Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1985/11/11 00:00

ALI CALLA

El silencio de Agca parece esfumar la pista búlgara en el llamado "juicio del siglo"

ALI CALLA

La enorme sala de seguridad donde se lleva a cabo el proceso por el atentado al Papa se ha enfriado. El gran actor Ali Agca, la persona que disparó la tarde del 13 de mayo de 1981 contra el Pontífice, ha decidido permanecer en silencio. La época en que sus declaraciones le daban la vuelta al mundo creando escándalos y polémicas parece que se acabó. "Más de lo que ya he dicho, afirma, no puedo decir". Agca aparece distinto, muy preocupado por el desarrollo del proceso en el cual se vive la sensación de que la "pista búlgara" ha perdido credibilidad; y no sólo porque el "nuevo mesías" turco, como ama definirse, ha montado un castillo gigante de cartas construido con complejas mentiras, sino también porque las llamadas "pruebas objetivas", es decir los hechos concretos para sostener la hipótesis de un complot pilotado desde Moscú a través de sus fieles servidores búlgaros, no han salido a relucir todavía.
Después de la pausa por las vacaciones de verano y los viajes de jueces a Turquía y Alemania en busca de careos y confrontaciones, el proceso se ha abierto de nuevo con el testigo principal, Ali Agca, empeñado en dar a entender que sus confesiones fueron organizadas y orquestadas desde fuera.
Por esto el presidente del Tribunal, Severino Santiapichi, ha ordenado oficialmente que los documentos del reciente proceso contra altos mandos de los servicios secretos italianos acusados de asociación para delinquir y "despistaje" entren a formar parte del proceso por el atentado al Papa.
El juicio contra el general Pietro Musumeci, director del Sismi (Servicio de Inteligencia Italiano), y el hombre de negocios, Franceso Pazienza, condenados a 9 y 8 años de reclusión, puso en evidencia varias actividades de desvío de información y falsificación que el Sismi organizó después del atentado al Papa. Entre ellas, se habla de una que indicaba como organizador del atentado al Pontífice al general soviético Ustinov, jefe militar del Pacto de Varsovia.
A este cuadro de falsificaciones y sospechas se unen las afirmaciones del "camorrista" (mafioso napolitano) Giovanni Pandico, según el cual el general Musumeci convenció a Agca de inventarse la famosa "pista búlgara" a cambio de promesas de libertad en pocos años.
Por otra parte, la audiencia de esta semana se abrió con el primer interrogatorio al principal acusado de haber organizado el atentado al Papa: el búlgaro Serghej Antonov.
Un interrogatorio que después de dos audiencias se tuvo que suspender por "incapacidad" del imputado debido a "malestar tanto físico como sicológico". Efectivamente, el búlgaro Antonov se comporta de manera extraña: incierto, temeroso, inseguro, responde con dificultad a las preguntas que el Presidente del Tribunal le hace aun cuando se trate de temas que no tienen nada que ver con el proceso. Afectado por una grave depresión nerviosa que le facilitó el arresto en casa, muchos se preguntan si las contradicciones, reticencias y silencios de las audiencias anteriores no sean parte de una planificada estrategia de defensa o si simplemente no se trate de una víctima débil de las mentiras y fantasías del "loquito" Agca.
Un episodio más de la serie de espionaje que semana tras semana une elementos importantes a la madeja de teorías, hipótesis y creencias que el proceso del siglo ha desatado. --

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