Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/04/16 00:00

Michel Temer, el enemigo interno de Dilma Rousseff

El vicepresidente de Brasil difundió entre sus amigos un audio del supuesto ensayo de su discurso de posesión en reemplazo de su jefe, la presidenta. El episodio muestra que los segundos al mando pueden ser la peor amenaza.

El vicepresidente, Michel Temer, ha dejado de apoyar a Rousseff. En la actualidad, es la punta de lanza del 'impeachment' contra la presidenta. Foto: A.P. / A.F.P.

Al caído caerle. Ese parece ser el razonamiento que llevó al vicepresidente de Brasil, Michel Temer, a difundir el lunes por WhatsApp una grabación con un discurso que podría ser el de su posesión presidencial. En este, el número dos del gobierno de Dilma Rousseff expone las políticas de su administración, invita a los partidos a formar un gobierno de unidad nacional e, incluso, habla de las reformas que va a emprender.

“Quiero dirigirme en este momento al pueblo brasileño, para hablar sobre algunos temas que pienso que tengo que enfrentar a partir de ahora”, comienza el audio de 12 minutos que demuestra que Temer da por descontado que la Cámara de Diputados aprobará el impeachment (el proceso de destitución) contra Rousseff, aunque dice que será respetuoso de la decisión que tome luego el Senado, única instancia que puede apartar a la presidenta de su cargo.

El propio Temer, que también preside el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), se apresuró a decir que “envió por error el audio a los miembros de su bancada” y que su contenido era un simple “ensayo” ante la eventualidad de que la presidenta tuviera que alejarse de su cargo. Pero pocos le han creído.

En primer lugar, porque el tono de sus palabras recuerda el de una campaña, como se refleja en su invitación a “retomar el crecimiento”, su guiño hacia la derecha invitando a “cuidar la iniciativa privada”, pero también hacia la izquierda diciendo que hay que “mantener los logros sociales de los últimos tiempos”.

De hecho, Temer niega el rumor según el cual un gobierno liderado por él acabaría con programas de ayuda a los pobres, como Bolsa Familia, o estructuras para financiar y favorecer la educación, como Pronatec o el Fies. “Es una mentira, y es el resultado de esa política rastrera que se apoderó del país”, dice en una clara alusión al argumento que el partido de Rousseff esgrimió durante las elecciones, según el cual la oposición quiere acabar con los proyectos bandera del PT.

Temer dice, además, que va a estudiar con mucho detenimiento una “amnistía o perdón de parte de la deuda” de los estados y municipios brasileños. Y ese comentario puede convencer a muchos congresistas y senadores indecisos de cambiar a Rousseff por él, pues eso beneficiaría las arcas de los estados que representan. Sin olvidar una sutil omisión que también podría motivar a otros políticos a respaldarlo. Como dijo a SEMANA Michael Freitas Mohallem, analista político de la Escuela de Derecho Getulio Vargas de Río de Janeiro, “Temer no utiliza ni siquiera una vez la palabra corrupción, lo que podría indicar que no tiene la intención de apoyar los avances del Lava Jato”. Es decir, la operación que ya tiene tras las rejas a decenas de políticos y a varios de los gerentes de los principales grupos industriales y de constructoras del país.

En segundo lugar, el argumento de que el audio salió por error se recibió con escepticismo porque no es la primera vez que Temer publica ‘sin querer’ un documento privado –pero con un alto contenido político– en un momento crucial del impeachment de la presidenta. De hecho, a principios de diciembre, le filtró a la prensa una dura carta destinada a Rousseff, en la que el político se quejaba de haber sido “un vice de adorno” y expresaba su inconformidad con el gobierno y con las políticas adelantadas por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT). Cinco días antes, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (también del PMDB), había aceptado la apertura del proceso de destitución contra la presidenta.

Y por último, la filtración es sospechosa porque, como bien lo saben los usuarios de WhatsApp, un envío masivo como el de Temer no se explicaría por uno, sino por varios errores. De ahí que el expresidente Lula, quien actualmente es el jefe de gabinete de Rousseff, haya publicado en su cuenta de Facebook un meme con el rostro de Temer sonriendo y un texto irónico: “Gente que manda un audio de 12 minutos para el grupo equivocado de WhatsApp”. “¿A quién no le ha pasado?”, se pregunta Lula.

Las demás reacciones del oficialismo no tuvieron el mismo humor. La propia Rousseff reaccionó con vehemencia, y acusó a Temer de encabezar “la conspiración” en su contra. “Ayer quedó claro que hay dos líderes en este golpe que están actuando conjunta y premeditadamente”, dijo el martes la mandataria refiriéndose a Temer y Cunha.

Y es que el discurso de Temer marca una semana fatal para la presidenta. Esta comenzó con la decisión de la Cámara de avalar el juicio en su contra, siguió con el anuncio de varios partidos de apoyar el impeachment, y se cerró con la noticia según la cual los partidarios de la destitución estaban muy cerca de contar con el apoyo de 342 diputados, o sea los dos tercios necesarios para avalar el proceso. Según un informe elaborado por el diario Folha de São Paulo, 336 congresistas han dicho que están a favor de apartar a Rousseff del cargo, 123 están en contra, y 54 dijeron estar indecisos o prefirieron no responder.

A su vez, la cosa tampoco pinta bien para la presidenta en el Senado. De los 81 senadores que componen esa entidad, 44 quieren que se vaya, 19 han dicho que van a votar para que permanezca y 18 están indecisos o prefirieron no responder. Aunque los detractores de Rousseff también necesitan que dos tercios de esa entidad respalden el impeachment, lo cierto es que para que esta pueda examinar el caso solo se necesita que la mitad de los senadores (o sea 41) respalden la decisión. Y esa decisión podría acabar con sus días como presidenta, pues quedaría automáticamente apartada del cargo hasta por seis meses, durante los cuales el Senado decidirá su suerte.

Y ahí es donde Temer entraría en escena como presidente interino. También, donde cobra todo su sentido el discurso filtrado esta semana. Aunque esa movida política puede recordar a la que llevó a Humberto de la Calle a renunciar a su cargo como vicepresidente durante el gobierno de Ernesto Samper en pleno proceso 8.000, lo cierto es que sus situaciones no podrían ser más diferentes, pues lo cierto es que el político brasileño no está abandonando un barco en el que considera indigno navegar. Por el contrario, quiere dirigir la nave. Y con ese fin está convenciendo a la tripulación de que, a estas alturas del viaje, él es el más indicado para ser el capitán. ¿Logrará echar por la borda a Rousseff?

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