Domingo, 19 de febrero de 2017

| 1999/03/29 00:00

AMISTADES PELIGROSAS

Qué hay detrás del apoyo del Papa al ex dictador chileno.

AMISTADES PELIGROSAS

El anuncio cayó como un baldado de agua fría entre las víctimas de Augusto Pinochet, pero
como un soplo de aire fresco para sus partidarios: el Vaticano apoyaba la liberación del ex dictador, "como
un paso más hacia la reconciliación de los chilenos". Y muchos se preguntaban qué podía haber pasado para
que la Santa Sedetomara una actitud tan controvertible. Lo que no sabían es que la 'operación Vaticano' de
Santiago había comenzado el primero de noviembre de 1998, cuando el vicecanciller Mariano Fernández viajó a
Roma para reunirse con uno de los hombres más poderosos de la Iglesia, el cardenal Angelo Sodano,
secretario de Estado. La conversación trató sobre la democracia chilena tras la detención de Augusto
Pinochet en Londres. El gobierno, que ha insistido en su transparencia informativa en torno al asunto
Pinochet, volvió a caer en una contradicción, en esa oportunidad _según informó el diario La Hora del 2 de
noviembre_ el vicecanciller declaró a la prensa que: "No tengo como misión de gobierno pedir ninguna
mediación, y tampoco se lo he solicitado al secretario de Estado", explicando que la reunión fue
"simplemente una amplia conversación informativa". Sin embargo Joaquín Navarro-Valls, vocero del Vaticano,
al reconocer oficialmente que existía la carta del Papa al gobierno británico, dijo que la gestión había sido
realizada a petición de las autoridades chilenas. No sólo el gobierno hizo gestiones en el Vaticano. También
desde Chile cinco cardenales y el nuncio apostólico Piero Biggio aportaron sus presiones. Incluso el nuncio
Biggio dio a entender que la gestión era realizada por el Comité Episcopal, de modo que ya no sólo el
gobierno sino que la Iglesia chilena, representando a sus fieles, se hacía parte de esta demanda. Esta es la
parte que más ha molestado a sectores del clero chileno, que reconocen que muchos fieles se acercaron a
la Iglesia como resultado de la activa participación en la defensa de los derechos humanos de la alta
jerarquía eclesiástica. El sociólogo Martín Hernández recordó a SEMANA que este apoyo de Juan Pablo II a
Pinochet no es nuevo. "En abril de 1987, cuando el Papa visitó Chile, Angelo Sodano fue el coordinador de
la visita. En esa visita los chilenos esperaban que el Papa apoyara la acción de la Iglesia, que había llegado a
pedir la excomunión a los torturadores, sin embargo el Papa le dio un apoyo político a Pinochet dejándose
fotografiar. Eso fue un apoyo para el dictador". Los sectores más molestos son las organizaciones de
derechos humanos. La agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos decidió mandarle una dura
carta al Papa en la que le recuerda que a pesar del perdón que él le dio a su agresor, Alí Agca, la justicia
italiana le aplicó el castigo legal,y que ellos respetan el perdón cristiano pero que no aceptan que se
confunda con la impunidad. En la parte final dicen: "Los familiares de desaparecidos hacemos nuestras
sus orientaciones de la Navidad de 1998, 'hay que detener la mano ensangrentada de los responsables de
genocidio' y por tanto exigimos que la Santa Sede vele por las víctimas y no por los genocidas".En marzo se
espera el fallo en Londres y a partir de allí los candidatos presidenciales deberán adoptar un perfil que
les permita convencer a los militares, disfrazar la crisis económica, enfrentar los crecientes conflictos
sociales y hacer como si estuvieran conduciendo al futuro a un país que aún no resuelve los conflictos del
pasado. n'La Iglesia chilena no tiene nada que ver' estoQuerido y odiado es Carlos Camus, obispo de la
provincia de Linares, que defendió a los perseguidos durante la dictadura de Pinochet y a quien le ha
tocado lidiar con los alemanes de la Colonia Dignidad, lo que le ha significado más de una amenaza de
