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| 10/19/2013 2:00:00 AM

Yasser Arafat, ¿envenenado?

Casi un año después de que exhumaron los restos de Yasser Arafat para determinar si su muerte fue natural, el principal grupo que investiga el caso dice que lo asesinaron con polonio, un poderoso material radioactivo.

Las últimas fotografías del histórico líder palestino sorprendieron al mundo. Yasser Arafat, el adalid de la independencia de su pueblo, abandonaba su tierra en un helicóptero, golpeado por terribles dolores abdominales. Poco quedaba del carismático guerrillero que le dio la vuelta al mundo con su kufiyya ajedrezada. 

El rais se despidió de sus seguidores flaco, desgastado y disminuido, víctima de un deterioro acelerado y evidente de su salud. Unos días después, el 11 de noviembre de 2004, agonizó lejos de su tierra prometida, en un hospital en París. “El señor Yasser Arafat, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, ha muerto a las 3:30 de la mañana”, dijo el general Cristian Estripeau, máxima autoridad médica del Ejército francés, quien luego de leer el comunicado se excusó por no dar más explicaciones. 

Suha Arafat, su viuda, no permitió que le hicieran la autopsia. En pocas horas, frente a su inexplicable degradación, una teoría le dio la vuelta al mundo: “El líder fue envenenado”.

Aunque Arafat pasó sus últimos días en Ramala encerrado, cercado por el Ejército de Israel, llevaba una dieta saludable. Pero las condiciones sanitarias eran precarias y había mucho nerviosismo por los bombardeos constantes. Uno de los colaboradores del rais, quien tenía entonces 75 años, recordó que el agua estaba contaminada. Sus dolores abdominales aumentaron, empezó a perder peso y a debilitarse. Cuando se supo de su muerte, el misterio empezó a crecer.

Años después, un documental de la cadena Al Jazeera reforzó las teorías y las especulaciones por una investigación que reveló cantidades anormales de polonio 210 en algunas prendas del líder. Su viuda autorizó a un grupo de médicos para que investigaran y después de semanas de suspenso y revuelo autorizó que exhumaran el cuerpo. En noviembre del año pasado los expertos forenses tomaron 20 muestras y las dividieron en cuatro partes iguales para cuatro grupos de investigadores independientes: franceses, suizos, rusos y palestinos.

Hace dos semanas se cumplió el plazo para que los investigadores dieran sus conclusiones. Aunque los expertos suizos advirtieron que aún necesitaban tiempo, avanzaron en la revista británica The Lancet que “varias muestras que contienen rastros de fluidos corporales (sangre y orina) contenían una radioactividad más alta e inexplicable de polonio 210”. En cambio los rusos aseguraron no haber hallado restos de veneno. 

Algunos de los síntomas de Arafat cuando llegó al hospital coinciden con el envenenamiento por polonio, un polvo rojo que en realidad es un elemento químico radioactivo. A partir del tercer día, la víctima comienza a perder el pelo y a sufrir fuertes molestias gastrointestinales. Luego empiezan a fallarle el hígado y los riñones. Al final se paraliza el metabolismo y la médula ósea y la muerte ocurre por fallo multiorgánico. Los médicos de Arafat no pudieron determinar su enfermedad, solo descartaron que tenía cáncer, leucemia, hemorragia cerebral masiva y enfermedades estomacales. 

Se supone que en un par de semanas habrá resultados definitivos. Pero desde ya circula todo tipo de teorías sobre los supuestos culpables del crimen. Su sobrino dijo que “desde el martirio del presidente, dijimos que fue asesinado por envenenamiento, pero ya no hay dudas. Acusamos a Israel de envenenarlo con esta sustancia mortal y reclamamos que los responsables sean juzgados”.

Pero hay quienes dicen que en Palestina sus colegas más cercanos lo querían fuera mientras otros acusaron a su viuda por tener intereses económicos. Con Arafat, un hombre lleno de secretos, finalmente, tal vez sea más fácil conocer cómo murió que determinar quién lo hizo.
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