Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1984/04/09 00:00

ANIVERSARIO EN ROJO

SEMANA le pide al ex presidente Bani Sadr que haga un balance de los cinco años de revolución khomeinista.

ANIVERSARIO EN ROJO

Ante el quinto aniversario de la llegada al poder en Irán del ayatollah Khomeini, y queriendo presentar un balance de esos tormentosos años con los sectores más concernidos en ese proceso revolucionario, SEMANA trató de entrevistar, a través de José Hernández, su corresponsal en París, tanto a los diplomáticos del gobierno de Teherán acreditados en esa ciudad, como a los líderes de la oposición iraní. Pudo hacerlo únicamente con estos últimos, incluído el ex presidente Bani Sadr y el líder guerrillero Masoud Rajavi, pero no logró nada de los diplomáticos de Khomeini en París quienes se excusaron con el argumento de que SEMANA debería entrevistar más bien, a un diplomático iraní en un país latinoamericano (ver detalles de esto en el respectivo recuadro). SEMANA, por esas razones, presenta aquí únicamente el punto de vista de la oposición a Khomeini comprometiéndose con sus lectores a vertir posteriormente el punto de vista de Teherán, probablemente a través de su representante en México.
He aquí un resumen del corresponsal en París de su charla con Bani Sadr:
Para el ex presidente Bani Sadr "El balance de la revolución es extremadamente positivo, porque implicó la desaparición de la monarquía y de la feudalidad y aportó un método que ha sido adoptado tanto en Polonia como en Pakistán y Argentina". Un método que permitió "forjar la unidad del pueblo iraní y echar abajo el régimen del sha sin tener que recurrir a la violencia o a la ayuda de la Unión Soviética o de cualquier otra potencia".
En ese sentido, el ex mandatario está convencido de que la revolución iraní mostró una vía política nueva basada en la "independencia frente a los Estados Unidos y a la Unión Soviética y en la lucha democrática por la libertad y el progreso".
Abolhassar Bani Sadr reconoce, sin embargo, el revés sufrido. "Era claro que para efectuar los cambios necesarios en un país subdesarrollado. encontraríamos serias resistencias por parte de las instituciones antiguas. Nosotros esperábamos que Khomeini los aceptara. Pero él y los clérigos retrógrados que lo acompañan optaron por una ideología de poder absolutista y totalitario que ha continuado la dictadura del sha". El responsable iraní desaprueba, por otro lado, las repetidas ofensivas militares de Irák contra Irán y acusa al régimen de Teherán de servirse de ese conflicto para camuflar sus graves fracasos. Según él, Khomeini no puede aceptar poner fin a la guerra con Irak sin obtener la victoria. "¿ Cómo podría explicar a la nación iraní el golpe de Estado perpetrado contra nosotros? ¿Cómo justificaría las matanzas, las persecuciones, las destrucciones del país y el millón de víctimas?. El fin de las hostilidades privaría a ese régimen de su razón de ser, significaría la caída del grupo de clérigos favorables a Khomeini y el fin de su versión del islam". (...) "El islam prohíbe la mentira, el crímen, la tortura, las ejecuciones sin juicio y el envio de niños a la guerra. Es decir, todo lo que Khomeini hace para mantenerse en el poder".
Opuesto a la guerra, Bani Sadr no olvida que fue Irak quien inició esa contienda que "destruyó una gran parte del país, causó un millón de víctimas -entre muertos y heridos- acabó con nuestra revolución y propició la dictadura y el despotismo que reina actualmente en Irán". Según él, Irak debe "retirar sus tropas detrás de las fronteras internacionales, ratificar el acuerdo (fronterizo) de Argel, indemnizar a Irán por los estragos causados y aceptar la reprobación internacional por su agresión".
El expresidente iraní condena, así mismo, los actos terroristas como el efectuado en París el 7 de febrero contra el General Oveissi, el llamado "carnicero de Teherán". Esas acciones, sostiene, obedecen a una teoría elaborada por los clérigos que dice, en sustancia: "Como estamos fracasando, incitemos a que se nos ataque. Así preservaremos la imagen de héroes y revolucionarios combatidos por el mundo entero".
Lo primordial para Teherán en ese caso, piensa el jefe de la resistencia, es "exportar la violencia y las crisis. La víctima importa poco. En un caso puede ser el carnicero de Teherán. En otros, personas inocentes como ocurrió, hace poco, en Kuwait".
Bani Sadr afirma que los Estados Unidos, la Unión Soviética, Europa y muchos países árabes, se sirven del terrorismo de Khomeini para desprestigiar lo que fue, bajo su mandato, la revolución iraní. "Lo que sucedió hace algunas semanas en Túnez o en Marruecos no es producto del terrorismo o del "integrismo de Khomeini". Es una consecuencia de nuestra revolución. En Irán nosotros vimos, en efecto, un pueblo dominado y despreciado que, sin ninguna ayuda exterior, se levantó contra un régimen que había fracasado. Lo mismo ocurre hoy en Chile, Pakistán o Polonia. Pero para negar esa evidencia, todos utilizan a Khomeini como espantajo".
La dinámica de esos movimientos a través del mundo, la resistencia que Bani Sadr organiza desde París y la fragilidad de un régimen que, "además de sus fracasos, tiene la desventaja de apoyarse en un viejo de 82 años" justifican, según Bani Sadr, su optimismo. Para él no hay dudas: dentro de poco volverá a ser el Presidente legitimo de Irán.

