Miércoles, 22 de octubre de 2014

| 2013/05/11 04:00

“Basta con tener una pistola para conseguir miles de pistolas”

SEMANA habló con Lisandro Pérez, líder del barrio 23 de Enero de Caracas, un bastión del chavismo donde grupos armados dicen estar listos a empuñar las armas para defender la revolución.

Lisandro Pérez, uno de los fundadores del grupo guerrillero de izquierda Los Tupamaros, en el barrio 23 de Enero en Caracas. Foto: Kathiana Cardona

Lisandro Pérez, conocido como el comandante Mao, es uno de los fundadores del grupo armado Tupamaros del 23 de Enero en Caracas. Aunque ya no está en el centro de la acción, este maestro de escuela, filósofo y teólogo, sigue siendo ‘jefe’ en uno de los barrios más calientes, un hervidero revolucionario y un refugio de guerrillas como las Farc. Los grupos armados del 23, que en otra época fueron tan perseguidos, hoy son aliados del gobierno y las Fuerzas Armadas. Están dispuestos a defender el legado de Chávez y, si toca, a sublevarse para defenderlo hasta la muerte. 

SEMANA: ¿Cuántos hombres integran los grupos armados revolucionarios en el 23 de Enero?


MAO: Nosotros tenemos de 200 a 300 personas. Hay colectivos que tienen hasta 400 y hay células de solo diez. 


SEMANA: Se dice que los mismos colectivos armados pelean entre sí por el control del negocio de drogas en el barrio.


MAO: Eso es falso, es para descalificarnos. Hacemos una acción social, pero como somos chavistas, la gente nos ataca.

SEMANA: Cuéntenos del Nicolás Maduro que usted conoció hace años. 


MAO: Lo conozco desde muchacho en la lucha revolucionaria. Él fue reclutado como yo. Era buen estudiante. Me siento orgulloso de que sea presidente, porque de nosotros se decían muchas cosas, que éramos unos tira piedra, carne de cañón, imberbes que nos utilizaban. 

SEMANA: Ustedes hicieron más que tirar piedras…


MAO: Sí, eran las acciones políticas de nuestra juventud, teníamos ciertas tácticas de lucha y una de esas era enfrentar a la Policía, al Ejército, quemando autobuses, trancando calles, colocando explosivos. Pero ya después Maduro dejó eso y entró a la lucha sindical.

SEMANA: ¿Y de Cilia Flores, la compañera de Maduro, qué recuerda?


MAO: La conozco desde chamita, era bastante luchadora. Nos reuníamos en su casa en Catia, cuando el Movimiento Quinta República. Ya después no la traté más, pero siempre ha estado al pie del cañón. 

SEMANA: Durante el golpe a Chávez en 2002, dicen que Cilia era del Comando Táctico Revolucionario, y que este articuló los círculos bolivarianos para defender al presidente por la vía de las armas. ¿Cómo funcionó?


MAO: No conozco los bemoles y no sé si así fue la participación de ella, pero lo que sí sé es que los círculos bolivarianos se activaron. 

SEMANA: Hablemos de las relaciones entre los grupos de acá y otras guerrillas bolivarianas, como las Farc.


MAO: Con las Farc y el ELN hemos tenido buenas relaciones, también con el ERP y el M-19. Tuvimos la idea de crear el frente América, en el que íbamos a participar guerrilleros de todo el continente. Fue una década de grandes luchas en estos países, pero no cuajó. Las Farc se han refugiado acá y de aquí empezamos a mandar compañeros para que adquirieran experiencia política y militar con ellos, más que todo, y con el ELN. 

SEMANA: ¿Qué opina de las negociaciones actuales de paz entre el gobierno colombiano y las Farc?


MAO: Hay que dar un paso adelante. Llevan más de 50 años en los que no han logrado nada ni para unos ni para otros y ha habido mucha sangre. El gobierno tiene que desactivar a los paramilitares y quitarles el poder. 

SEMANA: ¿Y cree en la voluntad de paz del gobierno colombiano?


