Domingo, 22 de enero de 2017

| 2000/06/12 00:00

Amor ciber-viral

El virus informático más demoledor de la historia de Internet tiene muchos responsables indirectos, entre ellos Microsoft y la falta de vigilancia de los usuarios.

Amor ciber-viral

La prensa y numerosos expertos han afirmado que no se trata de ningún hacker filipino sino del propio Bill Gates. De no existir el avasallador predominio de los productos de Microsoft, especialmente del programa Outlook para el correo electrónico, el mensaje que declaraba ‘Te amo’ (I love you) y que portaba un anexo deletéreo no hubiera podido impulsarse a sí mismo a través del mundo la semana pasada, atascando los servidores y destruyendo archivos a su paso.

En realidad Microsoft tiene una responsabilidad sustancial en el asunto a pesar de todas las protestas del señor Gates en sentido contrario. Su software le suministra un fértil terreno a la propagación de esos virus. Los programas como Outlook, Word y Excel pueden ser controlados utilizando un lenguaje denominado Visual Basic Script (VBS), que le permite a los usuarios escribir pequeños programas, llamados scripts, para automatizar algunas tareas. Debido a que dichos programas están estrechamente integrados con el sistema operacional Windows de Microsoft una instrucción dañina impartida en VBS puede hacer prácticamente cualquier cosa.

El ‘virus del amor’ es una de tales instrucciones. Entre otras cosas se instala a sí misma en numerosos lugares del disco duro, se envía a sí misma vía correo electrónico a todas las direcciones que encuentra en la libreta de destinatarios habituales que contiene el Outlook, destruye todos los archivos fotográficos (que llevan el sufijo .jpg) y borra los archivos musicales (que llevan el sufijo .mp3). Los usuarios activan la instrucción pirata simplemente haciendo click en un icono cuyo nombre da la impresión de que se trata de un inocente archivo de texto que contiene una carta de amor.

El diseño del software de Microsoft, sin embargo, es tan sólo una parte de la historia. Los usuarios también deben asumir su parte de responsabilidad por la falta de vigilancia. Los programas dañinos, conocidos como virus, no son nada nuevo. El año pasado un virus similar, aunque mucho menos maligno, llamado Melissa, se difundió por todo el planeta. Los usuarios pueden prevenir esos ataques colocando el nivel de seguridad del Outlook en ‘alto’, de modo que sean alertados cuando llegue un mensaje que contenga un anexo que pueda ser dañino.

Las empresas también podrían hacer más en materia de prevención. La firma alemana Volkswagen, por ejemplo, mostró cómo se podía evitar la diseminación del ‘virus del amor’ (y de tantas de sus mutaciones como ‘FWD: Joke’ y ‘Mother’s Day Confirmation Order’, que han aparecido desde entonces y que en muchos casos pueden ser inclusive más destructivas). Los administradores de sistemas de la dirección general de Volkswagen en Wolfsburg temían un ataque de los virus asociados con el año 2000 y tuvieron buen cuidado de instalar oportunamente un sistema especial que examina los anexos de correo electrónico que resultan sospechosos.

¿Cuál es la enseñanza que deja la carta de amor de Manila? Que el software tiene una importancia de primera magnitud. No solamente controla los PC, sino también una porción creciente de la vida de las personas y de la economía. Según Lawrence Lessig, profesor de derecho de la Universidad de Harvard, el conjunto de normas internas de funcionamiento del software es la ley de la sociedad de la información. Si eso es cierto, entonces el software debe ser elaborado con el mayor cuidado y sus usuarios deben estar bien entrenados para operarlo. También podría ser mejor no depender del software producido por una sola empresa. Los usuarios de software generado por empresas distintas de Microsoft, como los sistemas operacionales de Macintosh y Linux o el Lotus Notes, fueron inmunes a la infección por el ‘virus del amor’. En términos biológicos, el predominio de Microsoft resultó constituyendo una monocultura y una mayor diversidad hubiera brindado mayor protección.

Entretanto el origen de la venenosa carta de amor no ha sido aún establecido con certeza. El 8 de mayo fue detenido un hombre en Manila bajo sospecha de haber creado y difundido el virus. Fue liberado de inmediato. Los teóricos de las conspiraciones se pusieron a especular en línea culpando a la industria de producción disquera o a la Iglesia Catolica, o ambas trabajando en llave, con el propósito de frenar la circulación en línea de música pirateada y de fotos ponográficas. Es una idea ciertamente loca, pero permitiría explicar porqué el virus atacaba los archivos fotográficos y musicales de los computadores de sus víctimas.

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