Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1985/12/09 00:00

CAMBIO DE PEON

La salida de Jaruzelski concuerda con el nuevo look que busca Gorbachev

CAMBIO DE PEON

Una división de responsabilidades entre la rama Ejecutiva y la dirección del Partido Comunista Polaco (POUP), es lo que subyace bajo las decisiones tomadas por el régimen de Varsovia la semana pasada.
Según ellas, un nuevo primer ministro, Zbigniew Messner, reemplazará al general Wojciech Jaruzelski, secretario general del partido de gobierno, quien de ahora en adelante desempeñará la jetatura del Consejo de Estado, es decir, la Presidencia de la República polaca. El miércoles, durante la primera sesión de la nueva Dieta (Parlamento), el General presentó su renuncia y la de su gobierno. Los diputados designaron entonces al nuevo Primer Ministro, un economista de 56 años que ha sido miembro del Buró Político del POUP desde 1981, y a los otros cuatro nuevos miembros del Consejo de Estado.
Messner tiene una larga trayectoria como economista. Hijo de una familia de obreros de Ukrania Occidental (bajo administración polaca en 1929), el nuevo Primer Ministro realizó estudios en Katowice, región minera por excelencia. Desde su ingreso en 1953 al POUP ha ejercido diversos cargos administrativos a nivel regional y nacional. En julio de 1981 es ascendido al Comité Central y varios días después al Buró Político. En noviembre de 1983, Messner fue encargado de dirigir la reforma económica y social trazada por el poder central en plena lucha por restablecer su autoridad.
Con Messner al frente del gobierno no es difícil entender que las prioridades del régimen polaco apuntan más y más hacia la estabilización economica, giro que concuerda con los afanes mostrados en ese mismo sentido por Mikhail Gorbachev, en la Unión Soviética.
Sin embargo, el verdadero poder tras el trono seguirá siendo Wojciech Jaruzelski, quien continuará al frente de la secretaría del Partido POUP así como de la Presidencia de la República, y del Comité de Defensa (KOK), organismo este último también con grandes prerrogativas. Al fin y al cabo fue Jaruzelski el único personaje que pudo buscar una salida satisfactoria para Moscú, después de que estallara la crisis política con las huelgas de agosto de 1980 y la emergencia del movimiento Solidaridad.
Nombrado Primer Ministro en febrero de 1981, Jaruzelski asumió el papel de ogro de la película al decretar en diciembre de ese año el estado de sitio contra la insurgencia social nacida tras largos años de corrupción política e ineptitud administrativa de los comunistas polacos. Su táctica de dosificar cuidadosamente la mano firme contra los huelguistas sin cometer excesos espectaculares en materia represiva, que pudieran inyectar nueva energía a la oposición e incrementar la repulsa internacional, lograron ahuyentar del panorama polaco la perspectiva peor de una intervención soviética directa contra el inusitado "curso de los eventos" planteado por Solidaridad .
Esta fase hacia la "normalización del proceso", culminó con inocultable éxito en octubre pasado, cuando las elecciones legislativas--las primeras en cinco años-recibieron un consistente apoyo de la población, a pesar del llamado de Solidaridad a sabotear los comicios.
Los cambios del miércoles pasado constituyen, pues, la apertura de una nueva etapa en la que lo dominante será el intento de Jaruzelski por consolidar el papel del Partido Comunista en la sociedad, aspecto éste aún no alcanzado del todo desde los sucesos de agosto de 1980 que condujeron a una pérdida de cerca de un millón de miembros del POUP.
En mayo pasado, los partidarios del General habían propuesto, con ocasión de la celebración del 40 aniversario de la derrota nazi, que el hombre fuerte polaco fuera ascendido a la dignidad de Mariscal, en agradecimiento por haber "sacado al país de la crisis profunda". Jaruzelski rechazó la oferta. La gran figura histórica del patriotismo polaco la encarna otro Mariscal--Pilsudski--, líder del primer gobierno polaco independiente, el de 1918. Quizás Jaruzelski consideró prematuro ese honor, dada la fragilidad relativa de lo alcanzado hasta ahora. Además, se está en vísperas de un evento que monopolizará su atención hasta comienzos del año entrante: el congreso nacional del POUP, el cual dirá la última palabra sobre los éxitos del General.
Las tres nuevas personalidades integradas al Consejo de Estado de 17 escaños, son: Kazimierz Barcikowski, un miembro de la dirección del POUPj Zenon Komender, presidente de una organización catolica, y Tadeusz Szelachowski, miembro del Partido Campesino . --

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