MASSUD RAJAVI: "KHOMEINI DESTRUYO LA REVOLUCION"
Nacido en 1948, condenado a la pena capital por un tribunal del sha en 1971, liberado en 1979, Massud Rajavi es hoy, con el ex presidente Bani Sadr, el máximo dirigente del Consejo Nacional de la Resistencia, un frente anti-khomeinista de tendencias liberales.
Rajavi habla lentamente, pero, a diferencia del ex mandatario, su discurso es de corte militar como conviene al jefe de la principal organización de la resistencia: los Mudjahidin, quienes libraron una lucha armada contra el régimen del sha, y ahora se han ganado la reputación de ser la mayor organización terrorista contra el actual régimen de Teherán. SEMANA lo entrevistó tras cruzar los servicios de seguridad que protogen a Rajavi y a Bani Sadr. Ambos viven en una verdadera fortaleza en Auvers sur Oise (famosa porque allí murió Van Gogh) vigilados las 24 horas del día por decenas de policías más sus equipos personales de seguridad. Los guardias llevan chalecos antibalas y existen barreras para evitar vehículos kamikases. He aquí los apartes principales:
"Fuera de la opresión, el terror y los cementerios dejados por la guerra", nos confiesa ese dirigente. "Khomeini no ha aportado nada a la revolucion iraní". "Khomeini se robó la dirección de la revolución iraní y la destruyó. En cinco años ha habido más de 30.000 personas ejecutadas, cien mil prisioneros políticos, medio millón de muertos en la guerra contra Irak y otro tanto de personas estropeadas. Irán cuenta, igualmente, con cinco millones de desempleados y un número indeterminado de refugiados. Bajo Khomeini nuestro país ha tenido que importar 2.5 veces más de productos alimenticios por un valor de 5.000 millones de dólares. La produccion de algodón ha disminuldo un 70% y la exportación de tapices bajó un 80%. En definitiva, ese régimen ha perdido su legitimidad, pues se apoya cada vez más en la represión interior y en la guerra exterior que ocupa dos tercios del presupuesto del Estado".
SEMANA: ¿El régimen sobrevivirá después de la desaparición de Khomeini?
MASSUD RAJAVI: No puede haber ningún sucesor. Ese régimen es ilegítimo en su totalidad y está condenado a desaparecer en su conjunto. La experiencia ha mostrado que las dictaduras que se apoyan en una sola persona están llamadas a desaparecer cuando desaparece el dictador.
S.: Hasta hace algunos meses su organización llevaba a cabo acciones militares contra el régimen. Todo parece indicar que ustedes las han suprimido. ¿Ya no pueden efectuarlas o han cambiado de táctica?
M. R.: La estrategia de la resistencia se ha dividido en tres etapas. En un comienzo, tomamos por blanco todos los dignatarios del régimen que tenían directamente que ver con la represión. Hace poco el procurador del régimen dijo que los ministros también participaban en las ejecuciones.
Durante el segundo período, nos dedicamos a preparar la sublevación. Esto en condiciones extremas de represión, lo que nos llevó a eliminar cerca de tres mil agentes del régimen. En octubre pasado hicimos desaparecer, igualmente, en compañía de los kurdos, unos mil quinientos agentes de Khomeini.
No creemos en la filosofía de la violencia, pero nos hemos visto forzados a defender a nuestro pueblo y su dignidad. En ese sentido le puedo afirmar que del 60 a 70% de la dirección política del régimen ha desaparecido mientras que nosotros sólo hemos perdido dos miembros de nuestro comité central.
Somos, así mismo, activos en el campo social. El mes pasado organizamos una semana por la paz en el conjunto del país. Nuestro problema actual no consiste en atacar a los altos dirigentes del régimen, podemos hacerlo, pero consideramos que la organización de una semana por la paz, en las condiciones de represión actuales, es mucho más difícil y más importante para nuestro pueblo que el acto de eliminar un agente de Khomeini.

TEHERAN RECHAZO A SEMANA
En este informe sobre Irán falta el punto de vista de las autoridades de Teherán. Esa ausencia no es deliberada. José Hernández, nuestro corresponsal en París, contactó a la embajada de Irán para obtener una entrevista con el Encargado de Asuntos (no hay embajador). Después de una semana de gestiones, recibió una respuesta negativa. Le dieron dos razones. Una: resultaba mejor para SEMANA, se le dijo, entrevistar por ejemplo al embajador en México, pues "él conoce mejor la mentalidad de sus países". También le dijeron lo siguiente: la embajada iraní en París no da ni entrevistas ni visas a causa de "la campaña que desde hace unos meses, se lleva a cabo contra nuestro país".

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