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| 8/27/2001 12:00:00 AM

Alerta roja

La sociedad venezolana se encuentra en estado de máxima tensión por las medidas de Hugo Chávez.

Venezuela vive en estos momentos una doble alerta roja. Por un lado el rumbo ‘comunistoide’ que, según sus críticos, está tomando el presidente Hugo Chávez al dictar un paquete de leyes que desfigurará la economía y el sector social del país y, por otro, el tenso clima de descontento y desesperación de muchos sectores afectados, que claman por la salida del mandatario al precio que sea.

Una ola de rumores acerca de la posibilidad de un golpe, un estallido social o una salida pacífica constitucional recorre todos los rincones del país. El tema está de boca en boca. Se están organizando grupos de conspiradores variopintos por doquier y a nadie ya le importa que lo tachen de tal pues es la palabra de moda.

Chávez está llegando a su tercer año en el poder con una caída estrepitosa de popularidad de más de 30 puntos luego de haberse estrenado en 1999 con el 80 por ciento de respaldo. Nadie desconoce sus victorias políticas al haber reformado la Constitución, con la cual se aumentó el mandato a seis años con una reelección inmediata, y haber concentrado todos los poderes en sus manos. “Gobernaré hasta el 2014 y estaremos en el poder hasta el 2021”, dice siempre por si alguien lo olvida.

Pero lo que no le perdonan sus adversarios, entre quienes ahora se incluyen muchos de los que votaron por él, es que no haya cumplido sus promesas electorales de dar bienestar a la población, combatir la corrupción y consolidar la paz social. Su estilo de gobernar peleándose sistemáticamente con los medios de comunicación, los empresarios, la Iglesia y Estados Unidos ya no lo soporta la mayoría de los venezolanos, que además se ven cada día más empobrecidos.

De ahí que la última encuesta de la empresa Datos refleja bien el sentimiento popular. El 70 por ciento de los encuestados responsabiliza a Chávez de los principales problemas que padece el país, como la inseguridad y el desempleo. El mandatario también ha sido desplazado del primer lugar de preferencia. Si en estos momentos se hicieran elecciones la gente le daría al alcalde de Caracas, Alfredo Peña, el primer lugar con 23,5 por ciento, a Chávez el segundo con 13,7 por ciento y al diputado de Primero Justicia, Julio Borges, el tercer puesto con 13,1 por ciento.

Su caída de popularidad ha sido acompañada de rumores de golpe, los cuales generaron un comunicado del alto mando militar de apoyo al presidente. Jamás en Venezuela la Fuerza Armada Nacional (FAN) ha hecho un pronunciamiento de esta naturaleza, ni siquiera en 1992 cuando se produjeron dos intentonas golpistas, la primera de ellas encabezada por el mandatario actual.

El ministro de Defensa, José Vicente Rangel, avaló el comunicado del alto mando pero su presencia no es bien aceptada por los uniformados y mantiene una visible frialdad con el comandante jefe de la FAN, el general de cinco soles Lucas Rincón, quien reconoció la existencia de movimientos de conspiración en los cuarteles pero cuando “los tengamos identificados no tendremos contemplación con los conspiradores” y acusó a los militares retirados de estar metidos en el asunto.

El general Fernando Ochoa Antich, ex ministro de Defensa y miembro del Frente Institucional Militar, afirmó que su organización respeta y no conspira. “Somos un grupo de opinión. Nos ocupamos de defender y fortalecer la dimensión institucional”. El también ex canciller critica la politización que ha sufrido la fuerza armada y de involucrarla con el régimen cubano. Ochoa comentó a SEMANA que no es probable que la caída de Chávez ocurra en diciembre, “tal vez en los primeros meses de 2002”. Ochoa Antich es partidario de una salida constitucional y no violenta.

Pero el alcalde metropolitano de Caracas, Alfredo Peña, todavía le pide a su antiguo amigo el mandatario que rectifique su comportamiento. “Nosotros lo apoyamos por un cambio. Pero no este comunismo que nos está metiendo. Chávez no ha cumplido con sus promesas de combatir la corrupción y de hacer progresar este país. Hoy hay más hambre y frustración”. En su opinión debería sacar del gabinete a los ministros José Vicente Rangel, Luis Miquilena y Adina Bastidas, la vicepresidenta, cuyo mote es ’Betty la fea’.

Sintiéndose engañados y defraudados por el rumbo que está tomando otros antiguos amigos del mandatario, como Angela Zago, Jorge Olavarría y Luis Mays Vallenilla, que califican a Chávez de “mentiroso y cínico”, también han pedido públicamente que salga de los tres mencionados arriba y rectifique, especialmente, las 46 leyes retrógradas que acaba de aprobar con los poderes especiales.

El ex ministro de Energía y Minas y ex canciller Humberto Calderón Berti dijo a SEMANA que las leyes, especialmente la de hidrocarburo, es “estatizante, politizada y retrógrada” y permite un “zarpazo” a la industria petrolera, cuyo ingreso de divisas del 70 por ciento del PIB alimenta a los 24 millones de venezolanos.

Las nuevas leyes, especialmente la petrolera y la de tierra, han sido rechazadas por los gremios empresariales y productores del campo. La patronal Fedecámaras, Conindustria, Consecomercio y Fedenaga han roto la tregua que le han dado al gobierno y este lunes decidirán las acciones de protesta que van a emprender, entre ellas un paro nacional de productores agropecuarios, marchas y manifestaciones por la aprobación de unas leyes “clandestinas e inconsultas”.

En el ámbito político la socialdemócrata Acción Democrática promete llevar más de 100.000 personas a una gran marcha de protesta el próximo 22 para rechazar las leyes. Y el 7 de diciembre diversas organizaciones civiles, encabezadas por Alejandro Peña Esclusa, se manifestarán ante el “balcón del pueblo” del Palacio de Miraflores para pedir la renuncia de Chávez en rechazo a “la cubanización” de Venezuela.

Sin embargo el ministro del Interior, Luis Miquilena, ha amenazado con reprimir a la fuerza las protestas sociales, lo que ha puesto al rojo vivo las esperanzas de desalojar por las buenas al mandatario. Cada vez que encadena a los medios de comunicación, los jueves por la noche, se escucha el retumbar de las cacerolas en Caracas. Los entusiastas golpeadores de ollas y sartenes dicen: “Así cayó Carlos Andrés Pérez”.

Además del tenso clima social Manuel Felipe Sierra, director de la revista Primicia, señala las tensiones diplomáticas con Estados Unidos al pronosticar que “en el corto plazo el gobierno vivirá serias dificultades. Se sepulta la esperanza de un cambio sustantivo de la sociedad venezolana, y lo que es peor, tendrá serias repercusiones económicas y sociales en la calidad de vida de los venezolanos”.
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