en junio, dijo a SEMANA que no entiende cómo un grupo de espías de escasos recursos podían ser una amenaza para la seguridad de Estados Unidos.

Es más, dice Blummenfeld, los miembros de la Red Avispa a veces hasta le pasaban información al FBI sobre las presuntas actividades ilegales de los exiliados. También dijo que durante un viaje a Cuba para preparar su caso él vio a un alto miembro de la inteligencia cubana entrevistándose con un funcionario del FBI.

Agrega que el FBI comenzó la investigación en 1996 pero no hubo arrestos hasta 1998. ¿Si este grupo era tan peligroso para la seguridad nacional por qué no los sacaron de circulación sino dos años después? ¿Por qué el FBI nunca le comunicó al comandante de la base naval en Key West que Guerrero, quien hacía mantenimiento, era un espía cubano? “Hacen los arrestos ahora para mantener contentos a los exiliados. Hay una elección para la gobernación el año entrante y los cubanos tienen votos”, dijo a SEMANA.

Pero según los fiscales federales conspirar para obtener información sobre la defensa de Estados Unidos es un crimen. John Kastrenakes, uno de ellos, señala que los espías escribieron acerca de sus esfuerzos para conseguir trabajos en el Comando Sur. “Además Cuba podía vender la información que obtuvieran a otros países”, añadió.

Blummenfeld acepta que todos los miembros del grupo eran agentes cubanos pero insiste en que su única misión era defender a su país. Además tenían razón para mantener vigilados a los exiliados. A finales de los 90 varias bombas estallaron en La Habana cuya financiación se atribuye a grupos en Miami. También para esa misma época los guardacostas interceptaron un yate cargado de armas de largo alcance camino a la isla Margarita, Venezuela, donde estaría Fidel Castro. El yate pertenecía a miembros de la Fundación.

Sea cual fuere el argumento, refuta Kastrenakes, la evidencia demostró que todos los individuos estaban buscando información militar. Blummenfeld dice que mientras el FBI seguía a un grupo de cubanos muertos de hambre en Washington Robert Hansen, uno se sus más altos agentes, les estaba pasando secretos a los rusos.

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