MAO: En el principio veíamos a Santos negativamente porque él viene del gobierno del señor Uribe, que es perverso. Pero personalmente creo que Santos tiene otra visión, es un presidente con mano dura, pero parece muy reflexivo. Cuando vino a Venezuela con la muerte de nuestro presidente, rompió hasta el protocolo y fue a saludar a la gente. A otros presidentes los chiflaban. 

SEMANA: Usted no estuvo de acuerdo cuando parte de los Tupamaros dejaron las armas y formaron un partido político cuando Chávez llegó al poder. ¿Por qué sí está de acuerdo en que las Farc lo hagan ahora? ¿Hasta cuándo justifica usted la lucha armada?


MAO: La lucha armada no ha cesado nunca para mí. Es la forma de lograr la victoria total de los pueblos oprimidos. En nuestro caso no podemos hablar de lucha armada ahora, pues estamos con el gobierno. De hecho, la lucha que los contrarios están desarrollando no es armada. En esa época era diferente, no estábamos listos para dejar las armas y seguimos actuando.

SEMANA: ¿Usted como guerrillero ha estado varias veces preso y ha sido condenado por qué delitos?


MAO: Nunca he tenido condenas, salí absuelto. Me han acusado de homicidio, procesado por rebelión y asociación para delinquir. Yo sé quién soy, qué hago y qué he hecho, y siempre he sido de armas tomar. Sé que si la oposición quiere atacar el proceso revolucionario, no nos temblarán los dedos para empuñar de nuevo las armas y apretar los gatillos para defenderlo. Ahora estamos en lucha, pero de una forma pacífica y política. Pero somos grupos armados y todo el mundo sabe eso. Por qué esconder el sol con un dedo.

SEMANA: ¿Qué capacidad de fuerza tienen?


MAO: Con lo que contamos, humildemente, podemos defender el proceso. Tenemos gente preparada desde el punto de vista militar, que sabe como activar explosivos o realizar secuestros. Y tenemos armas como puede tener cualquiera, desde un revólver .38 hasta fusiles de asalto. Pero basta y sobra con una pistola para conseguir miles de pistolas. Basta con tener un machete para conseguir miles de machetes. 

SEMANA: ¿Y qué sería para usted un motivo para pasar a las armas?


MAO: La chispa que enciende la pradera sería el asesinato de nuestro presidente Maduro o un golpe militar que ellos den para tumbar al gobierno. 

SEMANA: Se supone que los militares, oficialmente, están del lado del gobierno. ¿O usted cree que puede haber conspiraciones de ciertas facciones al interior?


MAO: Contamos con una fuerza armada nacional excelente, patriótica y revolucionaria, pero el ser humano es muy voluble. Estamos en un proceso de formación ideológica y de conciencia, pero en 14 años no lo hemos podido lograr todavía. Lo bueno es que contamos con miles de milicias revolucionarias, hombres y mujeres armados, que son el ejército del presidente Chávez y lo siguen siendo.

SEMANA: ¿Y qué tipo de coordinación hay entre los grupos colectivos armados como el de ustedes, los milicianos, y la fuerza armada oficial?


MAO: Si se da alguna situación, sabemos que tenemos que ponernos a la orden de los comandantes de las guarniciones militares que correspondan a cada parroquia.

SEMANA: ¿Y si los militares les piden a ustedes que guarden sus armas en vez de utilizarlas? 


MAO: Ellos deben argumentar por qué, si vemos que ellos hacen parte de la conspiración, estamos en la capacidad de rebelarnos y actuar autónomamente. 

SEMANA: Hubo denuncias de hostigamiento y presión de grupos armados contra electores y testigos durante las elecciones y durante las protestas y cacerolazos posteriores de la oposición. ¿Ustedes participaron de esos hechos?


MAO: Es una mentira. Jamás a nadie se le hostigó ni nada por el estilo. Creemos en la democracia, en el estado de derecho. 

SEMANA: Hubo más de 7 millones de votos por Capriles. ¿Cómo cree que se puede superar la polarización extrema que quedó luego de las elecciones entre ambos bandos en Venezuela?


MAO: Es una ilusión. Aquí no hay polarización. Es un eufemismo creado por el Departamento de Estado norteamericano para desconocer lo que es la esencia de la democracia, que es el gobierno del pueblo. Nosotros aún somos mayoría. 

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