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| 10/15/2011 12:00:00 AM

Cabalgata en las pampas

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner galopa hacia la reelección, con una mezcla de nueva imagen, éxito económico y oposición desarticulada.

Hace un año, cuando las cámaras la captaron caminando alrededor del féretro de su esposo, el futuro de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner era brumoso. El país discutía si sería capaz de sostener las riendas sin Néstor, si adelantaría las elecciones o terminaría el mandato para dedicarse a su familia, como querían sus hijos. Nada de eso sucedió.

Cristina volvió al trabajo el lunes siguiente, dejó los trajes floridos por un riguroso luto que mantiene hasta hoy, se volvió más prudente, olvidó sus discursos cáusticos y estruendosos, lloró en público, se mostró frágil y adolorida, pero fuerte.

Con su nuevo perfil, en las elecciones internas abiertas del 14 de agosto superó el 50 por ciento, con una diferencia de 38 puntos sobre el siguiente competidor, lo que se dice una paliza. Y el domingo próximo, en las presidenciales, se dispone a repetir la hazaña.

Tres son los secretos del éxito de Cristina: la buena situación económica, el fortalecimiento de su figura política y la debacle de los opositores.

"Para encontrar un equivalente hay que remontarse al primer peronismo de 1945 -dijo a SEMANA la consultora Graciela Römer-. Hoy la figura de Cristina encarna un perfil de liderazgo ausente en el resto de las fuerzas políticas, y esto deviene de la reacción 'post mortem', la capacidad que tuvo de recomponer su propia situación, de trocar la debilidad del 'shock' emocional en una fortaleza, y esto ha sido reconocido por la sociedad".

En vida de Néstor, se decía que Cristina le estaba guardando el puesto y que el verdadero presidente era él. Y cuando murió, muchos dudaron de la capacidad de Cristina. "Kirchner permitió con su muerte el alejamiento de un factor disruptivo en el vínculo entre Cristina y un importante sector de la clase, que es ahora su base de apoyo. Es un cambio en el perfil agresivo que expresaba Néstor Kirchner y que ella ha logrado moderar", concluye Römer. Luis Costa, director de Estudios Sociales de Ipsos-Mora y Araújo, opina que Cristina ya venía recuperando imagen antes de la muerte de su marido, pero su viudez disparó esa tendencia. Para Costa, "ella viene creciendo por sus atributos. No es que frente a la adversidad generó apoyo de la población, pues ya lo estaba logrando".

Así, la presidenta logró revertir esa debacle. Sus niveles de aprobación llegan al 62 por ciento. Hay una polarización política: un sector de la intelectualidad y de los artistas, como Fito Páez o Andrea del Boca, es fanático de la presidenta. También ha logrado una amplia adhesión entre la juventud. "Los factores emotivos juegan un rol cada vez más importante, y la presidenta los manejó con eficacia", opina Rosendo Fraga, del Centro para la Nueva Mayoría.

La popularidad de Cristina, electa hace cuatro años, cayó en un abismo a mediados de 2008, cuando un paro de tres meses del sector agropecuario la derrotó en su resolución de aumentar las retenciones a las exportaciones de soya. En 2009, los votantes del campo y de las grandes ciudades le dieron la espalda.

No deja de ser irónico que buena parte de la nueva satisfacción con Cristina obedezca al crecimiento sideral del precio de la soya, ese "yuyo maldito", como la llamó la presidenta durante el conflicto en 2008 y que pasó de 200 a 500 dólares la tonelada. Para Fraga, "si la economía está creciendo, el consumo es alto y la oposición está dividida, el oficialismo es imbatible". Este esquema se habría repetido en Brasil, Colombia, Uruguay y Bolivia.

Su éxito "tiene que ver con las expectativas producidas por un país que viene con un crecimiento sostenido, con un nivel de consumo importante, una reducción del desempleo, que de alguna manera compensa la preocupación por la inflación, con niveles de subsidios y de asistencia social que generan aceptación en los sectores populares", analiza Römer.

Al éxito de Cristina se suma que la oposición no logró articular un proyecto creíble. En las elecciones internas del 14 de agosto, que definían los candidatos, el radical Ricardo Alfonsín y el peronista Eduardo Duhalde apenas llegaron al 12 por ciento. Elisa Carrió, que obtuvo 23 por ciento en 2007, cayó a un lamentable 3 por ciento y la única sorpresa fue el gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, que, según las encuestas, podría quedar segundo el domingo.

El 27 de octubre se inaugurará el mausoleo de Néstor Kirchner en Río Gallegos, la capital de la provincia de Santa Cruz. Es un edificio de 650 metros cuadrados, tres pisos y escaleras de mármol para ver el féretro desde la planta alta, con una campana de cristal, rodeado de una plaza y jardines con bancos, mayor que las tumbas de Mahatma Gandhi, Winston Churchill o John F. Kennedy. Ese día, Cristina le podrá decir a su marido: "He cumplido".
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