Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/01/30 00:00

Blair defiende participación británica en la guerra de Irak

El ex primer ministro británico, Tony Blai,r explicó ante una comisión investigadora las razones que lo llevaron a apoyar a Estados Unidos en la invasión a Irak sin el respaldo de la ONU.

Blair defiende participación británica en la guerra de Irak

Concentrado, enérgico y bien preparado. Así lucía este viernes (29.1.2010) en Londres el otrora primer ministro británico Tony Blair mientras declaraba ante la comisión independiente que investiga la participación de Gran Bretaña en la guerra de Irak, iniciada en marzo de 2003. Allí defendió su decisión de apoyar la invasión militar organizada por el Gobierno estadounidense, entonces bajo el mandato de George W. Bush, alegando que los ataques del 11 de septiembre de 2001 influyeron de manera determinante sobre la percepción que él tenía de Saddam Hussein como un peligro latente.

Según Blair, el dictador iraquí representaba una amenaza tolerable hasta que se consumaron los atentados terroristas en suelo estadounidense. “Nosotros no podíamos permitirnos que un régimen como el suyo desarrollara armas de destrucción masiva”, agregó el ex jefe de Gobierno británico. Ese es precisamente uno de los términos clave en esta investigación: la comisión que interroga a Blair quiere saber si él exageró intencionalmente el riesgo implícito en las supuestas armas en poder de Saddam Hussein.

Una decisión controvertida
 
“Ahora nosotros sabemos que él conservó la determinación y la capacidad intelectual para reiniciar un programa para el desarrollo de armas nucleares y químicas cuando los inspectores se retiraron y las sanciones cambiaron”, sostuvo el político, refiriéndose a las inspecciones llevadas a cabo por la ONU en Irak antes de la invasión. “La decisión que yo tomé, la tomé basada en la historia de Saddam, en su uso de armas químicas, en el millón de muertes que él causó, en su incumplimiento de las resoluciones de la ONU”, agregó, subrayando que no esperó por el respaldo de la ONU porque no creía que el organismo se lo daría: “Para mí estaba muy claro que los franceses, los alemanes y los rusos habían decidido no votar a favor de esto”.
 
Los medios reportan que gran parte de la población británica reprueba la ocupación de Irak y hace responsable a Blair de haber involucrado a 45.000 soldados en un conflicto bélico carente de apoyo en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y fundamentado en informaciones falsas o manipuladas. De ahí que la mayoría de los habitantes de la isla también esté interesada en oír a Blair decir exactamente cuándo accedió a respaldar la invasión militar de Irak y si ejerció presión sobre su asesor jurídico para que éste declarara legal la invasión, a pesar de no contar con el correspondiente mandato de la ONU.

Por la puerta trasera
 
El pasado 12 de enero, el ex portavoz y estrecho aliado de Blair, Alastair Campbell, aseguró ante la comisión investigadora que ya en 2002 el ex primer ministro británico había prometido por escrito a Bush que el Reino Unido apoyaría a su país en el caso de que no se lograra desarmar a Irak por la vía diplomática. “A lo único que yo me comprometí, y lo hice públicamente, fue a vérmelas con Saddam”, señaló Blair, añadiendo que los sucesos del 11 de septiembre cambiaron su disposición a ayudar a remover a Hussein del poder si fracasaban las negociaciones a través de la ONU.
 
“La misión en Irak sigue siendo un asunto que polariza las opiniones. Es un asunto emocional, sobre todo para aquellos que perdieron a sus seres queridos”, comentó por su parte John Chilcot, presidente de la comisión investigadora, aludiendo a los 179 soldados británicos que murieron entre 2003 y 2009 en el conflicto armado. Para evitar el contacto con los aproximadamente 200 manifestantes que protestaban contra la guerra en Irak en las inmediaciones del centro de conferencias donde tienen lugar los interrogatorios, el ex primer ministro entró al edificio por una puerta trasera dos horas antes de que comenzara la sesión.

Largos interrogatorios
 
Son numerosos los funcionarios y ministros del gabinete de Blair que han sido interrogados por este grupo de investigadores independientes desde noviembre de 2009, y muchos los atentos observadores, con todo y que no se trata de un proceso judicial: las declaraciones de Blair no traerán consigo consecuencia jurídica alguna.
 
Cortesía: Deutsche Welle

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