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| 3/8/2014 2:00:00 AM

La noche de los cuchillos en China

Una macabra masacre puso en primer plano a los separatistas uigures, musulmanes que luchan por la independencia de su país, al que llaman Turquestán Oriental. SEMANA habló con Rebiya Kadeer, su máxima líder, que llegó a ser la séptima persona más rica de China.

La semana pasada un insólito y sangriento atentado a cuchillo dejó sin palabras a China. Durante la noche del sábado en la estación de tren de la ciudad sureña de Kunming, diez hombres vestidos de negro mataron a puñaladas a 29 personas y al menos otras 140 resultaron heridas. Las autoridades chinas culparon a los separatistas de la región autónoma de Xinjiang, habitada por la minoría étnica musulmana Uigur, de ser los responsables del ataque que varios medios locales calificaron como un segundo 11-S.

Los uigures, que llaman a su país Turquestán Oriental, luchan desde hace varios años por una mayor autonomía dentro de China, aunque para la dirigencia de Beijing su objetivo último es la independencia. Tienen razones para esa actitud. Localizados en el extremo este del Imperio Central, su etnia y su cultura es muy diferente, más emparentada con los turcos que con los chinos y, sobre todo, son musulmanes, lo que en un país profesamente ateo es un inconveniente de marca mayor. Para empeorar las cosas, afirman con cifras y datos concretos que Beijing está empeñado en cambiar la composición demográfica de la región, como ha hecho con el Tibet, al estimular a grandes cantidades de miembros de la etnia Han, la mayoritaria, a establecerse allí.

Y no es la primera vez que son tildados de terroristas por el hecho de ser musulmanes. Este es el caso de Rebiya Kadeer, presidenta del Congreso Mundial Uigur, que por varios años se ha dedicado a defender los derechos civiles de su etnia. Kadeer, de 67 años, comenzó como una humilde costurera y llegó a ser la séptima persona más rica de China (la conocen como‘la millonaria’ en su país). Pero el gobierno la considera una traidora sospechosa de ataques terroristas, lo que la llevó a huir de su país y exiliarse en Estados Unidos. Habló con SEMANA desde su exilio en Virginia.

SEMANA: ¿Qué opina de los eventos ocurridos en Kunming esta semana y la reacción del gobierno?

REBIYA KADEER:
Creo que se trata de unos eventos lamentables, que toda la comunidad necesita entender, pero hasta el momento es muy poca la información que los medios chinos han suministrado. Estoy convencida de que es muy importante para China manejar estos eventos racionalmente y no estigmatizar a los uigures como enemigos del Estado. Nosotros no hemos verificado qué fue lo que movió a estas personas a cometer el crimen.

SEMANA: ¿Cómo cree que China ha manejado el tema hasta el momento?

R. K.:
Es importante que el gobierno se concentre en buscar a los responsables pero sin caer en estigmatizaciones. Nosotros los uigures nos hemos convertido en un patrón común de criminalización y lo que pido es que los medios de todo el mundo presten atención no solo a los eventos de Kunming, sino a la violencia y al conflicto étnico que se vive en mi región, donde somos víctimas de discriminación y nos reprimen con violencia extrema.

SEMANA: ¿Ustedes buscan la independencia de China?

R. K.:
Nosotros buscamos defender los derechos humanos y la autodeterminación de los uigures. Hemos sido víctimas durante muchos años de maltrato y violencia por parte de la mayoría étnica y lo que queremos es lograr que nuestra comunidad, que tiene su propia cultura y singularidad, tome sus propias decisiones.

SEMANA: ¿Cree que estos ataques podrían llegar a equipararse con un segundo 11- S como muchos medios han afirmado?

R. K.:
Creo que es una definición incorrecta. Es evidente que se trata de un crimen organizado pero hasta el momento es muy poca la información como para afirmar algo así.

SEMANA: ¿En qué consiste su fundación Thousand Mother Movement?

R. K.:
El Thousand Mother Movement es una organización que promueve la educación y la independencia económica de las mujeres uigures. Fue fundada en 1997 y hemos logrado grandes cambios en nuestra manera de relacionarnos con el mundo.

SEMANA: ¿Cómo maneja el hecho de ser una activista al mismo tiempo que una supuesta traidora de su país?

R. K.:
Yo soy una amiga del pueblo chino. He sido por muchos años un puente entre la mayoría china y mi comunidad. El gobierno de mi país acusa a cualquiera. Incluso al Dalai Lama también lo acusaron de traidor. Pero mi trabajo como activista es defender los derechos humanos de mi gente, así el gobierno de Beijing lo considere inapropiado. Yo he tenido que abandonar mi país y exiliarme en Estados Unidos, pero no dejaré de apoyar desde aquí y donde sea la autodeterminación del pueblo uigur.
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