Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1999/08/02 00:00

AL DESCUBIERTO

La revelación de documentos de la época saca a la luz vínculos del gobierno de Nixon con <BR>Pinochet.

AL DESCUBIERTO

A las 13 horas del día miErcoles 30 de junio los latinoamericanos tuvieron la oportunidad de
conocer de primera mano las fuerzas que intervienen en su historia. A esa hora y en forma paralela en
Santiago de Chile y en Washington se dieron a conocer 5.300 documentos clasificados del Departamento de
Estado, la CIA y el FBI sobre el período histórico que va desde 1973, fecha del golpe de Estado, hasta
1978, año en que comienza el juicio en Estados Unidos sobre el caso de terrorismo y asesinato del ex
canciller Orlando Letelier.
Según se supo de fuentes oficiales las revelaciones incluyen, entre otras muchas cosas, la cadena de mando
en Chile, la estructura de la policía secreta de Pinochet (Dina) y evaluaciones de la CIA sobre sus
actuaciones, las cuales dicen que aquélla tomaba directamente sus órdenes del dictador.
La revelación ha sido calificada por sectores progresistas como un hito en las turbias relaciones entre
Estados Unidos y Latinoamérica en el presente siglo. El prominente historiador chileno, profesor universitario
e investigador de la historia contemporánea de América Latina Gabriel Salazar dijo a SEMANA en
Santiago que "hay que reconocer que este 'strip tease' del gobierno norteamericano marca un cambio
en las relaciones con nuestros países. Hasta ahora Estados Unidos había sido el cómplice fantasma de los
golpes de Estado, las conspiraciones de asesinato y masacres en Latinoamérica; estos documentos nos
llevarán a conocer, por lo menos, que el gobierno de Richard Nixon conspiró para destruir la democracia
chilena y que era complaciente con las masacres de civiles en las dictaduras del Cono Sur".
El diputado Juan Pablo Letelier, hijo del canciller asesinado en Washington por agentes de la Dina, dijo a
SEMANA que "esta desclasificación significa que hay una voluntad de esclarecer la historia por parte de
Estados Unidos. Es bueno que los vecinos nos miremos sin desconfianza ahora que estamos en un
mundo globalizado". Pero sobre el asesinato de su padre los documentos son escasos. Letelier explicó al
respecto que "en Estados Unidos aún no concluye la investigación sobre el atentado en Washington y
sobre los demás asesinatos de la Operación Cóndor. El gobierno norteamericano no ha decidido si se hace
parte de una querella contra Pinochet, eso lo está estudiando la justicia norteamericana".
A los que tomó realmente por sorpresa esta desclasificación de documentos fue a las Fuerzas Armadas y
a los sectores pinochetistas, que lamentaron la 'deslealtad' del gobierno norteamericano. En
conversación exclusiva con SEMANA Manuel Contreras, el hijo homónimo del hoy preso director de la Dina,
dijo que la desclasificación de documentos es poco creíble: "Es una maniobra del gobierno norteamericano,
muy burda, porque muestran lo que ellos quieren mostrar. No creo que vengan documentos en los cuales está
la participación de la CIA con la Dina o los contactos de mi papá con Vernon Walters _ex director de la CIA_.
Lo único que aparece ahí son las acusaciones que el gobierno norteamericano le hace al gobierno militar,
pero no lo que fue la participación del gobierno norteamericano en la guerra".
Muchos chilenos parecen opinar como el historiador Salazar: "Ojalá sea un cambio en el espíritu de la política
norteamericana hacia América Latina, aunque cuesta creerlo. Lo que sí queda claro es que tras esta
desclasificación está la sentencia a Pinochet, es un salvavidas de piedra que le tira la administración de la
Casa Blanca. No es la primera vez que el gobierno norteamericano destruye a sus propios monstruos, así le
sucedió al panameño Manuel Noriega".

La Operación Cóndor
En uno de los documentos, fechado en septiembre de 1976, un funcionario de apellido Zimmerman envió
una circular secreta a las embajadas de Estados Unidos en Buenos Aires, Santiago, La Paz, Brasilia y
Asunción. En ella les manifestó la preocupación por el giro que toma, a sus ojos, la Operación Cóndor.
El funcionario da por sentado que todos sus destinatarios la conocen y recomienda que "es esencial que
no mencionemos nombres de individuos que puedan ser candidatos a asesinato".
La Operación Cóndor consistió en una red secreta que montaron los regímenes militares de Chile,
Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay para evitar a toda costa que la izquierda se tomara los gobiernos
democráticos que ya se vislumbraban. Su primer blanco fue el general chileno Carlos Prats, quien se
exilió en Argentina tras negarse a participar en la traición contra el presidente Salvador Allende. Prats y su
esposa murieron el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires cuando una bomba estalló bajo su
automóvil. Un año después el ex vicepresidente chileno Bernardo Leighton y su señora apenas sobrevivieron
a un atentado a balazos en Roma. Y en 1976 el ex canciller Orlando Letelier y su secretaria perecieron
en Washington por una bomba colocada por el agente estadounidense Michael Townley, quien
colaboraba con la Dina. El autor intelectual y comandante de ésta, el general Manuel Contreras, está
preso y confesó todo.
Al margen de los atentados conocidos, por la Operación Cóndor desaparecieron en sus países 92 argentinos
y 142 uruguayos y 36 personas de esas nacionalidades murieron en Chile. Además en ese país
desaparecieron seis bolivianos, un mexicano, dos ecuatorianos y un panameño.

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