Domingo, 22 de enero de 2017

| 1983/05/30 00:00

ALMIRON EN DECLIVE

Los acusadores del pistolero de la "Triple A" parecen estar ganando la batalla.

ALMIRON EN DECLIVE

El escándalo de la "Triple A" argentina sigue afectando al principal partido de la oposición española, Alianza Popular (AP), aunque sus dirigentes cambiaron de táctica para impedirlo.
El secretario general de AP y candidato a la alcaldía de Madrid, Jorge Verstrynge, declaró en estos días que para su partido "el caso Almirón es un tema zanjado". La revista "Cambio 16", que se dedica por cuarta semana seguida a este asunto, publicó la semana pasada más de 30 testimonios de diputados, senadores, abogados y profesionales universitarios argentinos, que coinciden en señalar al ex policía argentino y hasta hace una semana jefe de seguridad de AP, Eduardo Almirón, como uno de los fundadores del grupo parapolicial "Triple A", de la Argentina.
Durante más de tres semanas, la actitud de AP y de su líder, el ex ministro franquista Manuel Fraga Iribarne, fue la de apoyar a Almirón y atribuir las informaciones de "Cambio 16" a maniobras electorales y al sensacionalismo.
El secretario general de AP negó que su partido tuviera conocimiento de las actividades delictivas que se atribuyen a Almirón en la Argentina y sobre su presunta militancia en AP. "Que yo sepa, no es miembro del partido", dijo.
Sin embargo, "Cambio 16" recuerda en su edición del 25 de abril que ya en 1976 un prestigioso y ahora desaparecido semanario español, "Cuadernos para el Diálogo", publicó información sobre la "Triple A" e incluyó, entre otros, el nombre de Eduardo Almirón.
En esa edición de "Cuadernos" se escribió, en relación al atentado contra el diputado peronista Rodolfo Ortega Peña, que "la ametralladora Sterling que cortó su valiosa vida, fue empuñada por el comisario Almirón, hombre de confianza y funcionario allegado a Isabel Perón y a José López Rega".
Un ex dirigente carlista de la provincia de Lugo, España, Alfredo Rodríguez Amigo, afirmó, por su parte, que Almirón también estuvo presente en los "sucesos de Montejurra", en los que perdieron la vida a balazos los jóvenes Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Pellejero, en mayo de 1976, en declaraciones a "Cambio 16". La revista afirma que Fraga intercedió ante el ministerio del Interior, en 1979, para que le fuera otorgada a Almirón una licencia para portar armas, lo que logró. Incluye también una declaración del ministro del Interior, José Barrionuevo, quien afirmó que en 1979 "sólo en base a una influencia muy poderosa pudo Almirón conseguir su pistola, ya que la Guardia Civil las concede con carácter muy restrictivo y, a una persona con sus antecedentes, no se le hubiera dado ".
Almirón solicitó y obtuvo la nacionalidad española en 1979, poco después de que las autoridades argentinas le negaran la renovación de su pasaporte.
A principios de abril, en pleno desarrollo del "Caso Almirón" en España, Verstrynge calificó de "irreprochable" su conducta, mientras el jefe de los abogados aliancistas, José María Ruíz Gallardón, afirmó que el inculpado seguiría trabajando en Alianza Popular.
La sucesión de testimonios que "Cambio 16" presentó, la decisión del ministerio del Interior de retirar la licencia y el arma a Almirón, las protestas generalizadas por los secuestros de la revista y los resultados de una encuesta, que mostraron un claro descenso de las expectativas de AP para las elecciones municipales del 8 de mayo, indujeron a este partido a cambiar de táctica.
En primer lugar, Almirón presentó una oportuna renuncia a su cargo de jefe de guardaespaldas de Fraga y éste, "ante su insistencia", la aceptó. En segundo lugar, los dirigentes de AP dejaron de defender a Almirón y tratan de desligar del tema a su partido.
Según la explicación de Verstrynge, la responsabilidad de la contratación de Almirón sería de una empresa de seguridad, ASEPROSA, que fue la que se los envió. De esta manera, el máximo responsable de la seguridad del líder derechista habría sido contratado sin pedir informes a su país de origen, Argentina, ni a su embajada, ni a la policía española, ni a los archivos de prensa.
Fraga, quien el martes 19 todavía decía que Almirón "se ha portado admirablemente", fue obligado no sólo a prescindir de éste como guardaespaldas, sino también a cesar en su defensa, por presiones internas de su partido, según "Diario 16".
El líder aliancista también se comprometió a "no pedir más secuestros de publicaciones", aunque por otro lado afirme que las de "Cambio 16" fueron solicitadas por Almirón, defendido por el abogado de AP, y no por ese partido.
Asi, el cambio de táctica de AP aparece compartido por Almirón, mientras en Madrid en los cenáculos políticos continúan los cálculos de cuántos votos perdió AP en este episodio, y a quien beneficiará electoralmente todo este asunto.

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