Sábado, 20 de diciembre de 2014

| 2013/04/06 00:00

Asi será la guerra del "bebé dictador"

¿Qué le pasaría al planeta si el impetuoso e inmaduro Kim Jong-un decide encender una guerra?

. Foto: AP

Semana.com publica una traducción parcial del artículo ‘Countdown to catastrophe’, de Michael Sheridan, publicado en el Sunday Times el 13 de marzo. Es ficción, pero se puede volver realidad.

La hora del día del Juicio Final es cinco minutos para la medianoche. Por lo menos eso dice el boletín de la Asociación de Científicos Atómicos, que creó el reloj en 1947. En ningún otro lugar se está más cerca del Juicio Final que en la península coreana, donde dos enemigos armados con artefactos nucleares -Corea del Norte y Estados Unidos con su aliado Corea del Sur- se miran cara a cara en la tensa zona desmilitarizada, DMZ.

Ensayando una bomba, disparando misiles, escupiendo retórica sangrienta: Corea del Norte ha hecho todo eso en los últimos meses. Hace un mes se retiró del armisticio que puso fin a la guerra de Corea hace 60 años. En reacción, los Estados Unidos están puliendo sus defensas antimisiles. ¿Las amenazas de Corea son ciertas o son solo un show? ¿Podría esto tomar un mal camino y llevar a una guerra nuclear? La respuesta es sí. El siguiente escenario es ficción, pero está basado en la realidad.

Primer día. El nuevo líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, de 29 años, visita una unidad militar en la isla Wolnae, en la costa occidental. Los soldados están entrenando para invadir la isla surcoreana de Baeknyeong, a seis millas de distancia. El líder los exhorta a "acerar sus corazones". De regreso a Pyongyang, el comandante del ejército, Choe Ryong-hae, y el ministro de Defensa, Kim Kyok-sik, le advierten al joven Kim que la gente piensa que él es débil. Lo desafían a que pruebe que están equivocados. Los tres deciden llevar a cabo un acto de agresión para demostrar que el regordete dictador en formación es el ‘mero-mero’.

Día 2: La artillería de Corea del Norte dispara en la isla de Baeknyeong. Bajo una lluvia de balas las lanchas rápidas de Corea del Norte atraviesan el mar occidental. Fuerzas especiales vestidas de negro desembarcan en la playa gritando slogans. Masacran a la pequeña guarnición de soldados surcoreanos. La bandera roja flamea sobre Baeknyeong.

En Seúl, la presidenta Park Geun-hye, conservadora, acepta el consejo de sus generales de que deben devolver el golpe. La madre de la presidenta Park fue asesinada por un atacante norcoreano. Su padre, quien regentó al país como un dictador militar en los años sesentas y setentas, fue asesinado por su propio jefe de espías. A los surcoreanos los comanda una Dama de Hierro.

Envían bombarderos F-15 del escuadrón 102 y bombarderos F-16 del escuadrón 161 para golpear profundamente en Corea del Norte. Dos bases con tanques de reserva y una red de túneles militares quedan en ruinas. No hay pérdida de aviones. Enfurecidos, los generales norcoreanos le dan un ultimátum a Kim: o pelea ahora o le dan un golpe de estado. El embajador chino en Pyongyang trata de hablar con Kim, pero no le confieren una audiencia.

Mientras cae la noche en Beijing, Xi Jinping, el nuevo líder de China, llama al presidente Barack Obama, advirtiéndole que no se meta en la pelea. Xi le recuerda que China es aliado de Corea del Norte. En el teléfono Obama no se compromete. Después llama a su equipo de seguridad para consejo inmediato.

El secretario de Defensa Chuck Hagel y el Secretario de Estado John Kerry, ambos veteranos de Vietnam, detestan la idea de una guerra. El asesor de Seguridad Nacional, Tom Donilon, trata de evaluar las opciones. Ninguna es buena. El mensaje que reciben los chinos es que los americanos están vacilando.

No hay duda en Tokyo, donde el gabinete llega a una reunión de crisis con las fuerzas de auto defensa del Japón. Una limosina negra conduce al primer ministro nacionalista, Shizo Abe, al Palacio Imperial, tarde en la noche.

Día tres: Asia se despierta con las noticias de que Japón ha suspendido el artículo 9 de la Constitución de 1947- la cláusula renunciando al uso de la guerra.

