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| 11/18/2006 12:00:00 AM

Calentando motores

Pasadas las elecciones para el Congreso estadounidense, comienzan a perfilarse los contendientes para las presidenciales de 2008. Estos son los principales.

La política en Estados Unidos no da pausa. Cuando a duras penas se terminaron de contar los votos de las elecciones de mitaca en las que el Partido Demócrata retomó el control de ambas cámaras, la larga carrera para las presidenciales de 2008 ya empezó. Y se anticipa que va a ser una competencia abierta, pues por primera vez en 54 años, ningún candidato tiene la ventaja de hacer campaña como Presidente o Vicepresidente.

Pero no hay que engañarse. Aunque nadie se lance desde la Casa Blanca, los dos favoritos son pesos pesados de la política estadounidense. Entre los republicanos, el senador por Arizona John McCain, con aureola de independiente, parte con ventaja. Y entre los demócratas, es la senadora por Nueva York y ex primera dama Hillary Clinton la favorecida por los sondeos. Son los nombres más reconocidos y con mayor capacidad de recaudar fondos, pero enfrentarán duros obstáculos en una agotadora campaña. Las primarias no ocurren en un día sino que se dilatan durante meses y los llevan de estado a estado, donde los apoyos locales son importantes. A medida que un aspirante gana o pierde estados clave, su candidatura toma o pierde fuerza.

El esquema se presta para que algún aspirante inesperado irrumpa, como ocurrió con Bill Clinton en 1992. De entrada, McCain y Hillary se enfrentan al obstáculo de venir del Congreso, lo que les otorga munición a sus competidores. "Es más difícil para un senador en ejercicio, pues se ve en la obligación de explicar sus votos en temas polémicos. El último en lograrlo fue John F. Kennedy", explicó a SEMANA Jamie McKown, experto en gobierno del College of the Atlantic. Esto abre la competencia, por ejemplo, a los gobernadores. Y aunque el abanico de candidatos no está definido aún, se anticipa una reñida competencia.

Demócratas al asalto

Si las candidaturas se definieran por la cantidad de discursos y eventos que atiende un político, el candidato demócrata sería Bill Clinton. El ex presidente todavía despierta pasiones y recorrió el país de lado a lado en la campaña legislativa. Por supuesto, detrás de su fervor partidista está la promoción presidencial de Hillary, que todavía no anuncia su candidatura. Los Clinton tienen una aceitada maquinaria difícil de igualar, pero también muchas resistencias. Varios sondeos indican que una tercera parte del electorado nunca votaría a Hillary, por lo que algunos consideran que podría ser imbatible en las primarias, pero perdedora en las presidenciales. También se debate si los estadounidenses están listos para elegir a una mujer. Sin embargo, es, de lejos, la favorita.

¿Quién sería su rival en las primarias demócratas? El primero en la lista podría ser el ex vicepresidente Al Gore. Después de la derrota en 2000, se alejó de la política para convertirse en 'gurú' del cambio climático, pero recientemente recobró notoriedad con el estreno de una aclamada película sobre el tema. Aunque ha dicho que no está considerándolo, "por ahora", sus seguidores recuerdan que, aunque derrotado, obtuvo más votos que Bush.

Los dos candidatos de la fórmula demócrata en 2004, John Kerry y John Edwards, también han mostrado intenciones de repetir. Otro puñado de demócratas, como Tom Vilsack, el gobernador de Iowa -el primer estado en el calendario-, y Evan Bayh, senador y ex gobernador de Indiana, también tienen credenciales para mostrar.

Pero el fenómeno de la política norteamericana es Barack Obama. Aunque sólo lleva dos años en el Senado, es la estrella ascendente del partido y, después de Clinton, el orador más solicitado. Su popularidad, que trasciende las fronteras de ideología, raza y clase, ha puesto a muchos a soñar con el primer presidente afroamericano de la historia.

La defensa republicana

Entre los republicanos, el político de más alto perfil es John McCain, el rival del actual presidente en las primarias de 2000. El héroe guerra, maltratado en Vietnam, es reconocido por sus esfuerzos contra la tortura de los prisioneros de la guerra contra el terrorismo y a favor de reformas en el financiamiento de campañas, de manera que no ha sido salpicado por el desprestigio del gobierno.

Otro republicano que sale bien librado en las encuestas es Rudolph Giuliani, el alcalde de Nueva York durante los ataques del 11 de septiembre de 2001. Ambos son candidatos atractivos y han echado a andar comités exploratorios, pero enfrentarán problemas con la base religiosa del partido.

Un candidato del ala conservadora que pudiera emerger como alternativa a McCain podría llevarse el premio mayor, pero varios quedaron quemados con los resultados del 7 de noviembre. Mitt Rommey, el saliente gobernador de Massachussets, podría llenar el vacío, pero al ser mormón, se enfrenta a la resistencia de los evangélicos. Algunos incluso añoran a Newt Gingrich, el ex congresista que lideró la toma republicana de 1994 a la Cámara, mientras otros quisieran ver una candidatura de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, pero ella ha declarado que no piensa postularse.

Los más aventurados en el terreno de las especulaciones incluso aseguran que en cada partido habría una fórmula casi imbatible: Hillary-Obama y McCain-Condoleezza.
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