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| 7/18/1988 12:00:00 AM

ALLONS ENFANTS

Con mayoría precaria, los socialistas se deciden a gobernar solos.

Es la contribución más clara hecha por el show de los Muppetts a la política francesa. Por esas cosas del destino un humorista decidió ponerle la cara de los principales políticos galos a las famosas marionetas de inspiración norteamericana, convirtiéndose en uno de los grandes hits de la temporada electoral. Ahora, Michel Rocard es un cuervo, Jacques Chirac un pájaro y Raymond Barre un oso. El más famoso de todos, claro está, es Francois Mitterrand, encarnado en la "rana René" y quien en Le bebete show (tal es el nombre del programa) responde al nombre de Dios.
Pues bien? este dios francés está probando que no es omnipotente. De manera sorpresiva, Mitterrand se encontró la semana pasada con la noticia de que su partido, el Socialista, no alcanzó la mayoría absoluta en las elecciones legislativas del 12 de junio.
Contra todas las expectativas, el PS obtuvo 276 diputados, 13 menos de los que necesita para dominar la asamblea compuesta por 577 miembros, elegidos por un período de cinco años.
Claro que no todo fue debacle. A pesar de no ser el triunfador absoluto, el PS se confirmó como el partido mayoritario y obtuvo cinco diputados más que la coalición de derecha que antes de las elecciones dominaba la asamblea.
La aproximación hecha por Mitterrand hacia el centro, convenció a muchos de que esta vez no se iba a dar el debate izquierda-derecha que ha sido tradicional en Francia. Tal como dijera un abstencionista entrevistado por la televisión: "Gane quien gane, el gobierno va a salir adelante, ¿o no?".
La respuesta debe ser afirmativa. Atraída por los llamados de unión una parte de la derecha empezó a coquetear la semana pasada con el gobierno. A pesar de que el primer ministro Michel Rocard sigue en su puesto, pocos dudan que esta semana cuando se nombre el nuevo gabinete habrá centristas que ayudarán a salvar el impasse en la asamblea.
En su ventaja, el jefe del Estado cuenta con la eliminación de las tendencias calificadas de "extremistas": La jornada del 12 de junio dejó también como herencia la desaparición en términos prácticos del Frente Nacional, el partido de la ultraderecha, de la Asamblea Nacional. De 32 diputados el FN pasó a uno solo e incluso su líder Jean-Marie Le Pen cayó derrotado en su circunscripción de Marsella. Los comunistas, en cambio, se defendieron mejor pues pasaron de 35 a 27 diputados, lo cual salvó al PCF de una debacle absoluta. Pese a recibir la ayuda de los socialistas en algunas zonas, los comunistas dejaron en claro que no piensan colaborar con el gobierno, aunque no cerraron definitivamente ninguna puerta.
Son esas circunstancias las que calman a los observadores. Con todo y el resbalón del "dios" Mitterrand en las urnas, pocos dudan que su poder permanece intacto. Aunque ya está visto que el Presidente no es omnipotente, hay seguridad de que éste mantiene firmes en su mano las riendas del país que lo eligiera, hace apenas un mes largo, con una de las votaciones más grandes en la historia reciente de Francia.








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