En la hora pico mañanera, un ataque de cohetes y proyectiles vapulea al elegante suburbio de Gangman en Seúl, la capital de Corea del Sur, a 35 kilómetros de la DMZ que separa al sur del norte. Cientos de personas mueren, entre ellos la estrella rapera de YouTube, Psy, aquel del ‘Gangman Style’.

Los surcoreanos lanzan sus F-15 Slam Eagles. Copiando un plan israelí, los objetivos son edificios del partido en Pyongyang y una gigantesca estatua de Kim Il-sung, el fundador de Corea del Norte.
A la hora de almuerzo, los mercados de capitales de Corea del Sur y Japón han colapsado, el petróleo se sitúa a 250 dólares el barril y el oro a 2.500 dólares la onza.

Corea del Sur ordena que todos los reactores nucleares sean cerrados y asegurados. Los extranjeros invaden los puertos aéreos y marítimos para escapar.

Un ataque cibernético originado en Shandong, al este de China, apaga el sistema de control de tráfico aéreo de Corea del Sur y bloquea algunos de los controles de los reactores. Sin embargo, los nerds de Corea del Sur le ganan a los geeks de China. La ciudad más cableada del mundo está en línea nuevamente.

En la Casa Blanca, un empleado viene a ver a Donilon con las noticias de que el expresidente Clinton, quien ha estado en Corea del Norte, está ofreciendo utilizar su famoso encanto con Kim. Donilon mira al cielo.

Obama trata de llamar por teléfono a Kim, acordándose que la estrella de basquetbol Dennis Rodman, que ha estado en Corea del Norte recientemente, dijo que Kim solo quería una llamada. La Casa Blanca no se puede comunicar.

Otro empleado viene a ver a Donilon. El expresidente Jimmy Carter, que hace años fue a Corea del Norte, ofrece reunirse con Kim para rezar y dialogar. Donilon mira al cielo otra vez.

La situación en Pyongyang es tal, que no hay vías de comunicación para advertirle a Kim del desastre que se viene, en la medida que los eventos salen de control.

A mediados de la tarde buques de guerra Aegis y fragatas de la armada japonesa están en las costas de Corea del Norte. Es un ejercicio que han hecho antes. La orden es dispararle a cualquier misil que se dirija a Japón. La televisión estatal china y la radio interrumpen la programación para emitir una dura declaración de advertencia a Japón.

Mientras la turba se toma las calles en ciudades chinas, Obama llama a Xi, quien da permiso de evacuar por aire a 120.000 ciudadanos japoneses que se encuentran en China. El precio de las habitaciones de hotel en Hong Kong y Taipei llega a mil dólares la noche.

En una llamada por Skype el embajador sueco en Pyongyang le dice a su ministro en Estocolmo que ve tanques y lanzacohetes en las calles. La televisión norcoreana sale del aire. Todas las comunicaciones se cortan.

Encerrados en una reunión de crisis en la Casa Blanca, Obama llama a los líderes de China, Japón, Rusia y Francia. Después de que Kerry se lo recuerda, llama también a David Cameron.

Cuando cae el sol, un tren que lleva a los embajadores de Rusia, Irán y Siria cruzan el puente de vigas metálicas desde Corea del Norte hasta la ciudad china de Dandong. A los equipos de televisión se les prohíbe filmar los seis vagones metálicos de carga que van con el tren.

Finalmente los Estados Unidos se ponen en alerta. Los aviones despegan del portaviones USS George Washington en el mar de Japón y 28.500 soldados se alinean con aliados surcoreanos que están exhaustos en la DMZ.

En la oscuridad, nuevos radares X-band americanos en Taiwán y Japón detectan docenas de aviones de guerra chinos patrullando la costa este de China. Todo el tráfico aéreo civil en el noreste de Asia cesa. Los aviones de evacuación de los japoneses están en tierra, inmovilizando a 87.000 personas en territorio hostil.

En Beijing el regordete Xi colapsa durante una reunión tarde en la noche de los siete miembros del comité del Politburó. Su presión arterial es de 180/120 - una hipertensión de emergencia.

La reunión transcurre sin él, pero Zhang Dejiang, un miembro mas junior del Politburo, un economista entrenado en Corea del Norte, toma la dirección de la discusión.

Día cuatro: temprano en la mañana, el retirado ‘zar’ chino de seguridad, Zhou Yongkang, es despertado en su lujosa villa en Beijing. Un Audi negro lo lleva al Politburó, donde un teléfono rojo descansa en una mesa. ¿Podría por favor llamar a Kim?

