Lunes, 1 de septiembre de 2014

CAMBIO DE GUARDIA

| 1990/01/01 00:00

CAMBIO DE GUARDIA

Con la victoria de Lacalle, el Partido Nacional, o Blanco regresa al poder tras 23 años de estar en la oposición.

La victoria del Partido Blanco en las elecciones presidenciales uruguayas del pasado 26 de noviembre cambia completamente el rumbo político del país más pequeño de América Latina. Con la elección del senador Luis Alberto Lacalle para la Presidencia, el Partido Nacional, o Blanco, vuelve al poder después de 23 años de estar en la oposición, pero no es la única victoria que cambia el panorama político uruguayo. El médico Tabare Vásquez, del Frente Amplio una coalición de izquierda, obtuvo la alcaldía de Montevideo, la capital, donde se concentra el 40 por ciento de la población del país, logrando con ello la ruptura del sistema bipartidario que domina la política uruguaya desde hace 150 años.

Según las cifras oficiales, el Partido Nacional obtuvo 38% de los votos (casi 700.000) contra el 31%0 del Partido Colorado y 22% del Frente Amplio. Estas elecciones acabaron siendo una dura derrota para el Partido Colorado del actual presidente José Maria Sanguinetti, que no tenía nada para festejar en estos días. En 153 años de existencia de la República, con excepción de las décadas de dictadura militar, los Colorados han estado fuera del poder solo entre 1958 y 1966, ocho años, cuando el pais fue dirigido por una junta del Partido Nacional. La explicación de tan grave derrota está mas en las disputas y divisiones internas dentro del Partido Colorado, que en la manera como fue gobernado el pais durante estos últimos cuatro años. La linea del "colorado" Sanguinetti, aplicada en estos últimos años, le ahorro a Uruguay los problemas y los dramas de sus dos enormes vecinos, Argentina y Brasil: en efecto la inflación esta bajo control, la deuda externa es manejable y goza de un discreto buen nombre en el sistema financiero internacional.

"Debemos rendir homenaje al trabajo hecho por el equipo del presidente, que hizo posible que todos los uruguayos vivieramos en la democracia", declaró el "prefecto" (alcalde) elegido, Tabare Vásquez, del Frente Amplio, una coalición de izquierda formada por comunistas, socialistas y ex tupamaros. Despues de la gran movilización y las pasiones de la campaña electoral del 84 (la primera después de 12 años de dictadura militar) y de la de comienzos de este año (para el referéndum, por la abolición de las leyes que dejan impunes a los militares acusados de genocidios durante la dictadura), los uruguayos viven una especie de resignación que se nota por la poca participación de la gente en la campaña electoral.

El nuevo presidente, Alberto Lacalle, 48 años, abogado y senador, hijo de una estirpe de politicos (su abuelo Luis Alberto de Herrera fue una figura importante del Partido Nacional en la primera mitad del siglo), es definido como un conservador: su programa de gobierno espera privatizar y desregularizar todo aquello que Sanguinetti no ha podido privatizar en un país como Uruguay, cuya historia se confunde con la del welfare más extendido y unico en America Latina.

Hoy en día todo ese bienestar generalizado (nivel altisimo de educación, pensiones a temprana edad) es solo un recuerdo de un pasado en que el país vivía cómodamente de las exportaciones de carne y lanas. La vida hoy en día es cada vez más cara, el estado social esta hecho pedazos, los salarios y pensiones son cada vez mas bajos y no hay empleo, al punto que hay más pensionados que trabajadores activos. Para superar esta fase, el nuevo presidente anunció un gobierno de "unidad nacional", uno de los temas más frecuentes de su campaña, y ha prometido "privatizar lo que sea necesario".

Seguramente el aumento de los precios ha sido tambien una de las principales causas de la derrota del partido de gobierno, que en el Senado obtuvo sólo 10 escaños mientras los Blancos pasaban de 11 a 12 senadores. El nuevo presidente, que se posesionará el 10 de marzo del próximo año, tendrá que hacer posiblemente un gobierno de coalición que le permita superar la crísis económica. Lacalle también deberá tener en cuenta la fuerza electoral del Frente Amplio, sobre todo después de haber obtenido la elección del alcalde de Montevideo, con 34% de los votos, o sea 16 diputados sobre 31 en el Concejo de la ciudad. El nuevo alcalde socialista prometió mejorar los servicios públicos de transporte y salud, asi como el aumento de los impuestos para los más ricos. Su posición por ahora ha sido la de mantener un tono menos ideológico (el mismo que usó durante la campaña) y más conciliador con respecto al lider indiscutible del Frente, el popular general retirado Liber Seregni, candidato a la presidencia, que ya ha criticado el programa económico del nuevo presidente y promete una fuerte oposición a la política neoliberal.-

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×