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| 1/1/1990 12:00:00 AM

ATAQUE A CORAZON

La presidenta Aquino enfrenta la peor amenaza a su permanencia en el poder.

Se trata de la historia de un golpe anunciado, en la que los protagonistas son los mismos de dramas anteriores, pero en papeles diferentes. Lo que parecía al comienzo un intento mas de rebelion, de los que el gobierno de Corazon Aquino había soportado cinco, pronto adquirió dimensiones suficientes como para poner en peligro la permanencia de Aquino en el Palacio de Malacanang
La figura central del levantamiento es de nuevo el ex coronel Gregorio "Gringo" Honasan, quien fuera clave en el golpe que sacó a Ferdinando Marcos y puso en su lugar a Cory en 1986 y quien también protagonizara un nuevo intento en contra de su antigua aliada en agosto de 1987. Honasan había advertido desde noviembre pasado que se estaba preparando para montar un nuevo golpe pues, segun él, Aquino había "tolerado la corrupción, la anarquía y la injusticia" mientras fracasaba en la organización de un "gobierno viable". También señalaron los observadores las quejas de Honasan y su grupo de jovenes oficiales contra el manejo, "excesivamente permisivo", que la señora Aquino le ha dado al problema de la subversión comunista.

Los movimientos de los rebeldes comenzaron en Manila hacia la una de la mañana del jueves, aunque desde horas antes circulaban los rumores por las calles de la ciudad. Casi de inmediato las fuerzas leales a Aquino reaccionaron para tratar de proteger las instalaciones más importantes, pero era demasiado tarde. Los rebeldes se apoderaron de la base aérea de Villamor, desde donde lanzaron ataques con helicopteros artillados contra dos bases principales de las Fuerzas Armadas, Campo Aguinaldo y Campo Crame. Los primeros informes indicaron que los rebeldes habían logrado capturar el centro principal de comando logístico de Aguinaldo, que es el cuartel general de las Fuerzas Armadas. Cruzando la calle, en Crame, sede de la policía nacional, uno de los edificios principales estaba envuelto en llamas.

A medida que avanzaba la mañana, se escuchaban reportes sobre combates en varias partes de la capital. Allí, en medio de los pocos vehículos que se aventuraron en las vías bloqueadas por ambos bandos, se veía un panorama increíble pero, para los conocedores, "muy filipino". Cientos de civiles salieron a la vía publica para acompañar a las tropas de sus simpatías, avanzando y retrocediendo con ellas y, en ocasiones, vivando a una u otra facción.

El golpe llegó cuando la insatisfacción pública sobre el gobierno de Aquino había alcanzado su cima. Para algunos, el detonante fue la profundización de la crisis económica, la ausencia total del servicio eléctrico en Manila durante semanas y las acusaciones de corrupción no solo contra el gobierno sino contra miembros de la familia de la presidenta.

Pero los ciudadanos y el mundo entero solo se percataron de la gravedad del golpe cuando, a media mañana, cuatro aviones T-28 capturados por los rebeldes comenzaron a describir grandes círculos sobre la capital y a bombardear el palacio presidencial y el centro gubernamental de televisión.
Más temprano, hacia las 4 de la mañana, la presidenta Aquino se había dirigido al país por la T.V. para pedirle a los filipinos "apoyar nuestra democracia en esta hora de desafio".

A medida que avanzaba el día, las informaciones se hacían más alarmantes. El jefe de estado mayor de las Fuerzas Armadas, general Renato de Villa, admitió que los rebeldes controlaban, además de la base aérea de Villamor y los campos Aguinaldo y Crame, otros edificios claves como el aeropuerto internacional Ninoy Aquino y varias estaciones de television, así como Fort Bonifacio, cuartel general del Ejército de Tierra.

El golpe, cuyo desenlace era aun desconocido al cierre de esta edición, se presento poco después del sorpresivo regreso al país de Eduardo Cojuangco, primo de la Aquino y antiguo socio de Ferdinando Marcos. Para muchos la presencia de Cojuangco (considerado uno de los hombres más ricos del país) resultó crucial, pues, a más de que ha expresado su interés en un cambio en el gobierno, se trata de una figura con capacidad para aglutinar las distintas facciones rebeldes.

Algunos informes indicaban que el gobierno de George Bush había dispuesto la intervencion de aviones norteamericanos estacionados en Filipinas, en apoyo de la presidenta Aquino y que ellos habían inclinado la balanza a favor del gobierno. Pero, por lo que parece, el gobierno de Aquino dejó un fondo de debilidad que hace a muchos preguntarse sobre su futuro.-
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