Zhou cumple. Logra hablar con el jefe de la policía secreta norcoreana. Hablan de los viejos tiempos, pero, lo siento, Kim está mirando una película de Mickey Mouse.

En Corea del Sur la presidenta Park está dormida. Antes de irse a la cama ha autorizado que se ejerzan todas las defensas y se ha tomado una pastilla para dormir. Pero Kim toma anfetaminas y le coge la delantera: da la orden de un bombardeo total de Seúl. En la madrugada, 5.000 cañones disparan desde emplazamientos escondidos por décadas en túneles y fosas.

Kim ha calculado mal, otra vez. El daño es muy grande pero los muertos son pocos porque la mayoría de los civiles han pasado la noche en refugios. Los americanos y surcoreanos descargan una cortina de fuego.

Tanques norcoreanos y escuadrones suicidas disparan a través del alambre de púas y minas de la DMZ. Están aniquilados. La dinastía Kim, encumbrada con ayuda de Stalin, está tambaleando.

En Pyongyang el tío y mentor de Kim, Jang Song-thaek, se pega un tiro con la pistola de un guardaespaldas. Kim escucha el disparo al final del corredor de su bunker: sus generales lo confrontan.

Un espía ruso escucha una palabra de mando en una antigua línea telefónica de cobre del bunker, intervenida debajo del mausoleo de Kim Il-sung. El micrófono fue plantado por la KGB en los setentas. Increíblemente, todavía funciona.

Tres minutos después el presidente Vladimir Putin llama a Obama en la línea caliente. Le advierte de una catástrofe inminente. Con voz de acero, Putin se compromete a que "Rusia, con nuestra larga herencia cristiana, nunca pondremos la civilización en peligro".

Obama se dirige a la nación desde la oficina Oval diciendo que los intereses supremos de Estados Unidos como nación están en peligro. Mientras habla, la Casa Blanca trata de llamar a Xi, pero una voz en las instalaciones de mando en Zhongnanhai dice que Xi no está disponible.

Analistas de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos detectan un flash en la plataforma de lanzamiento de “satélites civiles” de Corea del Norte en la remota costa nororiental.

Un minuto y 16 segundos después un flash y una nube en forma de hongo se ven sobre el distrito Yongsan de Seúl, donde la gigantesca base militar americana con sus instalaciones, residencias y escuelas de las familias del personal de servicio han estado desde los cincuentas.

En la sala de situaciones de la Casa Blanca todos los ojos están puestos en Obama. El…

¿Así que realmente faltaban cinco minutos para la medianoche? La semana pasada, Henry Kissinger, el antiguo secretario de estado, le contó a una fuente confiable, David Ignatius, del Washington Post, que "ahora hay un peligro real de un accidente, un incidente o un cálculo mal hecho en la península coreana".

¿Están los Estados Unidos preparados? No. Como en este escenario de ficción, los americanos parecen tener vagamente la esperanza de que los chinos hagan algo.

Kissinger, que lideró la apertura americana a China, piensa que Donilon, el asesor de seguridad nacional, debe forjar un plan estratégico con Beijing sobre qué hacer en una crisis.

La CIA, como el MI6 y el ministerio chino de seguridad del estado, tienen poco para revelarle al público.

En semanas recientes informes de inteligencia de Corea del Sur dirigidos a los parlamentarios, que se filtran inevitablemente, han sembrado confusión sobre lo que saben.

Los norcoreanos tienen una bomba.

Jeffrey Park, del Boletín de Científicos Atómicos, dice que en febrero 12 de este año, hace unas ocho semanas, una estación sismológica en Mudanjiang, China, captó un shock de una onda sísmica "P" de 5.1 de magnitud, indicando que se realizó una explosión artificial subterránea. Era el tercer test nuclear de Corea del Norte.

“El efecto del test de 2013 fue más de tres veces mas grande que el efecto del test de 2009, y mas de 15 veces más grande que el resultado del test de 2006" escribe Park en el boletín, que fue fundado por antiguos miembros del proyecto original de la bomba atómica Manhattan, para prevenir a la humanidad de la amenaza nuclear.

Ahora Kim está construyendo una bomba mejor. Corea del Norte dijo que el aparato del 12 de febrero era "pequeño y poderoso". También se lanzó un misil balístico de largo alcance el 12 de diciembre.

El escenario descrito arriba, que parece sacado de una película de terror, puede estar mas cerca de lo que creemos.

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