muerte.En estos días en que la Iglesia chilena ha preferido mantenerse al margen de las declaraciones para
no entrar en conflictos, ni con el gobierno ni con sus fieles que se encuentran molestos por la intervención de
la Santa Sede, Camus no ha tenido pelos en la lengua para hablar con SEMANA.
SEMANA: ¿Cuál es su opinión como obispo de las gestiones del Vaticano?
Carlos Camus: Yo estoy totalmente sorprendido, aunque no informado de los argumentos. Así que no
conozco el contenido ni cuál ha sido el objetivo de esta extraña misión del Vaticano.
SEMANA: ¿Usted ha preguntado a la jerarquía sobre quién hizo la gestión al Vaticano ?
C.C.: Si el Vaticano ha intercedido lo ha hecho por una gestión de gobierno a gobierno. Yo tengo mucho
interés en que quede claro que quien ha hecho este pedido ha sido el gobierno, que es el que ha defendido
a Pinochet en Londres, y no la Iglesia chilena.
SEMANA: ¿Cree que aún es necesaria la justicia para Pinochet?
C.C.: La justicia siempre es necesaria. Pero además hay que recordar que los crímenes de los que se le
acusa a Pinochet son de competencia de todo el mundo y no prescriben.
SEMANA: ¿Le parece que Pinochet merece el indulto?
C.C.: Los indultos se dan cuando los piden las víctimas y para eso tendría que haber una razón. Pero creo
que a estas alturas, incluso si Pinochet fuera juzgado en España, no sería encarcelado por su edad. Sólo
recibiría una sanción moral y creo que en el mundo ha quedado claro cuál ha sido su papel en la historia de la
humanidad, por lo tanto ya hay un juicio histórico sobre él.
SEMANA: ¿Usted cree que si el general Pinochet vuelve a Chile va a ser juzgado por la justicia chilena?
C.C.: Difícil. No creo que eso suceda porque los militares tienen el poder de las armas. Pinochet está
protegido no solo por todo el ejército sino un 20 por ciento de chilenos que tienen el poder económico, que
son los sectores más retardatarios y que cuando quieren son fanáticos para defenderse.'Defiende a un
violador'Interrumpiendo sus vacaciones, el diputado de la Democracia Cristiana Gabriel Ascencio habló con
SEMANA sobre su posición como miembro del principal partido de la coalición de gobierno.
SEMANA: Usted, como católico, ¿qué opina de la intervención del Vaticano en favor de Pinochet?
Gabriel Ascensio: Como católico creo que es un tremendo error; no sólo porque nunca se había realizado
una acción de esta envergadura de parte del Vaticano, sino también por lo contradictoria de ésta. Es
contradictorio luego que el Papa, en su discurso de Año Nuevo, coloca como tema central los derechos
humanos y luego el Estado al que él representa sale en defensa de alguien que es visto por el mundo entero
como uno de los más grandes violadores de estos.
SEMANA: Respecto a la resolución que en los próximos días la Corte de los Lores dará sobre la inmunidad de
Augusto Pinochet, ¿qué cree que ocurrirá?
G.A.: Creo que no debería tener mayores diferencias con la tomada el pasado mes de noviembre, que
estableció que Pinochet no goza de inmunidad. No ha habido mayores cambios en cuanto a elementos
jurídicos respecto de la primera vez. Lo único que se aportó fue la intervención del Estado chileno. Pero
realmente no creo que vaya a variar la resolución.Si así no fuera, al gobierno le tocará la difícil tarea de ver
qué hacer con Pinochet. Y en verdad las estadísticas ya demuestran que en este país no es posible hacer
justicia en los casos de derechos humanos. Un 90 por ciento de los casos simplemente no han tenido
solución, ni culpables, ni siquiera un proceso. rusia¿Amenaza bélica? Las bravuconadas de Boris Yeltsin en
defensa de los serbios de Kosovo encierran riesgos desconocidos. El estancamiento de las conversaciones
de paz sobre la provincia yugoslava de Kosovo dejó entre los observadores un mal sabor. El gobierno de
Belgrado se volvió a salir con la suya pues a tiempo que no firmó la paz con los insurgentes, la Otan no
