Lunes, 20 de octubre de 2014

| 1989/04/24 00:00

BAJO EL FUEGO

Con la guerra sin final a la vista, se teme intervención A Pakistán

BAJO EL FUEGO

El Departamento de Estado norteamericano respondió la semana pasada a las declaraciones provenientes de Kabul del viceministro de Asuntos Exteriores soviético, Juri Vorontsov, acerca de la "intervención militar paquistani en suelo afgano", realizada con ayuda estadounidense. El portavoz del Departamento de Estado, Charles Redman, acusó a Vorontsov de querer "reescribir la historia" de la guerra en Afganistán. "No hay duda sobre el origen del conflicto -dice Redman- fueron los soviéticos que invadieron y ocuparon el país". El mismo secretario de Estado, James Baker, anunció que nombrará lo más pronto posible un enviado especial del gobierno norteamericano ante los mujahidines.

La noticia fue dada recientemente por el Washington Post. La tarea de emisario norteamericano será asegurarse de que los contactos entre la resistencia afgana y los Estados Unidos se hagan directamente. Y aunque snombramiento no equivale a un reconocimiento formal del gobierno provisorio de los rebeldes -reconocido ya por 35 paises musulmanes durante la reciente conferencia islámica en Riad-, corresponde a un compromiso de la administración Bush con los rebeldes.

Mientras tanto, la batalla de Jalalabad entre el ejército afgano y los mujahidines parecia entrar en una fase de estancamiento. Controlar Jalalabad a 130 kilómetros de Kabul, significa para los rebeldes asumir el control de la principal arteria que lleva de la capital afgana a Pakistán. El gobierno de Najibulah, por su parte ordenó ya a la población abandonar la ciudad, pues en el caso de que ésta cayera en manos de los mujahidines, ordenaría a la aviación bombardearla hasta reducirla a las ruinas, como ya hizo con la ciudad de Kunduz. No obstante, las informaciones contradictorias acerca de la real situación en Jalalabad dan cuenta que allá se está jugando el futuro de Afganistán y en buena parte de toda la regíón centro asiática.

Después de dos semanas de combates alrededor de esa ciudad, el único dato seguro es el de los prófugos: 40 mil personas huyeron de la zona a los campos pakistaníes, agregándose a los tres millones seiscientos mil censados a finales de enero. Y aunque el líder de los rebeldes Hekmatyar anuncia que dentro de "tres meses llegarán u Kabul", uno de los comandantes míticos de la resistencia afgana, Massud, parece consentir el paso a través de la zona que controla, de camiones soviéticos cargados de víveres y armas. Eso hace pensar que, probablemente, los siete partidos de la guerrilla siguen negociaciones cada uno por su cuenta con los defensores del régimen.

Periódicamente los que sostienen al ex rey Sahir Sha, por ejemplo, se proponen como ala "progresista" de la resistencia, y candidatizan al monarca como cabeza de un gobierno de transición. Y las posibilidades no son remotas. Un primer paso ya se ha realizado con el encuentro en Roma --auspiciado por Italia, el Partido Comunista italiano y el Vaticano entre Vorontsov y el rey Sha para buscar un posible gobierno de compromiso que evitaría la caída sangrienta de Kabul. -

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