Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/30/1992 12:00:00 AM

Canadá en peligro

El NO para el referendum sobre los cambios constitucionales podría ser el comienzo de la separación de Quebec.

DESDE QUE LLEGO AL PODER, EL PRIMER ministro canadiense Brian Mulroney había prometido solucionar el problema planteado por la provincia de Quebec, que desde la fundación de Canadá oscilaba entre la exigencia de mayores poderes autonómicos y la independencia pura y simple. Pero el lunes de la semana pasada,los votantes dieron un claro NO al proyecto gubernamental de reformas constitucionales. El propio Mulroney, quien atraviesa por un período de baja popularidad, podría ser una de las víctimas adicionales del proceso.
El referéndum se convocó para considerar la aprobación popular a un acuerdo alcanzado hace meses entre los gobernadores de las provincias en la localidad de Charlottetown. Allí se trataba de solucionar de un solo plumazo los problemas más apremiantes de la ex-colonia británica. Por una parte, sse otorgaban facultades de autogobierno a las comunidades indígenas y se atendían viejas aspiraciones de las provincias occidentales, entre ellas la creación de un senado actuante en reemplazo del actual que está diseñado con el modelo de la Cámara de los Lores de la Gran Bretaña. Pero en la parte más importante, la reforma constitucional propuesta otorgaba a Quebec el reconocimiento de ser una "sociedad distintiva" -con cultura, idioma e historia características-, uno de los pilares de la fundación del país y de múltiples autonomías para el manejo de la región. Se trataba de enterrar, de una vez por todas cualquier fantasma de separatismo.
Pero ese acuerdo logrado a nivel de los dirigentes no logró galvanizar la voluntad popular. Los partidarios del NO surgieron de todos los ángulos y por los motivos más variados. Las provincias anglohablantes como Nueva Escocia o Colombia Británica se manifestaron por el NO porque, según las encuestas, sus habitantes consideraban que Quebec no debía recibir privilegios de los que ellos no gozaran. En Quebec mismo la gente se inclinó por el NO por lo contrario, esto es, porque el texto no llenaba suficientemente sus aspiraciones. Otros lo hicieron para votar contra los indígenas y unos más votaron simplemente contra Mulroney.
Pero de todos los partidarios de la negativa, los más contentos son los partidarios del Parti Quebecois, una agrupación política que aspira a que "Quebec entre cuanto antes a la comunidad de las naciones de la Tierra". Por lo pronto en la oposición regional contra el gobierno liberal de Robert Bourassa, los quebecois tienen una plataforma para que, una vez recuperado el poder (gobernaron la provincia entre 1976 y 1985) tomar control de todos los poderes ejercidos actualmente desde Ottawa (la capital nacional) y establecer el marco económico, comercial y financiero para la negociación, en condiciones de igualdad, con Canadá.
Pero para ello tienen primero que ganar las elecciones provinciales y además de eso conseguir que los habitantes de Quebec aprueben la separación en un plebiscito. Su líder Jacques Parizeau sostiene que el NO de la semana pasada demuestra a los habitantes de Quebec que sus mínimas aspiraciones resultan exorbitantes para el resto del país, y eso debería impulsar su causa hacia la independencia.
Eso sin embargo no es tan claro. Quebec es una de las provincias más afectadas por la recesión que tiene a Mulroney en tan bajas cotas de popularidad. Esa circunstancia haría que la gente estuviera más interesada en salir del atolladero que en sus pretensiones nacionalistas. Como la separación traería consigo por lo menos problemas de ajuste, no es fácil que el proceso se dé en un plazo muy corto.
Pero lo cierto es que un tema que hubiera podido quedar resuelto quedó sobre el tapete y sigue pendiente como una espada de Damócles sobre la unidad de Canadá. Brian Mulroney recibió un preaviso sobre lo que le podría suceder en las elecciones del año próximo y por eso no es raro que al reconocer la derrota, haya dicho que sus esfuerzos en adelante se dirigirán a construír una "economía fuerte y durable". Con millón y medio de desempleados en el país, parece que necesitara algo más que buena voluntad.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1834

PORTADA

El peligro inminente de los otros grupos violentos

La bomba del Andino deja claro que terminada la guerra con las Farc aún quedan otros grupos armados. ¿Cuáles son y qué peligro representan?