Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/09/22 00:00

Al todo o nada

El gobierno ecuatoriano se juega su destino el domingo en las elecciones de una Asamblea Constituyente que, al estilo de Venezuela y Bolivia, reformará la Carta Magna.

La Asamblea Constituyente es una de las principales promesas de campaña del presidente Rafael Correa para concretar su promesa de “refundar” Ecuador. El mandatario ha dicho que renunciará si la oposición obtiene las mayorías

Sólo una palabra sirve para describir los comicios que, el próximo 30 de septiembre, servirán para que los ecuatorianos elijan a los integrantes de una Asamblea Constituyente que redactarán a su nombre una nueva Carta Magna: Y esa palabra es confusión.

El sistema es uno de los más difíciles del mundo, tanto por la abundancia de listas y candidatos como por el método elegido para asignar los escaños. En total hay 3.229 candidatos repartidos en 26 listas nacionales; se disputan 124 escaños de los que se elegirán 24 asambleístas; 428 listas provinciales, de las que se escogerán 100, y 44 listas del exterior, en las que deberán resultar elegidos seis representantes de los emigrantes.

Los nueve millones de electores podrán votar por listas completas o por candidatos definidos, lo que complicará aun más el proceso. Y, como si lo anterior fuera poco, la papeleta nacional medirá 88 por 45 centímetros y llevará las fotos y los nombres de los 624 candidatos de las 26 listas. Se calcula que cada ciudadano empleará por lo menos siete minutos para escoger, marcar y decidir su voto. Los escrutinios, por las mismas razones, pueden tardar más de lo previsto.

Baratillo de ofertas

Pero la realidad es que los ecuatorianos muestran desinterés ante la avalancha de candidatos y la falta de propuestas. Mientras para unos el certamen sólo servirá para confirmar la continuidad en el poder del presidente izquierdista Rafael Correa, para otros no pasa de ser un bazar y, para la mayoría de ciudadanos, solo un show político más. Y es que, según un sondeo de la firma Cedatos, los votantes "están confundidos ante el 'maremágnum' de candidatos, listas y ofrecimientos vacíos, sin contenido y poco relacionados con el objetivo de la Asamblea Constituyente". La gente está cansada de oír siempre lo mismo y son contados los candidatos que ofrecen propuestas concretas. Además, hay casi un total desconocimiento del proceso. Muy pocos saben qué hacer al momento de estar frente a las urnas.

Muchos aspirantes a asambleístas, así mismo, demuestran una ignorancia increíble, pues ofrecen empleo, abaratar los precios y construir viviendas y carreteras, entre otras cosas, es decir, asuntos que se relacionan más bien con campañas presidenciales que con ideas para cambiar la Constitución. "Es todo un baratillo de ofertas", señaló al respecto la revista Vanguardia.

"Si estamos eligiendo una Asamblea que va a redactar una nueva Constitución, deberíamos estar debatiendo en torno a temas importantes para el país", indicó, a su vez José Valencia, director de Participación Ciudadana, una organización civil con más de 8.000 observadores, cuyo objetivo es vigilar la pureza electoral.

Y entre los candidatos hay de todo: desde ex candidatos a la presidencia, una ex primera dama (la ex esposa de Lucio Gutiérrez), comerciantes, industriales, deportistas, profesores, académicos, sindicalistas, maestros, obreros y famosos de la farándula.

Entre los miles de aspirantes a una curul, sin embargo, hay siete nombres que los electores tienen en mente, aunque no voten necesariamente por ellos:  los ex candidatos presidenciales Álvaro Noboa, León Roldós y Gilmar Gutiérrez (hermano de Lucio Gutiérrez);  Ximena Bohórquez (ex esposa del mismo ex presidente Gutiérrez); Eduardo Delgado (ex sacerdote y dirigente del movimiento izquierdista Polo Democrático); César Montúfar (catedrático independiente) y Alberto Acosta, ex ministro de Energía y quien encabeza las listas gubernamentales. Incluso un colombiano está en la lid: el sociólogo Juan Roca Ospina, el primer compatriota que aspira a un cargo de elección popular en Ecuador. Ospina se desempeña como presidente del directorio de la Fundación Colombo Ecuatoriana, organización orientada a la defensa de los derechos de los inmigrantes colombianos. Para Hugo Barber, de la encuestadora Perfiles de Opinión, el enfrentamiento se dará entre el gobiernista Movimiento País, del presidente Rafael Correa; el Partido Sociedad Patriótica (PSP), del ex presidente Lucio Gutiérrez y el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian), que maneja el magnate bananero Noboa.

La gran polémica, en tanto, es la participación de Correa en la campaña. La oposición lo acusa de respaldar a los candidatos oficiales cuando difunde las obras de gobierno. Incluso los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) han cuestionado la participación del mandatario. Y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no ha podido detener la propaganda oficial por una simple razón: es manejado por el propio gobierno. Según la firma Cedatos-Gallup, la popularidad de Correa ha bajado al 56 por ciento luego de alcanzar el 76 en abril, todo un récord en Ecuador.

"Si pierdo, me voy"

Correa tiene atada su suerte a los resultados de estas elecciones. Ha dicho que renunciará si la oposición obtiene la mayoría en la Asamblea, pues esta, con sus plenos poderes no sólo cambiará la Carta Política, sino que podrá reformar instituciones como el Congreso Nacional. El presidente del Congreso Nacional, Jorge Cevallos, dijo a SEMANA que Correa no debería poner en duda su cargo: "Su obligación es gobernar los cuatro años, ni un día más ni un día menos", enfatizó.

Correa se "ha jugado una carta muy seria, del todo o nada. Es una apuesta que delinea una situación extrema, pero a la vez una alternativa para este país tan inestable. No sería viable que el Presidente siga en el cargo sin cambiar las estructuras del poder de las que desconfía", dijo por su parte Alexei Páez, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Correa sigue el ejemplo de sus colegas de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, pues como ellos quiere una Constitución de corte socialista en la que el Estado maneje mucho más la economía y controle los medios de comunicación. Duro crítico del neoliberalismo y la dolarización, Correa ha afirmado que rematará las tierras improductivas y limitará los poderes del Congreso. "Finalmente, vamos a democratizar a este país", ha recalcado.

Sin embargo, los analistas son escépticos. Para José Hernández, director editorial de Vanguardia, es muy difícil hacer un análisis político con el actual régimen porque no se sabe con certeza lo que busca. "La Asamblea Nacional Constituyente es la gran mentira nacional" dijo a SEMANA, para afirmar que el país va a repetir el ciclo y el cambio esperado no se concretará, por lo que Ecuador continuará con la inestabilidad política que lo aqueja desde hace varios años.

Así, la elección de la Asamblea Constituyente se presenta "muy compleja" en opinión del boliviano Jaime Aparicio Otero, del Centro Carter que contará con 15 observadores, entre quienes figuran el ex presidente peruano Alejandro Toledo y el ex canciller colombiano Rodrigo Pardo. Como están las cosas, no hay seguridad ni tranquilidad en la ciudadanía. A menos de ocho días de las elecciones, Ecuador es -como siempre- todo incertidumbre.

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