cumplió su amenaza de atacarlo. Ese aparente éxito del presidente Slobodan Milosevic tuvo nombre propio:
Boris YeltsinLa razón es que el mandatario ruso dejó sentir todo su peso a favor de los serbios cuando
advirtió que no permitiría que les tocaran un pelo. Aunque nadie quiso admitirlo, el rugido del oso ruso volvió a
hacer correr un viento frío en el ánimo occidental. Sobre todo porque la manifestación de Moscú vino de un
estadista cansado que busca demostrar que todavía tiene dientes. La amenaza hizo que muchos pensaran
en el peligro que representa un país como Rusia, que mientras dispone todavía de un enorme arsenal, tiene
cada vez menos recursos para controlarlo. La pregunta es hasta qué punto ese aparato podría salirse de
control en un clima belicoso.Durante la guerra fría, la seguridad mundial reposaba en la doctrina de la
'mutua destrucción asegurada', es decir, en la capacidad de las dos grandes superpotencias para
destruirse mutuamente. Al terminar la guerra fría, el mundo respiró aliviado.Contra estas expectativas, la
posguerra fría no ha frenado la carrera armamentista, sino que la ha hecho más desigual. El problema
no está en la capacidad de ataque, pues Rusia sigue amenazando con cientos de misiles nucleares a
Estados Unidos, sino en su defensa, que al operar a ciegas buena parte del día, se convierte en unpeligro. Un
artículo del diario The Washington Post sostiene que el sistema de prevención soviético se basaba en nueve
satélites que debían informar del lanzamiento de un cohete norteamericano. Debido a los problemas
financieros, Rusia no ha podido reemplazar sus satélites desde abril del año pasado y, según The
Washington Post, el sistema solo tiene tres satélites activos.Como era de esperarse, los expertos rusos
desestimaron las revelaciones. Serguei Blagovolin, presidente del Instituto de Seguridad Nacional e
Investigaciones Estratégicas, dijo a SEMANA que "aunque el conjunto de satélites no están en la situación
ideal, y debe ser renovado, este es capaz de cumplir su tarea central". Sin embargo reconoció que "la
desaparición de la Unión Soviética creó grandes problemas, pues uno de los principales radares estaba en
Letonia y ya no existe".Pero no solamente se trata del clima bélico que pueda promover un presidente en
franco declive. El otro problema que preocupa a los especialistas rusos es que Washington ha empezado a
cuestionar el tratado norteamericano-soviético de 1972, que prohibía la creación de defensas antimisilísticas.
El Pentágono argumenta que el tratado no responde al mundo actual, con nuevos países ingresando al club
nuclear, como Pakistán, India, Irán, Corea del Norte. Por eso Estados Unidos está desarrollando calladamente,
para evitar polémicas, la misma Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) concebida bajo el gobierno de Ronald
Reagan y conocida como 'la guerra de las galaxias', que consiste en crear un costoso escudo satelital sobre
Estados Unidos para impedir cualquier ataque misilístico.Como dijo a SEMANA Alexandr Pikaev, director
de la revista Yadernoe Rasprostranenie (Proliferación nuclear) del Centro Carnegie en Moscú, "los
norteamericanos dicen que deben hacer un sistema de defensa estratégica contra Corea del Norte, Pakistán y
otros, y que esto no afectará a Rusia, porque este sistema no puede detener un ataque masivo de nuestros
misiles. Pero no se justifica desarrollarlo contra Corea del Norte, que no tiene cohetes tan potentes. En
la práctica, la IDE está dirigida contra Rusia".En esas condiciones, y con Yeltsin en plan de bravucón, la
debilitada Rusia tiene la fuerza descontrolada de una fiera herida. De ahí que, ante las nuevas amenazas
bélicas como la planteada por la Otan ante el problema del Kosovo, el mundo haya recordado que la
estabilidad era el subproducto de una guerra fría que es recordada por los expertos con creciente nostalgia.

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