Sábado, 22 de noviembre de 2014

| 2013/09/10 00:00

Quién es Bashar al-Asad, el presidente que mata a su pueblo

Bashar era considerado un líder de una nueva generación que traería el cambio a Siria.

Bashar al-Assad y su esposa Asma al-Akhra. Foto: AP.

Nacido el 11 de septiembre de 1965, Bashar al-Asad no tenía intenciones de participar en política y menos aún de convertirse en presidente de Siria. Pero la trágica muerte de su hermano, y un padre calculador, cambiaron su destino. Bashar es el segundo hijo de Hafez al-Asad, que se ungió como presidente en 1970 con el apoyo de los militares y de la minoría étnica alauí, una secta chiita minoritaria en un país predominantemente suní.

Hafez rigió el país con mano de hierro durante tres décadas. Su partido de gobierno, Ba'ath, es secular pero opuesto al "imperialismo occidental". Su lema es "unidad, libertad, socialismo". Pero de ello poco se ve.

Bashar creció bajo la sombra de su hermano mayor Bassel, quien era el llamado a suceder a su padre. Estudió en un colegio franco árabe en Damasco, donde aprendió inglés y francés. Se graduó de bachillerato en 1982 y en 1988 completó la carrera de medicina en la Universidad de Damasco.

Hizo su residencia en oftalmología en el hospital militar de Tishreen, y en 1992 viajó a Londres a continuar su especialización en el Western Eye Hospital. Allí conoció a quien sería su esposa, Asma al-Akhras, nacida en Londres e hija de un cardiólogo y una diplomática sirios. En alguna oportunidad Bashar manifestó que había elegido oftalmología porque no se le iban a morir los pacientes y no lo llamaban a deshoras.

Bashar vivió la vida tranquila de un estudiante hasta 1994, cuando Bassel murió en un accidente de tránsito y su padre lo llamó a Damasco, donde entró a la Academia Militar en Homs, y rápidamente pasó por todos los rangos hasta llegar a coronel en solo cinco años.

Hafez al-Asad murió en junio 10 del 2000. En los días siguientes a su muerte el parlamento sirio votó rápidamente para bajar la edad mínima del presidente de 40 a 34 años, con el fin de elegir a Bashar. En un referendo público, donde no hubo más candidatos, Al-Asad fue elegido como presidente de Siria con 97 % de los votos, por un período de siete años. También fue elegido como líder del partido Ba'ath y comandante en jefe de las fuerzas armadas.

Bashar era considerado un líder de una nueva generación, que traería el cambio a Siria. Muchos creían que sería capaz de hacer la transición hacia un Estado moderno. Su padre mantenía miles de miembros de la oposición en la cárcel, bajo una ley de emergencia que databa de 1963. Bashar liberó a 700 prisioneros pero más de 4.000 permanecieron en la cárcel. Las leyes de 1963 que prohíben "el derecho a formar asociaciones, organizaciones o partidos políticos para expresar o defender sus opiniones", no fueron revocadas.

Se dice que esta dura política es producto de la presión de su familia, incluyendo a su hermano Maher, jefe de la Guardia Republicana; su hermana Bushra y su esposo Asef Shawkat, segundo al mando en las Fuerzas Armadas; y su primo hermano Rami Makhlouf, la figura más poderosa en el mundo económico.

Pero tal vez su mayor apoyo es su esposa Asma, que viene de una poderosa familia suní, aunque ella nació y vivió en Londres. Graduada de King's College, trabajó por breve tiempo en JP Morgan. Tienen tres hijos y a pesar de la guerra en que su marido ha sumido al país, Asma está empeñada en una campaña de relaciones públicas que la muestran haciendo obras de caridad en su cuenta de Instagram. Como Maria Antonieta, vive en otra realidad.

Cuando las cosas se ponen duras, Asma se va de compras por internet: muebles hechos a mano, joyas de oro y piedras, candelabros, cortinas y cuadros. No falta el pedido de una película de Harry Potter y un juego para fondue de chocolate, la comida preferida de la familia. Le gustan los zapatos Christian Louboutin. Posee un curioso modelo con cristales incrustados por valor de 6.000 dólares.

Asma ordena comida occidental al por mayor para sus tres hijos porque no quiere que coman solo comida siria. En una de las fotos publicadas en Instagram se la ve con un Jawbone UP de 125 dólares en su muñeca, un aparato que mide los pasos que toma la persona y las calorías que quema.

En marzo del 2011 Vogue publicó un perfil de Asma titulado 'Una rosa en el desierto'. Una compañía de relaciones públicas, Brown Lloyd James, consiguió el reportaje. Desafortunadamente la fecha de publicación coincidió con los primeros asesinatos contra la población y Vogue finalmente retiró el reportaje de su sitio de internet y echó a la periodista que lo realizó.

La periodista contó como cuando estaban visitando un centro juvenil, Asma le dijo a los niños que lo tenían que cerrar por falta de fondos. Cuando los niños se pusieron a llorar, Asma se rió. Era una broma, un test para ver si a los niños "les importaba lo suficiente" el proyecto. Obviamente pasaron el examen.

Mientras tanto, los ministros de la Unión Europea, congelaron los activos de Asma, su madre, su suegra y su cuñada en Europa. Las compras las tendrá que hacer en otra parte.

En 2006 Siria amplió las prohibiciones de viaje a los disidentes, ya sea hacia afuera o adentro del país. En 2007 el parlamento pasó una ley que requiere que todos los comentarios que se hacen en chats se hagan públicos. En 2008 y nuevamente en 2011, redes sociales como YouTube y Facebook fueron bloqueadas.

El 27 de mayo de 2007, Bashar al-Asad fue elegido Presidente por un segundo período de siete años, nuevamente mediante un referendo que obtuvo 97,6 % de los votos, donde el era el único candidato.

Su política externa le ganó la animosidad de Estados Unidos y las demás potencias occidentales. Se opuso a la guerra en Iraq. Los países árabes liderados por Arabia Saudita rompieron relaciones con el régimen sirio hace mucho tiempo. Sus aliados internacionales son Irán, Rusia, China y Venezuela. La oposición es una mezcla de Hermanos Musulmanes, Al Qaeda, Yihad islámica, Hezbolá y otros grupos, lo que explica la reticencia de Barak Obama a intervenir en el conflicto. No se sabe quien saldría beneficiado finalmente.

Las primeras protestas en Siria comenzaron en marzo del 2011. A la fecha van más de 100.000 muertos, más los 1.400 que perecieron el 21 de agosto en el ataque con gas sarín. Hay dos millones de desplazados, en un país con 17 millones.

Al-Asad niega haber ordenado matar a su pueblo. Solo un loco mataría a su propio pueblo, dice. "No hay órdenes de matar o de ser brutal" continúa. "Yo no los poseo, soy el presidente, no poseo al país, entonces ellos no son mis fuerzas (armadas)". Frases que dejan en evidencia lo que sería su verdadero estado mental.

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