Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 2/9/2008 12:00:00 AM

Al infinito y más allá

Teherán se lanzó a una conquista del espacio con su primer cohete espacial. Pero su avance en la tecnología de misiles alarma de nuevo a las potencias occidentales.

La imagen del presidente Mahmoud Ahmadinejad con unas inmensas gafas azules mientras

inauguraba la primera central espacial iraní, el pasado lunes 4 de febrero, inundó esa noche las pantallas de la televisión local. Y no hubo diario que no las publicara en primera página al día siguiente. Los mismos noticieros mostraban a los trabajadores de la planta cantando "Dios es el más grande" mientras el líder iraní daba la cuenta regresiva para lanzar al espacio uno de sus nuevos misiles de fabricación local, que cada vez parecen contar con una tecnología más avanzada. Luego se dejaba ver cómo este cohete largo y delgado, del que no se dieron especificaciones, se elevaba en lo alto hasta perderse.

El mensaje no podía ser más claro. Una vez más, el gobierno iraní quería reiterar, en la semana en la que celebraba el vigésimo noveno aniversario de la Revolución Islámica, que sigue firme en su empeño por convertirse en el nuevo líder de Oriente Medio. Y que ninguna amenaza de sanciones económicas por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o de ataques preventivos lo va a hacer detener su programa espacial, de defensa y, mucho menos, de energía nuclear. Tanto es así, que desde esta semana pasó a hacer parte del exclusivo club de 11 países que tienen el poder suficiente para poner cohetes o satélites en órbita. 

Según la versión oficial, el primer satélite, Omid (esperanza), será lanzado a comienzos del año entrante. Una noticia que sorprendió a más de un analista y diplomático en la zona porque no se creía que el desarrollo espacial iraní estuviera en un nivel tan avanzado. "Aquellos que se preocupan por este tema son los que se acercan a los otros sólo a través de la amenaza y la presión… De hecho, ellos tienen un punto de vista monolítico de la ciencia",  dijo el portavoz del gobierno iraní en respuesta a las reacciones internacionales.

Algunos especialistas internacionales han tratado de calmar los ánimos y preguntarse si en realidad significa algún peligro lanzar un cohete o poner un satélite en orbita. "Al fin y al cabo, no es nuevo que Irán pueda lanzar misiles de largo alcance. Ya los había probado anteriormente", dijo Andrew Brookes, del Instituto de Estudios Estratégicos de Londres. Pero las cosas no son tan simples. Hay quienes piensan que este programa espacial tiene un trasfondo más fuerte que el que argumentó el gobierno iraní cuando aseguró que "los satélites son para comunicaciones e investigación". Se cree, en realidad, que son para espiar a Israel, que a su vez lanzó hace unas semanas el satélite TecSar con el objetivo de espiar las instalaciones nucleares iraníes. Los dos países andan en una poco disimulada carrera por vigilarse y controlarse uno al otro.

 "La única razón para tener misiles de largo alcance es para poner una cabeza explosiva en ellos", argumenta el analista Daniel Goure, del Instituto Lexington de Washington. "No hay dos cosas que casen mejor en el mundo que un misil de largo alcance y una arma nuclear". Y es que la misma tecnología que se utiliza para poner satélites en el espacio es la que se utiliza para lanzamientos militares. En la actualidad Irán tiene misiles que alcanzan las 1.800 millas (suficiente para llegar a Israel), pero se estima que para 2015 habrá desarrollado misiles trasatlánticos.

Que los norteamericanos y los israelíes se alarmen por los programas de defensa del gobierno iraní no es nuevo. Ni que digan que es peligroso. "Esto es un acto infortunado", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, después de conocer la noticia. Pero la respuesta de Rusia sí representó una sorpresa. "Esto se agrega a la sospecha de que Irán está tratando de aprovechar su potencial para construir armas nucleares", dijo el viceministro de Exteriores ruso, Alexander Losyukov.

Unas palabras enigmáticas si se considera que Rusia anunció el mes pasado que le suministraría a Irán un nuevo sistema de defensa antiaéreo que podría ser utilizado en caso de que ataquen sus bases nucleares. Y es que Moscú ha sido el principal socio de Teherán en su proyecto de energía nuclear. El mismo que tantas sospechas levanta en la comunidad internacional, pues se cree que tiene fines armamentísticos. Unas sospechas que no se disipan a pesar del informe entregado por los organismos de inteligencia estadounidense en diciembre, donde se asegura que a partir de 2005 este proyecto sólo tiene fines civiles.

Está claro que cada una de estas manifestaciones de poder iraní sólo despiertan más dudas en las potencias occidentales. Por eso se cree que no pasará mucho tiempo antes de que llegue un nuevo paquete de sanciones. Y mucho más cuando Rusia, el miembro del Consejo de Seguridad de la ONU que más se opone a sancionar a Irán, empieza a expresar preocupación sobre los propósitos de los programas de su aliado comercial en la zona. Algo puede haber cambiado en el dilatado desafío persa.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.