Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2013/03/27 00:00

Bachelet vuelve a Chile y podría ser candidata

La exmandataria dijo sentirse “comprometida” con su país. Se espera su postulación presidencial.

La expresidenta chilena Michelle Bachelet se encuentra con simpatizantes y periodistas en el aeropuerto Arturo Merino Benitez, de Santiago, Chile. Foto: AP
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AP

La expresidenta Michelle Bachelet regresó el miércoles al país después de permanecer dos años y medio en Nueva York y se espera que en las próximas horas anuncie que asumirá la candidatura presidencial de la oposición, en lo que aparece ahora como la única vía que tiene la centroizquierda para regresar al poder que perdió en el 2010 a manos de la centroderecha.

Bachelet, una médica pediatra de 62 años, llegó acompañada de su madre, Angela Jeria, y fue recibida por un pequeño grupo de mujeres en las afueras del aeropuerto internacional, donde no se vio a dirigentes partidarios de la centroizquierda.

"Yo me siento muy comprometida con mi país y por eso he decidido volver", fueron las primeras palabras de Bachelet en el aeropuerto, donde se la vio abrigada con un chaquetón negro con forro rojo y capuchón, con un pañuelo y una bufanda que rodeaba su cuello.

"Porque creo que aún hay muchas cosas por hacer para que nuestro país sea un mejor país para todos y todas y yo quiero también poder contribuir en eso. A generar todas las condiciones para que Chile sea un país más justo, más solidario, un país más participativo", añadió.

Dijo que en su regreso y sus deseos de trabajar por Chile, "también tiene que ver el tremendo cariño que he sentido permanentemente y apoyo de todos ustedes".

Además de unos pocos colaboradores, en el salón especial para gente importante la esperaron dos alcaldes, uno de ellos la representante de la comuna de Santiago, Carolina Tohá, que durante el gobierno de la exmandataria fue su vocera durante un tiempo.

La exmandataria (2006-2010) está rodeada de un reducido grupo de asesores que actúa con total hermetismo, incluso con los líderes políticos de los cuatro partidos que hace siete años la llevaron al poder, empujados por la fuerza de las encuestas, que la impusieron como candidata presidencial.

El Partido Socialista y el liberal Partido Por la Democracia clamaron durante meses que Bachelet regresara a Chile y se convirtiera en la abanderada de la oposición, lo que resaltó más la ausencia de sus dirigentes en el aeropuerto.

"Estamos muy agradecidos por su decisión las chilenas y los chilenos, es un orgullo su trabajo en ONU Mujer, pero necesitábamos que volviera", le dijo Tohá a Bachelet al darle la bienvenida.

Tohá añadió que son "muchos y muchas las personas que pensamos que usted puede encabezar ese proceso" de desarrollar un país con mayor inclusión y participación.

Bachelet no le respondió directamente a su exvocera, pero de sus palabras se desprendió claramente que se dedicará a labores políticas. Para la noche se organizó un acto en una comuna popular de la periferia sur y se cree que en ese momento la exmandataria aceptará ser la candidata presidencial opositora.

Cuando iba a empezar a hablar, una persona le bajó el micrófono, momento en que ella hizo gala de su conocido buen humor: "¿Me está diciendo que soy chica? Sí, soy chica, pero soy grande de espíritu", dijo entre carcajadas.

Como en el 2006 Bachelet aparece como el único camino de la centroizquierda, que ahora sumó al Partido Comunista, para volver al palacio de gobierno de La Moneda, pues las encuestas afirman que la exmandataria tiene el 54% de voto duro, es decir, de personas que sólo están dispuestas a votar por ella en las primarias del 30 de junio y en las presidenciales del 17 de noviembre.

Sociólogos, politólogos y sicólogos no tienen una clara explicación de por qué Bachelet conserva una popularidad tan alta pese a que durante el tiempo que trabajó en ONU Mujer, entre septiembre del 2010 y marzo de este año, no se pronunció sobre temas importantes de la política interna, salvo en contadas ocasiones en que hizo menciones superficiales sobre educación o reformas políticas en cartas de saludo que envió a partidos políticos.

Bachelet enfrentará una sociedad muy distinta a la que dejó en el 2010, donde los movimientos sociales han cobrado un fuerte protagonismo, especialmente los estudiantes colegiales y universitarios, que en el 2011 iniciaron fuertes y sostenidas protestas que obligaron al gobierno del presidente Sebastián Piñera a introducir reformas para rebajar los altísimos costos de la educación universitaria en Chile.

El germen de las protestas estudiantiles nació en mayo del 2006 en los inicios del gobierno de Bachelet, que llegaron a paralizar la educación secundaria en demanda de gratuidad y calidad, entre otros cambios; pero la entonces mandataria los desmovilizó después de algunos meses al incorporar a sus dirigentes a una comisión oficial que no terminó con resultados concretos.

La rebelión de grupos de mapuches, la mayor etnia originaria chilena, incrementó sus acciones violentas para exigir la devolución de las tierras de sus antepasados. Este año un grupo de indígenas, según el Gobierno, fueron los responsables del incendio de una casa donde un matrimonio de ancianos fue quemado vivo. Bachelet y Piñera aplicaron una controversial ley antiterrorista que aumenta las penas y permite el uso de testigos secretos.

Los movimientos sociales también han representado a regiones enteras que luchan por sus necesidades.

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